Cualquiera que haya visto a Eduardo Feinmann entrevistar a Javier Milei el 25 de Mayo no debería hacer otra cosa más que solidarizarse con él. El aburrimiento al que lo sometió el Presidente durante los 7 (SIETE) minutos que dedicó a discurrir sin parar sobre la base teórica de una de las reformas que tiene pensadas bien podría incluirse en la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes de la ONU.
ÁCIDO ARGENTINO
Spoiler alert: Leímos el libro que fascina a Milei... y salimos corriendo
‘La teoría del caos’, de un autor anarcocapitalista, es la nueva biblia del Presidente y que inspira un proyecto de reforma.
Además de algunos gestos de tedio que se le vieron durante ese tramo del reportaje, Feinmann confirmó su completo desinterés con lo que exponía el Presidente cuando no hizo preguntas al respecto y, ni bien pudo, cambió de tema. Fue como verlo respirar después de haber tenido la cabeza sumergida durante un largo rato.
El monólogo de Milei versaba sobre lo que anticipó es un paquete de leyes en el que trabaja con Federico Sturzenegger, el sumo pontífice de la desregulación, y que se inspira en ‘La teoría del caos’, el libro que el Presidente dijo que repartió entre los integrantes de su fracturado gabinete en la reunión de aquella fecha patria.
En el texto publicado en 2002, el economista estadounidense de la escuela austríaca Robert P. Murphy ensaya sobre las características y supuestos beneficios que tendría una sociedad bajo un sistema de anarquía de mercado o anarcocapitalista. O sea, sin Estado.
No hay que olvidar que Milei se inscribe en esa filosofía, aunque reconoce que sus ideas no se pueden aplicar, por lo que se conforma con ser un presidente “liberal libertario”. Peor es nada.
Otro admirador del anarcocapitalismo es el magnate tecnológico Peter Thiel, quien se instaló en la Argentina para ver en primera fila el experimento Milei y de paso beneficiarse con el nuevo super RIGI, que -dicen- se trata de un traje para el que Milei le tomó las medidas cuando estuvo en la Casa Rosada a fines de abril.
Al dueño de Palantir también le gusta la Argentina porque la considera el mejor lugar para protegerse de una guerra nuclear. En Barrio Parque ya lo escuchan cantar ‘No bombardeen Buenos Aires’.
Milei tomó del libro de Murphy el concepto de “mercado de seguros”, según el cual los privados reemplazarían en la provisión de servicios esenciales al Estado siempre ineficiente. En la sociedad anarcocapitalista, escribe el economista, “no habría leyes, ni tribunales o policías públicos”.
El Presidente no llegó a tanto al explicar su proyecto, pero impulsó a los empresarios que lo escucharon el jueves en Parque Norte a que desarrollen ese sistema para reducir el Estado, con el endulzante de que eso redundará en la baja de impuestos.
Música para los oídos de Nicolás Pino, de la Sociedad Rural, que cuenta los dólares que ganó con la baja de retenciones mientras relata las penurias de su empleada Elsa, cuyo salario se agota el 22 de cada mes. Si sólo Pino pudiera hacer algo al respecto…
El libro de Murphy, sin embargo, propone bastante más que la reducción de impuestos, a los que considera, como repite Milei, un robo.
En un gesto de magnanimidad envidiable, esta columna se tomó el trabajo de bucear en ‘La teoría del caos’ para desentrañarlo, con el inestimable incentivo de que… se trata de un libro corto. Son 77 páginas las que abarca el ensayo del economista anarcocapitalista, lo que la reseña del Instituto Mises reduce a “menos de 40 páginas de contenido real”. Cuenten con nosotros.
En su libro, Murphy corre por derecha al liberal Milton Friedman y al libertario Ludwig von Mises, al sostener que la desaparición del Estado (al que los reconocidos economistas le pedían fijar reglas de juego) no conduciría al caos, ya que en sustitución aparecerían “instituciones voluntarias para resolver disputas de la vida diaria”.
En este sistema de anarquía de mercado, dice Murphy, “todos los aspectos de la interacción social estarán “regulados” por contratos”. Sí, el anarcocapitalista dijo “regulados”. Inserte aquí el meme de ‘Nueve Reinas’.
En este sistema de contratos, según ejemplifica Murphy, un empleador puede hacerle firmar a un trabajador una cláusula en la que promete no robar y someterse a una “Agencia de Arbitraje” que lo obligue a un resarcimiento en caso de incumplimiento.
En este paraíso de libre mercado a full, los conflictos los dirimiría no la justicia, sino una agencia de “arbitraje” contratada a tal fin, que tampoco podría ser corrompida porque -dice el optimista Murphy- la competencia las obligaría a mantenerse impolutas para no perder clientes.
Tampoco habría Congreso, por lo que las reglamentaciones serían dictadas por “expertos legales” y no por “políticos corruptos e ineptos”. Si fuera un tuit, Milei ya lo habría compartido.
En este mundo ideal para los libertarios, por otro lado, la jornada laboral no la establecería un convenio sindical sino “el sistema de pérdidas y ganancias” que determinaría en qué momento empieza y termina un turno, porque -dice Murphy- trabajar 24 horas sería “tedioso” para los empleados. Pasó Nicolás Pino y dijo que se les fue un poco la mano con la falta de conciencia social.
Y por si el lector se estaba preocupando, podemos afirmar que sí, este sistema de contratos prohíbe los asesinatos. Es más, Murphy habla de una “fuerte prohibición”. Porque este mundo será muy libre, pero tampoco la pavada.
¿Y cómo se evitaría este tipo de crimen? Pues con un contrato, ¡qué pregunta! Cualquier persona que quiera trabajar, digamos en un comercio, firmaría que se compromete a indemnizar con “millones de dólares” a los familiares de sus eventuales víctimas. ¿Por qué firmaría tal cosa? Porque -escribe Bob Murphy- “la gente no quiere comprar en centros comerciales en los que el asesinato quede impune”. En comparación, ‘La pistola desnuda’ es un documental.
Pero supongamos que sí hubo un asesinato, porque nunca falta alguien que rompa un contrato. Entonces, luego del dictamen de la agencia de arbitraje aparecen otras empresas privadas que alojan a los asesinos. Estas firmas especializadas “competirían entre sí para atraer a los criminales ”, dice Murphy. ¿Y si hay escasez de delincuentes? Probablemente habría que crear un RIGI del crimen. Es sólo una sugerencia.
En esta competencia por ver quién atrae más criminales, las prisiones privadas evitarían tener carceleros abusivos ya que en ese caso, explica Bob, los detenidos optarían por cambiar de proveedor de cautiverio “igual que los viajeros pueden cambiar de hoteles si consideran que el personal ha sido descortés”. En serio, Mel Brooks va camino a convertirse en Ken Burns.
¿Cómo un asesino pagaría por ese servicio? Ahí entran los seguros de los que hablaba Milei. Las aseguradoras enfrentarían ese costo estipulado en una póliza, que más barata será en la medida que menos antecedentes tenga el suscriptor. Para Murphy, la baja prima de riesgo es “un incentivo para que la gente se comporte responsablemente”. Ya lo decía Perón: “el hombre es bueno; pero si está asegurado, es mejor”.
Murphy extiende este sistema de contratos y seguros de inviabilidad manifiesta a otros ámbitos como la seguridad, la defensa, el matrimonio, y la adopción. Sobre esto último dice que habría “un mercado de bebés” disponible “al mejor postor”. Y aunque le costó después de una declaración confusa, Milei condenó la venta de niños. Una decepción para Bob, un alivio para los argentinos.
Más contenido de Urgente24
El crimen de Agostina Vega reveló que no cambió nada en investigación criminal
900 días de Milei: 15 promesas de campaña incumplidas que quedaron grabadas
Fiscal Garzon: Agostina murió entre las 23:30 (23/05) y las 2:00 (24/05) y el móvil se desconoce
Despidos: La única productora de Argentina y la región de un insumo estratégico agudiza su crisis













