El ambientalista australiano Steve Irwin, el controvertido 'Cazador de cocodrilos' -estrella de la televisión ecológica internacional-, murió hoy tras ser atacado por una mantarraya durante una expedición de buceo, según informa el diario El Mundo.
Su productor y mejor amigo, John Stainton, comentó que Irwin había muerto "haciendo lo que más amaba, y se fue feliz y en paz". Y realmente es así, es la mejor muerte que podría haber encontrado, sólo que llegó muy pronto, tenía 44 años y aún una vida por delante.
Al momento del accidente, filmaba una secuencia para la televisión. Estaba casado con la estadounidense Terri Irwin, con quien tuvo dos hijos: Bindi Sue y Bob, de 8 y 2 años de edad.
Irwin sufrió un colapso luego de ser picado en el pecho por una pastinaca, animal veneoso, en Batt Reef, cerca de la isla Low, unos 2.100 kilómetros al norte de Brisbane, capital del estado Queensland, en l costa este de Australia.
Una pastinaca es un pez de los ráyidos que dispone de un aguijón muy fuerte, como un anzuelo, que usa para defenderse.
El aguijón de las pastinacas es "como una bayoneta, como la bayoneta de un rifle", afirmó el director de cine australiano David Ireland. "Si impacta en un órgano vital es mortal como una bayoneta", añadió.
El servicio de ambulancias local anunció que la raya había clavado su aguijón en la parte izquierda del pecho de Irwin, quien falleció enseguida.
Un helicóptero con rescatistas acudió a la escena cuando el equipo del ambientalista activó la alarma, pero al llegar ya Irwin estaba muerto, precisió el informe policial.
Irwin se dio a conocer internacionalmente como "Crocodile Hunter" (El Cazador de cocodrilos), el título de su serie de documentales transmitidos por el canal Animal Planet, entre otros. En dicha serie, Irwin arriesgaba continuamente su vida acercándose a todo bicho que se le cruzara. Era un clásico para los amantes de los documentales de animales.
En esa zona, Irwin fundó un zoológico, donde vivía. También había creado una fundación para la preservación de la fauna salvaje, "Wildlife Warriors Worldwide", y patrocinado un hospital para animales silvestres.
El primer ministro John Howard, quien invitó a Irwin a un almuerzo con el presidente George W. Bush durante su visita a Australia en el 2003, dijo que estaba "impactado y contrariado por la muerte repentina y monstruosa" del ecologista.
"Es una gran pérdida para Australia", declaró Howard a la prensa. "Era un excelente personaje. Un ambientalista apasionado. Le brindó alegría y entretenimiento a millones de personas".
Según la página web del canal, al ser entrevistado sobre si alguna vez había sido lastimado por un animal, Irwin respondió: "Muchas veces. Cocodrilos, lagartos, caimanes y cientos de serpientes. Todos ellos tienen un pedacito de mí".
"He tenido muchos encuentros peligrosos, pero son realmente muy numerosos como para mencionarlos", agregó.
Su excentricidad y osadía frente a los animales puso a Irwin dos veces en el medio de escándalos: en enero del 2004, fue criticado por acercar a su bebé a un cocodrilo. En aquella ocasión, el aventurero justificó su osadía destacando la necesidad de educar al público sobre los peligros de la naturaleza.
"Seguiré educando a mis hijos y a los niños de todo el mundo para que no vayan a las aguas donde hay cocodrilos", explicó por aquel entonces.
Luego en junio de aquel año salió invicto de un tribunal que lo acusó de haber alterado la vida animal al jugar con ballenas y pingüinos durante la filmación de un documental en la Antártida.
# La vida del 'cazacocodrilos'
Steve Irwin nació el 22 de Febrero de 1962 en Victoria, Australia, pero creció en la otra punta del país, en Queensland, donde sus padres eran propietarios de un pequeño parque de reptiles que probablemente alimentó su pasión por estos animales poco apreciados por el público.
Cuenta el portal de Animal Planet que el australiano Steve Irwin tuvo su primer encuentro importante con un cocodrilo a los 6 años, época en la que además, para su cumpleaños, sus padres le regalaron una serpiente pitón de más de tres metros de largo, a la que bautizó Fred. Irwin era aventurero por naturaleza, valiente y lleno de una vitalidad y excitación propia de un niño grande.
Pero fue su amigo John Stainton, un productor de televisión que en las fotos luce como Indiana Jones, quien decidió que las aventuras del bravo Steve en la selva australiana debían quedar registradas para la posteridad. Así nació, en 1992, Cazador de cocodrilos, el primero de una larga serie de documentales televisivos que ya cautivaron a más de 200 millones de espectadores en 120 países.
A la serie original, Steve y su esposa, Terri, le agregaron varios documentales llamados "Croc Files" que fueron nominados al premio Emmy. Más adelante lanzaron una nueva serie, "Los diarios del cazador de cocodrilos" en el que se ve el trabajo que la pareja y su staff de colaboradores realiza en su Zoo de Australia.
A diez años de haber comenzado a documentar televisivamente la pasión de Steve por los cocodrilos, el mismo director, John Stainton, lo llevó a la pantalla grande en el 2002. En la película infantil 'El cazacocodrilos Irwin' hace de sí mismo, aunque esta vez, al rescatar a un cocodrilo que acaba de tragarse la caja negra de un satélite norteamericano que se autodestruyó mientras orbitaba en el espacio, el héroe se mete en medio de una intriga de espionaje internacional.
Steve ya había aparecido brevemente en cine, también haciendo de sí mismo, en la película de Eddie Murphy 'Dr. Dolittle', en la que un veterinario podía hablar con los animales.
Antes de que Steve cumpliera diez años su padre ya le había enseñado a saltar sobre cocodrilos y a capturar serpientes letales sin causarles daño y evitando ser mordido. Ya sea enfrentándose cara a cara con cocodrilos (su gran pasión), manipulando una venenosa serpiente Fer de Lance o buceando alrededor de hambrientos tiburones en el lejano oeste australiano, la destreza y energía de Steve son arrolladoras.
La riqueza de Irwin consistía en la manera en que transmitía su espontánea pasión por lo que hacía. Su exclamación famosa, "Crikey!", solía venir acompañada de algún riesgo físico, aunque Irwin expliquaba, una y otra vez, que no hay tanto peligro como parece. Sobre todo, cuando hay de por medio una destreza aprendida en decenas de años de práctica, años de manipular animales que, para quien no esté acostumbrado, podrían resultar feroces, y hasta mortales.
Desde su serie, en la que lo único que cazaba eran imágenes de sus encuentros con los cocodrilos (algunos de ellos son legendarios, y varios de sus "archienemigos" residen en su zoológico) Steve y su mujer Terri contagiaron su pasión por preservar la vida animal.
En una de sus últimas excursiones por la inexplorada costa oeste australiana, los Irwin mostraron también como alimentar tiburones. Por supuesto que para hacerlo Steve se mete al agua infestada de mandíbulas. El encuentro con el peligro está en su naturaleza. O no sería Steve Irwin. "¡Crikey!".
Murió el 'cazador de cocodrilos', icono indiscutible del Animal Planet
El ambientalista australiano Steve Irwin, el controvertido 'Cazador de cocodrilos' -estrella de la televisión ecológica internacional-, murió hoy tras ser atacado por una mantarraya durante una expedición de buceo. Los amantes de los animales, de duelo.
04 de septiembre de 2006 - 00:00








