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SANTA FE

Río Paraná: A dos centímetros de marcar un nuevo récord

Se agrava la bajante histórica en el río Paraná, que está a dos centímetros de romper la marca de 1949. Hay preocupación y complicación para la producción.

Según los datos de Prefectura Naval, que realizó una última medición hoy (17/8) a las 00 horas en la ciudad de Santa Fe, el Paraná marcó -0,19 metros. Este número lo deja a apenas un centímetro de igualar la marca de 1949, cuando el río midió -0,20 metros.

La situación genera alarma en preocupación en las provincias del Litoral y en Nación, por el impacto económico, social y ambiental que genera este fenómeno. Según los especialistas del tema -que ya habían advertido que julio sería un mes crítico-, no habrá mejoras en lo que resta del año y el río Paraná seguirá bajando.

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La bajante del río Paraná preocupa a la región y el país.

La bajante del río Paraná preocupa a la región y el país.

“Es uno de los ciclos secos más importantes de la historia. Rosario tiene un registro continuo, una estadística de alturas del río, desde 1884 donde pasó de todo: situaciones de aguas altas, bajas y medias. Mirando para atrás, por la evaluación que tiene el caudal entrante al tramo argentino del Paraná nos acercamos a un escenario similar al del 44, donde se registró el caudal más bajo de la historia en Rosario”, explicó Juan Borús a La Capital, subgerente de Sistemas de Información y Alerta Hidrológico del Instituto Nacional del Agua (INA).

Por su parte, Juan Carlos Bertoni, presidente del INA, aseguró que "todo indica que nos estamos aproximando a aquello que ya ocurrió en 1984, que fue la bajante más crítica de toda la historia. La situación no solamente es crítica en cuanto a la severidad de la bajante, sino que también es crítica en lo que respecta a la duración".

Complicaciones

Las consecuencias por la bajante histórica que sufre el río Paraná son muchas y variadas, pero se pueden resumir en tres: la afectación al ecosistema de los humedales; la dificultades que se suscitan en la producción de cultivos y en la logística a la hora de exportar en buques granos y cereales; y el posible desabastecimiento de agua que pueden llegar a sufrir las provincias como Santa Fe y Entre Ríos.

En Coronda, región conocida por los cultivos de frutillas, ya están preocupados porque las 320 hectáreas sembradas podría colapsar poco antes de la cosecha, prevista para la primavera. Esto se debe a que que el río Coronda, afluente del río Paraná, sufrió una gran merma en su caudal de agua, debido a la bajante histórica.

“Hay un 80% de los productores que utiliza agua del río para riego por su calidad. La salinidad del agua, que en tiempos normales es de 0,4 por litro, ahora está en 4,9 por litro, casi 10 veces mayor. El agua, con esas características actuales, va directamente a la raíz de la planta que comienza un proceso de deterioro progresivo. Hoy, las raíces de las plantas de frutilla no se están desarrollando y las hojas se están poniendo marrón por la salinidad. En septiembre y octubre vamos a tener muchos más problemas porque se van a secar las plantas. Y cuando llegue el calor, esas sales subirán y ‘ahogarán’ la planta porque la raíz no pudo crecer”, explicó al diario La Nación el intendente de la ciudad, Ricardo Ramírez (UCR).

“El pico de la bajante se va a notar mucho más a fines de octubre. Eso complicará aún más la situación de los productores teniendo en cuenta que se acentuará la salinización porque en esta parte, el río Coronda no tiene corriente de agua como sucede desde Puerto Gaboto donde este cauce desemboca en el curso del Paraná”, explicó Ramírez.

Esta situación complica a la producción de frutillas: “Normalmente, la producción alcanza un promedio de entre 35 mil y 40 mil kilogramos de frutilla por hectárea. Con esa situación, según los técnicos, tendremos una merma en la producción de entre un 30 y 40 por ciento. Ojalá que se pueda levantar la mayor cantidad de frutilla porque las pérdidas serán importantes y los productores no están en condiciones de enfrentarlas”.

Otro punto importante para el país es la pérdida económica que genera la bajante. Al ser tan bajo el nivel del agua, trae complicaciones para la circulación de los buques y barcos de carga que transportan las exportaciones. Y en este punto, cabe recordar que entre Arroyo Seco y Timbúes hay 29 terminales portuarias, que no solo reciben el 80% de los granos del país, sino que también ahí se ubican las principales plantas procesadoras que los convierten en harina de soja -uno de los principales productos que exporta el país-, aceite y biodiesel.

Por último, la bajante en el río Paraná también podría llegar a generar problemas en el abastecimiento del agua para las ciudades ribereñas. Por este motivo, desde Aguas Santafesinas SA (Assa) solicitaron un "uso racional y extremar el cuidado de agua para consumo doméstico". El presidente de la compañía, Hugo Morzán, explicó que “desde principios del 2020 se viene trabajando en asegurar la captación de agua en las siete plantas potabilizadora sobre el sistema del río Paraná, desde Reconquista hasta Rosario”.