CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). El 9 de octubre de 1967 el guerrillero de origen argentino Ernesto 'Che' Guevara fue ejecutado en la localidad de La Higuera en Bolivia por parte del ejercito de ese país.
Según consigna Wikipedia, horas más tarde el cuerpo de Guevara fue llevado en helicóptero a Vallegrande y fue colocado en el lavadero del hospital Nuestro Señor de Malta, donde permaneció en exhibición pública durante ese día y todo el día siguiente.
Debido a que ya estaba decidido que se haría desaparecer el cuerpo del 'Che', como el del resto de los guerrilleros, la noche del 10 de octubre se le cortaron las manos al cadáver para conservarlas como prueba de la muerte.
Desde el mismo año de su muerte el gobierno cubano comenzó la investigación tendiente al hallazgo de los restos del 'Che' Guevara y sus compañeros sin mayores resultados. En 1995 viajó a Bolivia el doctor Jorge González Pérez, entonces director del Instituto de Medicina Legal de Cuba, dando inicio al proceso que los encontraría en 1997.
Entre diciembre de 1995 y marzo de 1996, se habían hallado los restos de cuatro compañeros de Guevara que habían muerto en el combate del 14 de octubre de 1967 en Cajones. Estos fueron, Jaime Arana Campero, Octavio de la Concepción de la Pedraja, Lucio Edilverto Garvan Hidalgo y Francisco Huanca Flores. La investigación tenía como objetivo la recuperación de todos los guerrilleros caídos, de los 36 cadáveres 23 estaban enterados en Valle Grande y 13 en otras zonas.
El 28 de junio de 1997, gracias a las declaraciones el General retirado Mario Vargas Salinas y las presiones internacionales que llevaron al gobierno boliviano de Gonzalo Sánchez a autorizar el inicio de investigaciones, un equipo de científicos cubanos encontró en Valle Grande siete cuerpos enterrados clandestinamente en una sola fosa común, e identificaron entre ellos, con apoyo del prestigioso Equipo Argentino de Antropología Forense, que fue el primer grupo que llegó el 29 de noviembre de 1995, al de Ernesto Guevara y los de seis de sus hombres, Alberto Fernández Montes de Oca (Pacho), René Martínez Tamayo (Arturo), Orlando Pantoja Tamayo (Olo), Aniceto Reinaga (Aniceto), Simeón Cuba (Willy) y Juan Pablo Chang (El Chino).
El cadáver, de acuerdo con el informe del equipo, carecía de manos, registraba un alto contenido de formaldehído, y llevaba ropa y elementos compatibles con los que se supone que tenía al momento de ser enterrado (se encontró cubierto con una chaqueta que en uno de los bolsillo tenía una bolsa con picadura de tabaco de pipa). El antropólogo Héctor Soto realizó el examen físico que mediante la definición de los rasgos frontales identificó a Guevara.[132] Sin embargo, algunos analistas afirman que el cuerpo no es el del Che, ya que existen contradicciones insalvables entre el informe y la autopsia que se practicó al cadáver en 1967.
El 12 de julio de 1997 los restos fueron llevados a Cuba, donde fueron recibidos por una multitud para ser sepultados en Santa Clara en el Memorial de Ernesto Guevara donde se encuentran actualmente los restos de la mayoría de los guerrilleros que le acompañaron en su expedición.
Según cuenta la periodista María Seoane en un artículo de Clarín del 30 de octubre de 2005, 3 policías argentinos viajaron a ese Bolivia para comprobar que el guerrillero asesinado el 9 de octubre de 1967 era Guevara:
"A las 3:30 de la mañana del 12 de octubre de 1967, el teléfono sonó en la casa del subinspector y perito dactiloscópico de la Policía Federal Argentina (PFA), Nicolás Pellicari.
—Pellicari, tiene que estar en el comando de jefatura, inmediatamente —escuchó de su jefe, el inspector Federico Vattuone.
Pellicari saltó de su cama como un soldado que es convocado a una batalla desconocida: no sin angustia, no sin curiosidad.
A las 4:00 de la mañana estaba reportándose en el Departamento Central de Policía. Junto a él estaba el subinspector Juan Carlos Delgado, ambos integrantes de la Policía Científica que dependía de la Dirección de Investigaciones. Allí, se les sumó el perito escopométrico inspector Esteban Rolzhauzer. Allí se enteraron de que el jefe de la PFA, general Mario Fonseca, les ordenaba trasladarse a Bolivia para certificar que el guerrillero asesinado por los Rangers —un cuerpo de elite— y la CIA en La Higuera era Ernesto Guevara Lynch de la Serna, alias Che. Las instrucciones eran precisas: debían viajar a Santa Cruz de la Sierra donde los estaría esperando el cónsul argentino en La Paz, Miguel Angel Stoppello. Pellicari tenía entonces 32 años, Delgado, 33 y Rolzhauzer, 37. Debían identificar al Che no sólo por sus huellas dactilares; también por la letra que describía —"con el trazo confuso de un médico" (diría más tarde Rolzhauzer)— su lucha, su utopía y su derrota en la selva boliviana. Los policías tomaron cuatro horas para preparar todos los elementos técnicos para su trabajo, y buscaron la única ficha dactiloscópica que existía de Guevara en la Argentina, en su legajo de identificación personal 3.524.272: eran impresiones tomadas el 29 de octubre de 1947, veinte años antes, con una coincidencia de fechas por lo menos misteriosa en momentos en que también eran argentinos quienes debían certificar su muerte. A las 8 de la mañana del 12 de octubre, en la base aérea de El Palomar Pellicari, Delgado y Rolzhauzer subieron a un avión Guaraní que los llevó a Santa Cruz de la Sierra.
[...]
Así que, cuando Pellicari, Delgado y Rolzhauzer llegaron a La Higuera, el 12 de octubre de 1967, el cadáver del Che había desaparecido. Ellos contaron a Clarín que entonces los recibió el jefe del estado mayor del ejército boliviano, general Juan José Torres, y les dio la versión oficial:
—El Che fue incinerado.
[...]
Mientras los peritos dactiloscópicos trabajaban en esa sala, Rolzhauzer analizaba en otra la letra del Che en su diario boliviano. "Tuvimos— recuerda Pellicari— que emparejar las papilas, los pulpejos o yemas de los dedos parecían pasas de uva, y tuvimos que extraer el formol. Además, tropezamos con la dificultad de que el Che, que había vivido y trepado en la montaña y en la selva, tenía las crestas papilares casi destruidas, es decir, la yema de los dedos no tenía ni depresiones ni surcos. Entonces decidimos usar un método indirecto: el Dorrego, que era un ayudante de la policía científica y había inventado en un caso llamado "Fontecovas"— el de una mujer muerta, de la que se descubrió sólo una pierna, porque los estudiantes de Medicina la habían tirado luego de analizar su cuerpo en la Morgue— y consistía en pegar a los dedos una película de polietileno entintada y luego pegarla en las fichas, y luego fotografiarlas. Así lo hicimos, con este método indirecto pero indubitable."
Mientras trabajaban, un oficial de inteligencia de la armada argentina, adjunto de Mayor, cuyo nombre no recuerdan, tomó casi a escondidas de los militares bolivianos las fotos que aquí se reproducen. "Los bolivianos no querían que tomáramos fotos.
Pero nosotros sabíamos que se debía probar no sólo que eran las huellas, sino que nosotros estábamos identificándolas". A las 16 horas del sábado 14 de octubre de 1967 los peritos argentinos certifican indudablemente que las huellas de esas manos sin cuerpo y la letra del diario de Bolivia pertenecen a Ernesto Guevara, alias 'Che'".
30 años más tarde, un artículo de los periodistas Maite Rico y Bertrand de la Grange de febrero de 2007, ponía en tela de juicio el hallazgo de los restos del 'Che' Guevara en 1997 y lo reducía a una puesta en escena del gobierno de Cuba."10 años después del hallazgo "milagroso", como lo definió el propio caudillo, van apareciendo por fin las pruebas del engaño", consignaba aquella nota.
La tesis principal, reproducida por el matutino boliviano La Razón, es que la identificación de los restos del guerrillero en 1997 fue una representación teatral del "dictador cubano" en los días negros de la crisis derivada de la caída de la Unión Soviética. El plan consistía en tener el cadáver antes de la conmemoración del 30 aniversario de su muerte a manos del ejército boliviano para relanzar la mística revolucionaria. En síntesis: el cuerpo encontrado por científicos cubanos, junto a otros seis guerrilleros en una fosa común, no sería el del Che, quien habría enterrado en solitario o, incluso, incinerado.
"No se puede creer que políticos de tendencias opuestas como Gonzalo Sánchez de Lozada y Fidel Castro, las universidades argentinas de Buenos Aires y Quilmes —que participaron de la identificación—, el general Mario Vargas, que dio la ubicación precisa de los restos, el periodista de The New York Times Jon Lee Anderson y yo mismo, hayamos sido parte de un mismo plan conspirativo", respondió el entonces coordinador boliviano de la búsqueda, el ex ministro de Gobierno Franklin Anaya, en declaraciones al semanario La Epoca.
A 42 años de la muerte del 'Che': La travesía del cadáver del guerrillero cubano-argentino
El 9 de octubre de 1967 el revolucionario fue ejecutado en la localidad boliviana de La Higuera en Bolivia por el ejercito. Su cadáver permaneció desaparecido durante 30 años hasta 1997. Mitos y verdades sobre el cuerpo del 'Che'.
09 de octubre de 2009 - 00:00






