Ya se sabe que Axel Kicillof no quiere ser precandidato presidencial y prefiere intentar renovar como gobernador bonaerense. ¿Tiene el Frente de Todos un mejor precandidato que Kicillof? ¿Obtendría más sufragios que Kicillof su jefe de Gabinete e intendente de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde, el eterno precandidato de quienes no quieren a Kicillof en el FdT? ¿Se encuentra tan seguro el FdT de mantener el control de Provincia de Buenos Aires cuando la campaña aún no comenzó? ¿Cuánto daña a Kicillof su manejo de la deuda pública externa cuando fue ministro de Economía, que sigue provocando el pago de indemnizaciones millonarias a la Nación? Preguntas inevitables cuando varios columnistas especulan sobre el presente y futuro de Kicillof. Por ejemplo:
DEFINICIONES
Axel Kicillof en el centro de la agenda K
Axel Kicillof es tema en varios columnistas, en especial por las dudas, a su pesar, que hay en la grilla presidencial K.
"Con su fallo condenatorio, la señora jueza Loretta Preska, La Servini de Manhattan, ingresa en la prematura campaña electoral de la Provincia Inviable.
Sin proponérselo, Loretta avanza con su puñal jurídico sobre la yugular de Axel Kicillof, El Gótico.
Es Axel la garantía de continuidad. El superior exponente para conservar el bastión sustancial del peronismo. De la vertiente patológica, dominante. El kirchnerismo, superado por el doctorismo.
La transparencia administrativa de Axel es registrada como un atributo principal.
Fue la apuesta disruptiva de La Doctora. Provocar con un decente en la provincia del pecado.
Pero la transparencia no alcanza para mitigar el argumento de la mala praxis. Invocado para descalificar por la catastrófica nacionalización de YPF. Cuando El Gótico era ministro de Economía.
A la bartola, Axel prefiere defenderse con un ataque hacia el fantasma de la derecha que quiere «volver a privatizar YPF».
El Gótico no puede trasladar la responsabilidad hacia La Doctora. Estaba furiosa, estimulada. Con el odio regado, entre otros, por Axel, cuando sostenía.
“A esos hijos de p… hay que echarlos y no darles nada”.
La oportunidad de vacunar al peronismo
En el peronismo suele ser menos injuriante ser acusado por corrupción que por mala praxis.
La denuncia por corrupción no se le niega a nadie. Pero ser cuestionado por mala praxis significa convocar a la ineptitud. La equivocación o la idiotez.
“A Axel no hay con qué darle”.
Era la evaluación racional de los reboteros de Juntos por el Cambio. Daban casi por perdida La Provincia Inviable.
Pero de pronto, gracias al servicio indirecto de Loretta, perciben que se “les abre una oportunidad». Para volver a vacunar al peronismo. Como en 2015.
La invulnerabilidad de Axel fue perforada. Ya tienen por dónde entrarle. «Nos hizo perder miles de palos».
El ámbito moral es suplido por la contundencia de la ineficacia.
Solo resta sumar, con intensa demagogia, las anécdotas trágicas de la inseguridad cotidiana.
“La provincia viene con una elección de tercios. El Frente (Axel), Juntos y Milei. Si Juntos lleva tres postulantes, gana Milei. Candidato único o nos empoma Milei».
El favor de Loretta, más la persistencia de los asesinatos, precipita las resoluciones en la Mutual PRO. Aún mantiene cinco postulantes para la gobernación.
La yugular abierta de Axel facilita la gestación casi utópica del postulante único.
(Como lo propone Mauricio, El Jarrón Chino, en el Artificio Autónomo de la Capital. Para consolidar el control del Maxiquiosco).
Diego Santilli, El Bermellón, es “el único que mide”. Se encuentra favorecido por los ejercicios imaginativos de las encuestas.
Peronista originario, Santilli se inscribe en el proyecto presidencial de Horacio Rodríguez Larreta, Geniol.
Otros tres se enrolan en la epopeya de la señora Patricia Bullrich, La Montonera del Bien, la preferida por Mauricio. Es quien representa mejor sus “ideas de cambio”.
Aunque algún amigo espiritualmente influyente, muy cercano, supo decirle:
“¿Todo esto que construimos se lo vas a dejar a Patricia? ¿Estás loco?”.
El mini gobernador de Lanús, Néstor Grindetti, Paladar Negro II (y dos audaces de relativa relevancia que procuran posicionarse).
De la Mutual PRO solo resta citar a Cristian Ritondo, El Potro. Peronista originario que centraliza su campaña desde las mesas del Canal Uganda.
El Potro adhiere, para constar en actas, a la candidatura presidencial de la desperdiciada señora María Eugenia Vidal, La Chica de Flores de Girondo.
Con frescura enternecedora, La Chica de Flores declara que, hacia fines de abril, va a decidir si prosigue con su campaña.
Manera elíptica e inocente de anticipar la bajada.
“Nadie va a apoyar a quién confiesa que puede bajarse”.
Por su parte los radicales centenarios, asociados en Juntos, mantienen la apuesta de Maximiliano Abad.
Pero los radicales son portadores de la extraordinaria pasión por ser segundos.
La yugular abierta de Axel reproduce la apertura del camino para la fórmula conjunta Santilli-Abad. Sin competencia interna para las PASO.
Como tampoco las tendrá el Maxiquiosco si Horacio y Mauricio se ponen de acuerdo en presentar, en exclusiva, a Jorge Boga Macri, Paladar Negro I.
Tan real paladar negro El Boga como Grindetti, el Paladar Negro II, pero de “la familia”.
(Resta que Edgardo Cenzón, El Silenciero, acuerde con Angelici, Bostero Lúdico, y con Jacovitti, Caudillo Universitario. La forma de diseñar la interna entre El Boga y Martín Lousteau, Personaje de Wilde).
Reproducir el renunciamiento de los aspirantes sin votos es la tarea reservada a la plasticidad de Santilli. O a la orden estricta de Geniol.
Cuesta bajar los afiches con rostros de potenciales gobernadores.
Mientras tanto, los blanqueadores de la estancada Coalición Cívica apenas podrían mojar las medialunas de las diputaciones.
Con los misiles morales de la señora Elisa Carrió, Myriam de Urquijo. Dama que hegemoniza el insumo fundamental de la transparencia.
La chapa selectiva del limpio o del corrupto. Santo o narco. (...)".
En El Cohete a la Luna, 'Blues del Outsider', por Horacio Verbitsky:
"(...) Un Presidente derrotado en las internas del partido que preside no es un pato rengo, sino un lechón al horno, con manzana en la boca y sobre lecho de escarola. Todos los intentos por evitar este desenlace han fracasado, de modo que al kirchnerismo no le quedará más remedio que escoger una fórmula, que podría ser compartida con el Frente Renovador.
Desde Río Gallegos, adonde viajó el miércoles a la tarde, la Vicepresidenta medita qué hacer.
Una opción sería el desplazamiento a la elección presidencial del gobernador bonaerense Axel Kicillof, un planteo que hace meses sostenía Máximo Kirchner, pero que no entusiasmaba a Cristina ni al ex ministro de Economía.
Otra hipótesis consistiría en tratar de transferir los votos fieles a Cristina hacia Wado de Pedro.
Kicillof aspira a su reelección en La Plata, aunque ha reiterado que es parte de un proyecto colectivo y que hará lo que CFK decida. La reedición de su victoria de 2019, aunque sea con un caudal menor de votos, parece factible, pero no sencilla.
Sin una candidatura fuerte para la presidencia, dependería del corte de boleta, que rara vez ha superado en Buenos Aires el 3% de los votos. Si bien no hay balotage y el gobernador se impone por mayoría simple de votos, las PASO convierten la elección de octubre en una virtual segunda vuelta, en la que con Axel o Wado la odiosidad hacia el kirchnerismo puede darle la victoria al candidato que presenten JxC o los liberales neo.
La saga de los Barones
Agravó este cuadro el asesinato del colectivero Daniel Barrientos y la irrupción entre sus colegas del ministro de Seguridad de Axel, Sergio Berni. En cuanto bajó del helicóptero fue agredido a golpes en la cabeza, que no llegaron a costarle la vida pero ajaron su aura de macho bravío.
Sometido a 150 días de abstinencia, desde el zafarrancho en el bosque de La Plata cuando jugaban Boca con Gimnasia, ahora se entregó con frenesí a las cámaras de televisión. La versión que el ministro le dio al gobernador afirma que para detener al colectivo en un barrio popular de La Matanza a las 4 de la mañana, le cruzaron un auto por delante. Pero varios pasajeros del colectivo contaron que los dos asaltantes con el rostro cubierto por la capucha de sus camperas, esperaban en una parada como todos.
Berni agregó que los delincuentes usaron armas sofisticadas y munición muy costosa, más propia para asaltar un blindado; sólo robaron una mochila y mataron al chofer a quemarropa. También dijo que en la concentración de colectiveros había infiltrados y que, en cuanto llegó al lugar, advirtió que era una emboscada, pero que se internó en ella porque retroceder no es una opción para un soldado (sic).
La infantería policial porteña estaba apostada en las inmediaciones, pero recién intervino cuando el tumulto se había aplacado y un cordón de colectiveros protegía a Berni para que no siguieran golpeándolo. (...)".
En Página/12, 'Del asesinato del colectivero a las zancadillas de Alberto Fernández', por Ernesto Tiffenberg:
"(...) La agresión a Berni sirvió de amplificador del tema y le asegura una larga temporada en el debate público, porque la reacción opositora lo metió de lleno en la campaña. Eso explica el renovado uso político de la muerte ajena, ya naturalizado por Patricia Bullrich, cuyos partidarios se apresuraron a seguir su ejemplo multiplicando el odio y la violencia.
Esta parte del drama también reclama una urgente investigación pero, como siempre, se encamina hacia un pantano. Por un lado, quedó en manos de la justicia porteña, en este caso coaligada con la policía de la Ciudad, y por el otro en las de la jueza María Eugenia Capuchetti, que dejó claro su concepto de la imparcialidad judicial con su manejo de la causa por el atentado contra Cristina Kirchner.
La ofensiva contra Kicillof
Todo esto conforma el escenario ideal para que el aparato mediático del macrismo mantenga su ofensiva contra el gobernador Axel Kicillof, el dique más firme que puede mostrar el Frente de Todos para frenar el aluvión que el poder económico espera en las próximas elecciones. A los ataques por la estatización de YPF y la batalla contra los fondos buitre se suma ahora el tema de campaña preferido por los conservadores: la inseguridad.
De poco servirán las estadísticas criminales a la baja, con una tendencia similar en CABA, el Conurbano y todo el país, cuando el objetivo es remarcar lo espantoso que es vivir en Argentina. Pero igual conviene saber que el último dato conocido de la tasa de homicidios cada cien mil habitantes (la única cifra confiable para comparar “inseguridades”) es de 4,6, que palidece frente a los 22 cada cien mil exhibidos por Brasil, los 24 de Colombia o los 28 de México. Es la más baja de la región junto a la de Chile y también se compara favorablemente con los 7 que muestra Estados Unidos. (...)".
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