El FBI argentino creado por Patricia Bullrich y Alejandra Monteoliva parece haber significado más una operación de marketing que una solución ya que a la flamante fuerza federal no se la vio participar de la búsqueda de la adolescente Agostina Vega o en la recopilación de información tras el crimen.
¿Y... DÓNDE ESTUVO EL FBI ARGENTINO?
El crimen de Agostina Vega reveló que no cambió nada en investigación criminal
Homicidio de la adolescente en Córdoba desnudó que Departamento Federal de Investigaciones (FBI de Milei) no tuvo participación en el esclarecimiento del crimen
El cuerpo de la niña apareció en un descampado del barrio Ampliación Ferreyra, al sur de la capital provincial. Los investigadores sostienen que la hipótesis más fuerte es un abuso sexual y una presunta agresión posterior del sospechoso a la víctima.
Una cámara tomó al principal sospechoso, Claudio Barrelier, saliendo de la vivienda de calle Campillo 888 de Córdoba Capital.
El fiscal que interviene en la causa, Raúl Garzón, rechazó hacer autocrítica sobre el accionar de su gente o de la policía en el caso a pesar de que tardaron 3 días en la activación del Alerta Sofía, una alarma que llega a toda la Argentina.
“No hay ninguna, absolutamente ninguna autocrítica que hacer” repitió una y otra vez.
Sin embargo, Ana Rosa Llobet, presidenta de Missing Children Argentina, cuestionó abiertamente la demora de las autoridades judiciales en activar el protocolo nacional de emergencia.
"El protocolo de la alerta SOFIA es muy estricto y tardó mucho en activarse. Pasaron muchos días. Uno de los requisitos es que no hayan pasado más de 72 horas", explicó la referente.
¿Se le puede llamar FBI argentino a una fuerza a la que nadie hizo la más mínima referencia ante un caso que se transmitió por televisión como si fuera una “cadena nacional” de 24 horas durante 4 días seguidos?
¿Qué hay de nuevo, viejo?
Cuando se anunció con bombos y platillos el nacimiento del nuevo supuesto grupo de elite al menos dos organización con mucho predicamento en materia de seguridad hablaron de “una reforma ficticia que posterga una verdadera modernización”.
El Instituto de Estudios Comparados en Ciencias Penales y Sociales (Inecip) había advertido:
“La Policía Federal Argentina necesita una reforma profunda que la transforme en una agencia federal moderna y especializada en la investigación del crimen organizado. Sin embargo, el Ministerio de Seguridad ha optado por el marketing antes que por un cambio real”.
Por su parte, el Instituto Latinoamericano de Seguridad Democrática (Ilsed) había señalado que el presidente Javier Milei había lanzado “una reforma ficticia”.
Los cuestionamientos eran lapidarios ya que aseguraban que se había impulsado un cambio que mantenía intacta la matriz operativa actual de la fuerza federal y eso significaba trasladar los errores técnicos y el alto nivel de amateurismo.
Se explicó que la flamante unidad, el DFI, se encargaría de investigaciones complejas, trabajaría con mapas del delito, usaría herramientas tecnológicas avanzadas y establecería vínculos de cooperación con organismos internacionales.
Según Bullrich y su sucesora, Alejandra Monteoliva, tiene a su cargo el flamante organismo la tarea de coordinar inteligencia, análisis forense, pericias y seguimiento de prófugos.
“Pondremos a la Policía Federal en línea con los estándares del FBI y las principales fuerzas de investigación criminal del mundo ”, celebró Milei.
“Documentos, por favor”
Se anunció que el hecho de devolver a la Federal la facultad de detener a personas durante 10 horas por no llevar identificación encima se anunciaba como un cambio revolucionario que poco modificaba en las calles.
¿Esperaban desmantelar con un control de peatones a los carteles de la droga, los responsables de la trata de personas, los autores de grandes delitos económicos y financieros, los corruptos, los traficantes de armas o los capos de la mafia?
Las requisas y detenciones al boleo poco tienen que ver con el trabajo científico que lleva adelante una agencia como el FBI.
El FBI, una fuerza que incomoda a Donald Trump
Fue completamente modificado hace casi un siglo tras un secuestro seguido de muerte que conmocionó a los Estados Unidos.
En la investigación se culpó la lentitud de las fuerzas estatales locales y se pidió una fuerza federal profesional, rápida y eficiente para resolver los casos más preocupantes.
Se trata de una agencia con autonomía funcional, fuerte contralor judicial y reglas estrictas sobre el uso de tecnología de vigilancia.
No responde al poder político de turno.
Por eso, no extraña que sus directores hayan colisionado de lleno con el actual mandatario norteamericano.
Directores del Buró contradijeron varias veces a la Casa Blanca en público y por ello Donald Trump decidió descabezar al organismo que lo denunciaba por presunta obstrucción de la justicia.
¿Sobre qué tema trabajaba el FBI?
Nada menos que sobre un posible apoyo de Rusia a su campaña electoral presidencial en 2016.




















