CÓRDOBA. Finalmente, la tensión entre el Gobierno nacional y la gestión de Juan Schiaretti parece haber quebrado definitivamente una relación que hasta hace unos meses atrás gozaba de buena salud. Hasta aquí, las diferencias acumuladas no habían hecho estallar ninguna bomba crítica que hiciera daño real a ninguna de las partes, gracias a los tratos protocolares que venían teniendo.
DISTANCIA
Fin de los modales: El Gobierno le pegó a Schiaretti por las clases
Esta vez, la crítica estuvo en manos del ministro de Educación, Nicolás Trotta, quien sugirió cierta irresponsabilidad en el gobernador de Córdoba por autorizar el regreso a las aulas en medio del colapso sanitario. El funcionario lo intimó a “recuperar la agenda de “responsabilidad” y dejar la campaña electoral. Es el primer cruce subido de tono entre ambas gestiones, que venían teniendo pases de factura con modales.
Pero el protocolo de trato parece haber caducado cuando Córdoba se terminó de sumar al pelotón de gestiones “rebeldes” que quieren que los chicos vayan al colegio de manera presencial. A partir del pasado lunes (31/5), Córdoba anunció el fin del confinamiento estricto para pasar a otra versión de la cuarentena, mucho más moderada.
Entre las flexibilizaciones, se permitió el regreso a las aulas de buena parte del alumnado. Y esta “apertura” parece haber terminado de quebrar los nervios kirchneristas, que comenzaron tirando la primera piedra. El que comenzó el ida y vuelta fue el propio Alberto Fernández, quien dijo que las provincias y jurisdicciones que regresan a clases en estos momentos “van a quemar a los argentinos”.
Estas fuertes expresiones generaron automáticamente una reacción en el Gobierno cordobés, que cada vez que cultiva diferencias con Nación gana espacio electoral en su provincia. La devolución del schiarettismo estuvo en manos de Walter Grahovac, quien advirtió que Córdoba es “una provincia responsable”, siendo mucho más moderado que el mandatario.
Pero los cruces no quedaron allí. Al parecer, el Gabinete de Fernández buscó redoblar la apuesta y ubicó a Juan Schiaretti dentro del grupo de los “enemigos” en políticas de gestión de la pandemia, sugiriendo que el manejo actual de la Provincia es irresponsable.
El encargado de cargar contra el gobernador del peronismo cordobés fue el ministro de Educación de la Nación, Nicolás Trotta, quien intimó a Schiaretti a “regresar a la agenda de responsabilidad del 2020”, haciendo referencia a una época donde el gobernador acompañaba las iniciativas del presidente. “Sería importante que el gobernador Schiaretti recupere la agenda de responsabilidad del 2020 y lo único que ha cambiado es que estamos en un año electoral”, dijo el funcionario a Radio Pulxo 95.1.
Así, Trotta sugirió que la “rebeldía” de Schiaretti se trata de una estrategia de campaña, yendo aún más fuerte que el presidente y haciendo explícito el descontento de la Casa Rosada con el gobernador. “Hay que ver menos las encuestas y más los datos epidemiológicos”, lanzó en tono irónico.
Córdoba fue la punta de lanza en el regreso a clases, que se ha convertido en un tema muy sensible para el Gobierno nacional. El duro revés de la Corte Suprema hace algunas semanas, que reivindicó el reclamo de la ciudad de Buenos Aires crispó al Frente de Todos, que ahora ataca a cualquiera que adhiera a esa postura.
De hecho, la provincia mediterránea fue una de las primeras en volver a las aulas, y una de las que más mantuvo a sus alumnos en clases durante este 2020, en un objetivo de la administración por sostener la producción y la educación como rubros primordiales. Y en el punto político opuesto se encuentra la Rosada.
“Es una decepción que el Gobierno de Córdoba no asuma la complejidad que implica el momento más difícil con casos crecientes en todo el territorio argentino”, remarcó Trotta. La situación epidemiológica de Córdoba es, sin duda alguna, apremiante, aunque desde el Gobierno cordobés sostienen que el colegio no es un foco de contagios que amerite mantener restricciones totales.
“A mí lo que más me extraña es el cambio de agenda de la provincia de Córdoba, porque a diferencia de Mendoza y Caba que el año pasado tenían una postura muy ‘aperturista’, Córdoba transitó un proceso de responsabilidad, a tal punto que en 2020 fue muy leve el regreso a la presencialidad”, agregó el funcionario. “Esa fue una decisión del gobernador Schiaretti. A mí me llama la atención, quizás porque estamos en un año electoral que cambie de agenda porque en realidad en esta segunda ola estamos teniendo números muy dramáticos”, concluyó.
De esta manera, Trotta arrojó varias “bombas” sobre la postura de Schiaretti respecto a la pandemia en Córdoba. La realidad es que Hacemos por Córdoba se encuentra cada vez más lejos de Nación, en una corriente de distancia que ha tomado a otras provincias como Santa Fe.
La gestión kirchnerista se ha encargado de cultivar esas diferencias, y ahora está cosechando conflictos. De esta forma, un nuevo frente problemático se avecina en Córdoba, sumado ya al de biocombustibles, la carne, y muchos otros que no tienen visibilidad.












