El arranque de agosto trajo presión para los combustibles en surtidores por varias decisiones del Gobierno. Luego de la actualización de impuestos, el Ministerio de Economía autorizó nuevos precios del bioetanol y biodiésel, dos componentes utilizados en la nafta y el gasoil respectivamente.
AUMENTO
Más presión a combustibles: El Gobierno aumentó dos variables clave
Los combustibles comienzan agosto con presión en los precios. El Gobierno actualizó dos variables clave que lo hacen más caro.
En el caso del bioetanol, el Gobierno autorizó una suba en el precio del combustible destinado al corte con la nafta tanto en el derivado de la caña de azúcar como el de maíz. Así, se llevó a 1.061,87 pesos por litro en el primer caso, mientras que se elevó a 973,24 pesos por litro en el segundo, implicando una suba generalizada del 1,75% respecto a junio.
Mientras tanto, en el biodiésel el precio fijado por Economía fue de 2.001.063 por tonelada. Este incremento significó un fuerte avance intermensual del 4%, superando la inflación estimada en junio por el INDEC (+1,9%).
Cabe destacar que estos incrementos se trasladan parcialmente a los surtidores ya que los cortes se dan por porcentajes determinados.
Para la nafta, el corte con bioetanol es del 12% en volumen por litro. Esto está compuesto de un 6% de combustible de caña y un 6% de combustible de maíz respectivamente.
En el caso del diesel, el biodiésel es incluido en 7,5%. Estos porcentajes son móviles y están a merced de la decisión oficial con un piso obligatorio del 5%.
Combustibles y más aumentos
Días atrás, el Gobierno avanzó con otro tramo de actualización de los valores del Impuesto sobre los Combustibles Líquidos y el Impuesto al Dióxido de Carbono. La medida, que había sido anticipada en meses anteriores, busca poner a tono esa vía de ingreso fiscal tras varias postergaciones por decisión oficial.
En ese sentido, la carga sobre la nafta por litro pasó a ser de 10,57 pesos para el ICP y de 0,64 pesos para el IDC. Por otra parte, el gasoil pasó a tributar 9,5 pesos y 1,09 pesos respectivamente.
Previamente se había decidido desdoblar las actualizaciones para morigerar el impacto fiscal sobre los surtidores. Como una variable de alto traslado a la inflación, el incremento del combustible fue uno de los sectores que el Ministerio de Economía escogió “controlar” para no generar una inercia inflacionaria mayor.
Contexto internacional
A las maniobras locales también se suma la presión exterior. Con el conflicto en Medio Oriente subiendo y bajando de intensidad y el bloqueo parcial del Estrecho de Ormuz, las idas y venidas en la cotización del barril de petróleo han generado una aceleración que hasta ahora fue contenida por el buffer propuesto por la petrolera estatal YPF.
Desde 2024, el precio de los combustibles dejó de estar controlado exclusivamente por Casa Rosada. Tras la liberación, las petroleras pudieron dejar de informar los aumentos, cuestión que fue señalada por la Justicia en las semanas recientes.
Los incrementos nominales sobre el litro de nafta súper en CABA superaron el 257%, según el sitio especializado Surtidores. Esa actualización tuvo efecto especial durante la primera parte del Gobierno libertario, donde las petroleras recuperaron terreno ante el atraso político generado en gestiones anteriores.
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