¿Por qué Javier Milei habrá bautizado 'Coloso' a Federico Sturzenegger? ¿Se lo habrá preguntado alguna vez Alejandra Monteaoliva, ministra de Seguridad de la Nación? ¿Habrá sido por la estatua que se llamó 'Coloso de Rodas'?
JAQUE A FEDERICO STURZENEGGER
Alejandra Monteoliva se planta frente al Coloso herido
La gula desreguladora del 'Coloso' Federico Sturzzenger sufrió un revés cuando desde Alejandra Monteoliva le dijo “NO” a uno de sus delirios más obsesivos.
Era una mole de 32 metros de altura en homenaje al dios griego Helios, construida en la isla de Rodas en el siglo III a. C., derribada por un terremoto en el año 226 a. C, y sus restos fueron vendidos como chatarra luego de una invasión árabe. Mal augurio, Presidente.
Antes de avanzar: Sturzenegger hizo la campaña electoral con Patricia Bullrich como jefe técnico de su equipo, y junto a ella emigró del PRO a Milei cuando no ingresaron al balotaje.
En cuanto a Monteoliva, es la sucesora de Bullrich, recomendada por la hoy senadora nacional CABA / La Libertad Avanza. Curiosidades.
Ejercicio de memoria
Memorable ficción política fue la que protagonizó hace casi 1 año el cada vez menos 'Coloso' ministro de Desregulación, Sturzenegger, cuando sin sonrojarse detalló cómo fueron agredidos físicamente 2 de sus empleados que se apersonaron a la 'Academia Nacional de Prácticos' para inscribirse como aspirantes al título.
Ambos fueron retirados a empujones del lugar al grito de “Esto no es para ustedes”.
Inquietante relato que hubiera desnudado a la “mafia del practicaje”, de no haber sido por el hecho de que tal academia no existe. Ser práctico de buques mercantes es la culminación de una larga carrera naval que empieza en otro lado.
Muy afecto a disparar palabras, cifras y porcentajes de dudosa veracidad e imposible comprobación, el 'Coloso' machaca, una y otra vez, que el solo hecho de que un buque extranjero deba contar con los servicios de practicaje (asesoramiento en la maniobra que recibe un capitán de un buque que navega en aguas restringidas) encarece exageradamente los costos de producción de los pequeños agricultores en casi un 30%.
No ha habido -al menos hasta hoy- funcionario, experto, especialista o asesor capaz de hacerle entender al desregulador empedernido que los costos derivados de la tarea de practicaje son imputados a la empresa naviera que los requiere pasando a integrar el costo del flete que es abonado por quien compra la producción a transportar no por quien produce el bien exportable, sea soja, madera, automóviles o lo que fuera.
Desde hace meses transita un tedioso camino de ida y vuelta un caricaturesco proyecto de decreto desregulador del practicaje mediante el cual “Colosito” vislumbra el fin de tan “deshonesta profesión”.
Tomala vos, dámela a mí
Tal como resulta habitual en todo trámite oficial, son varias las agencias estatales que interactúan tanto en la confección de una norma determinada como en la posterior revisión de ésta, hasta que la depuración permite la redacción final previa a la firma de la autoridad correspondiente.
En este caso, el Presidente de la Nación ya que se trata de un decreto.
El grado de dislate de la redacción emanada desde el Ministerio de Desregulación es tan grande que distintos estamentos civiles, policiales y militares involucrados tuvieron que hacer malabares para intentar frenar la versión original pocas horas antes de que ingresara al despacho presidencial.
El escándalo escaló fronteras afuera del país, poniendo en alerta a las autoridades marítimas de Uruguay, Brasil, Paraguay y Bolivia: al margen de la intención oficial de beneficiar con un ahorro dinerario a navieras extranjeras y a algunas terminales cerealeras también foráneas, poblar los ríos De la Plata, Uruguay y Paraná con centenares de buques conducidos sin asistencia profesional local tarde o temprano desembocará en un siniestro náutico de proporciones que generara muchísimos mas gastos para el país equivalente a miles de pequeños ahorros por parte las navieras extranjeras.
Fueron los prácticos uruguayos los que por intermedio de las autoridades pertinentes le recordaron a la República Argentina que las decisiones atinentes a la navegación por los ríos binacionales deben ser consensuadas.
Macho bravío se busca
Con o sin gorra, los distintos funcionarios por cuyos escritorios circuló el libelo desregulador no pudieron menos que quedar atónitos por el alto grado de desconocimiento que denotaba en materia de navegación que exudaba cada articulo de la norma sometida a su consideración.
La costumbre libertaria de intercalar peras con sandias mezcló en una misma norma un inadmisible recorte de facultades a la Armada Argentina en detrimento de la formación del personal superior de la Marina Mercante que motivó la rápida intervención del Ministerio de Defensa totalmente dejado de lado por parte de Sturzenegger.
Gracias a esa intervención (no requerida pero efectiva), buena parte del articulado del aún no promulgado decreto fue eliminada.
No obstante, desde la Prefectura Naval Argentina y con la discreción del caso -ya que ningún jefe policial quiere recibir la jubilación anticipada- se dejó trascender lo imprudente que resultaría permitir que buques extranjeros con capitán y oficiales también extranjeros sean autorizados a surcar aguas nacionales restringidas sin la presencia de prácticos argentinos.
En particular cuando tal concesión no contempla al menos una reciprocidad para naves argentinas navegando en aguas jurisdiccionales de los países limítrofes.
No fue precisamente un bravío representante de la autoridad marítima quien levantara la voz, pero si fue -convenientemente asesorada- la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, quien ordenó emitir un dictamen dirigido a la Secretaria Legal y Técnica de la Presidencia alertando sobre las posibles consecuencias de cumplir con los deseos libertarios del ministro Sturzenegger.
Con la firma del Subsecretario de Asuntos Estratégicos y Fortalecimiento Institucional del Ministerio de Seguridad Nacional, Diego Manuel Fleitas Ortiz de
Rozas (mucho gre gre para decir Gregorio), Monteoliva expresa que:
- “Una de las objeciones que plantea el Ministerio de Seguridad es el otorgamiento de la excepción por conocimiento de zona a buques de bandera extranjera, con oficialidad igualmente extranjera. Dicho otorgamiento podría tener un impacto económico negativo en el sector en Argentina, y beneficiaría en particular a los buques y convoyes de países limítrofes que transitan bienes por la Hidrovía, pero sin un claro beneficio económico a nuestro país”.
- “Otra cuestión, pero vinculada a la anterior, es que el Tratado de Navegación de los Ríos Parana, Paraguay y de la Plata firmado con Paraguay; el Acuerdo de Transporte Fluvial por la Hidrovía suscripto con Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay; y el REGINAVE, consagran el principio de reciprocidad e igualdad de trato en dichas cuencas. Por lo que habría que dilucidar cómo la iniciativa propuesta se compatibiliza con los mencionados principios y no puede ser una eventual fuente de litigiosidad”.
Finalmente, el funcionario con un cargo cuyo nombre excede largamente sus agallas parece olvidarse de lo más importante al no cuestionar el riesgo para la seguridad de la vida, los bienes transportados y la preservación de la vía navegable troncal e instalaciones circundantes que conllevaría la ausencia de profesionales argentinos idóneos tal como ya se ha dicho.
Don Ortiz de Rozas se olvida también de mencionar que el práctico además es el delegado de la Autoridad Marítima a bordo y por ende un delegado del propio Ministerio de Seguridad Nacional que el integra.
Al mejor estilo Poncio Pilatos, el funcionario de ilustre apellido cierra su observación con un discreto:
“En cualquiera de los casos las mencionadas observaciones, desde las competencias del Ministerio de Seguridad Nacional, .no afectarían la prosecución del presente proyecto”.
Idas y vueltas al margen, lo que resulta evidente es que el otrora poderoso desregulador comienza a fisurarse fruto de sus delirios de un mundo sin regulaciones, sin control del estado y si fuera posible sin argentinos dentro del mismo.
Además, según trascendió en el medio naval, Sturzenegger recibió en las últimas horas un fuerte tirón de orejas de parte del jefe de su jefe (Peter Lamelas) por su insensata idea de permitir que buques mercantes de la naviera estatal de China (COSCO) pudieran quedar habilitadas para realizar el cabotaje marítimo del comercio interior de Argentina apoderándose de facto del control del Atlántico Sur.
“El capitán Sturze navega por estas horas en aguas turbulentas, sin chaleco salvavidas y aferrado al timón de la obstinación con gran riesgo de ser arrastrado por la corriente”, dicen por estas horas los empresarios navieros que otrora lo aclamaban.
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