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NEGOCIANDO CON EL FMI

La pregunta es qué pasa si se alarga la renegociación con el FMI y los bonistas

Lun, 09/12/2019 - 12:26am
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Por Urgente24

Los diarios La Nación, Clarín y Página/12 ya instalaron la mayor de las dificultades del futuro ministro Martín Guzmán: ganar 2 años de gracia en pagos de capital e intereses al FMI y bonistas privados. No es sencillo, pero todo debe comenzar por convencer al Fondo Monetario Internacional de que es aceptable el plan de gobierno que propone Alberto Fernández. En general, el debate sobre la economía y los mercados ha resultado un talón de Aquiles del kirchnerismo, y habrá que evaluar qué hará Alberto Fernández al respecto. Sucede que el kirchnerismo le hablaba de economía más a sus militantes que a los agentes económicos, algo que requiere no sólo otro lenguaje sino también un tecnicismo que resulte creíble. Que Cristina Fernández de Kirchner intentara explicar en voz alta lo que Axel Kicillof le decía en privado, tampoco ayudaba. Un político no es un economista. Alberto F. debería escalar hacia alguna sofisticación al respecto. ¿Cuál será su maquinaria mediática para hablarle a los mercados? ¿Será algo de esto lo que le ofrece alguna web en pañales que promete especializarse en Economía? Probablemente la futura ministra de Justicia, Marcela Losardo, tenga más información. Pero en concreto, a Martín Guzmán no podrán 'blindarlo' ante 'la City, desde los medios tradicionales del kirchnerismo.

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Es conocida la relación entre el periodista de Página/12, Mario Wainfeld, y el Presidente electo, Alberto Fernández. También el vínculo entre el jefe del multimedios Grupo Octubre, Víctor Santa María, y A.F. 

Wainfeld, desde Página/12, intentó presentar la agenda inicial de quien será el ministro de Economía, Martín Guzmán:

"(...) El inventario de las tareas a realizar impresiona, en particular porque corren contrarreloj:

* Un conjunto nutrido de negociaciones, que son muchas, deben ser simultáneas, con todes y todas. Con los bonistas privados y con el Fondo Monetario Internacional (FMI) ya se está conversando. El objetivo es convencerlos de que la Argentina necesita tiempo para crecer, reactivar, sentar las bases de un modelo de desarrollo productivo inclusivo y sustentable. Dicho en criollo, que no puede destinar ni un dólar a la deuda antes de resolver dilemas y necesidades urgentes de la población. El plazo de espera de dos años que suele mencionarse en tantas reseñas de estos días no es rígido ni dogmático: los futuros funcionarios consultados sostienen que eso depende de cuánto vaya mejorando la macroeconomía. Traducido apenas, funciona como referencia, no como una fecha límite.

* Los jubilados, los estatales y los beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo (AUH) no pueden esperar un lapso vaticano. Son la primera urgencia. Para ellos habrá un aumento inmediato. Lo anunciará el mismísimo Presidente.

* “Poner plata en el bolsillo de los argentinos”, expresión coloquial de Fernández, ayudará a reactivar una economía con capacidad ociosa record. Repreguntados por este cronista (que asume un ratito el pensamiento liberal para enriquecer las charlas) los consultados explican que el paquete reactivador no azuzará la inflación. El acuerdo sobre precios y salarios estará al caer. Ni bien asuma el nuevo gobierno.

* La reforma impositiva no figura entre las prioridades de los primeros meses.

* La inflación deberá reducirse en pos del horizonte ambicionado por Alberto Fernández: un dígito dentro de cuatro años. Aunque nadie lo diga de este modo, los futuros ministros y secretarios no esperan milagros (léase reducciones súbitas) en el corto plazo.

* El cepo, implementado por Macri ante el descalabro de la economía, no se toca. (...)".

Ahora bien, desde el espacio que se anticipa opositor o crítico de Alberto Fernández, que lideran al menos por ahora los diarios Clarín y La Nación, se hizo énfasis en anticipar la dificultad que enfrentará Guzmán para imponer su pensamiento.

Hasta el presente se desconoce cuál es la verdadera dimensión de lo que están hablando los colaboradores de Alberto Fernández y los economistas del Fondo Monetario Internacional. Por lo tanto, toda opinión es más bien especulativa.

Sí se desliza, en el backstage de Alberto F. que hay la negociación incluye a acreedores privados, es un procedimiento de estructura aún frágil pero ambición voluminosa. 

Por ahora, Clarín afirma que los acreedores "descuentan años de desierto por delante en materia financiera y rendimientos de sus inversiones".

Y La Nación agregó a una descripción similar que se buscará reformar casi de manera inmediata la fórmula de actualización de los haberes jubilatorios.

Vamos a lo que presenta Ezequiel Burgo, desde el diario Clarín:

"Martín Guzmán trabaja un modelo macroeconómico para llegar al superávit fiscal primario y, de ese modo, estabilizar la deuda. Según cálculos de la consultora Eco Go, el ministro partirá de un rojo de 0,9% del PBI que se transforma en 3,9% del PBI al incluir el pago de intereses. Es por ello que para el ministro es clave convencer a los acreedores de aceptar que Argentina no pague el capital ni los intereses de la deuda en 2020-2021. El 2022 está en veremos. El año que viene Alberto F. afrontará vencimientos por unos US$ 30.000 millones con el sector privado. En 2021, US$ 12.000 millones. En 2022 y 2023, US$ 32.000 millones cada año (hay que empezar a devolver el préstamo al FMI).

¿Por qué Guzmán hace este planteo de una reestructuración tan agresiva? Sostiene que cada dólar que el país pague de ahora en más a los tenedores de bonos agravaría más la recesión. Y que si el país no logra crecer en ese período de gracia (2020-2021), dependerá siempre de un boom de commodities o la euforia de los mercados para financiarse, como le sucedió al kirchnerismo y al macrismo. Matías Kulfas habla de duplicar las exportaciones. El interrogante es cómo lo hará. Guzmán esgrimió estos argumentos en dos entrevistas a Clarín y Cítrica Radio en octubre.

Bancos y fondos tenedores de títulos públicos descuentan años de desierto por delante en materia financiera y rendimientos de sus inversiones tras las declaraciones del futuro ministro. A esta altura sólo se preguntan cómo se les devolverá el dinero, si los cupones que no devenguen intereses se capitalizarán, si se aplicará una quita al capital u obtendrán el 100% al final del período. Detalles que los bancos encargados de armar menús de oferta de reestructuración le llevarán a Guzmán en las próximas horas. Algunos de ellos ya estuvieron en Buenos Aires. (...)".

Por su lado, Claudio Jacquelin en el diario La Nación:

"Un plan económico integral y por escrito, antes que medidas puntuales. Eso es lo que tiene previsto presentar el próximo miércoles el recién designado ministro de Economía, Martín Guzmán. El programa tendrá tres objetivos urgentes: 

** "Tranquilizar la economía, 
** aliviar los problemas sociales que son acuciantes y 
** renegociar la deuda pública para poder generar condiciones de repago con crecimiento", 

según revelaron a LA NACION altas fuentes del gobierno entrante. 

El orden de los tres ejes es el que se le ha escuchado repetir insistentemente a Guzmán, aunque la cuestión de la deuda es protagónica. Al respecto, dicen en su entorno que el país ya está en un "default virtual" y afirman que hay predisposición del Fondo Monetario para una reestructuración.

El objetivo es postergar los pagos durante los próximos dos años. "No hay manera de afrontar los vencimientos previstos para 2020 y 2021 sin producir un desastre social. Y eso no tiene lugar en nuestro proyecto", dicen que le han escuchado afirmar a Guzmán con tanta convicción como ausencia de jactancia. Impresiones que ha dejado en sus interlocutores, junto con la seriedad y sencillez que conviven con su juventud.

El acuerdo con los acreedores, explican, debe "basarse en la buena fe y en el propósito de recuperar el crecimiento para hacer sustentables los pagos y no recaer en default y nuevas crisis". Una palabra que evitan y que suelen aclarar que Guzmán no ha usado es "quita", respecto del monto de capital adeudado.

Al mismo tiempo, destacan que los acreedores deben asumir que la Argentina no es el único responsable de ese "default virtual", sino que "hay tres corresponsables".

"El FMI sabía que el monto que prestó y las condiciones que impuso para devolver eran inviables y los privados debían saber que estaban haciendo una apuesta para la que no había evidencia empírica de condiciones de repago", explica.

También se da por hecho en el gobierno entrante que se buscará reformar casi de manera inmediata la fórmula de actualización de los haberes jubilatorios. Para ello se enviaría un proyecto de ley para ser tratado en sesiones extraordinarias. (...)".