No pudo haber peor noticia para las mesas de dinero de las compañías de medicina prepaga (¿el mesadinerismo no es el origen de este negocio?) y en general de las aseguradoras, que la decisión del gobierno de reperfilar los vencimientos de los bonos en los que invierten las cuotas que cobran de los afiliados, que a fines de 2018 representaban alrededor de $350.000 millones en total y les reditúan un promedio de renta de, por lo menos, $250.000 millones.
EMPOMADOS CON BONOS
Belocopitt venía en coche pero... chocó con una bicicleta
La explosión del presidente de Swiss Medical y de la Unión Argentina de Entidades de Salud del sector privado, el contador público Claudio Belocopitt, quien directamente denunció en todos los medios que se la “chorearon” (o sea que por primera vez él puede registrar cómo se sienten algunos de los demandantes por mala praxis de Swiss Medical) refleja el perjuicio que sintieron en sus contabilidades el top five de las empresas recaudadoras y administradoras de cuotas del sector privado de salud ante la medida: además de Swiss, Osde, Galeno, Médicus y Hospital Alemán.
La reacción no quedó en la verborragia: salieron disparadas a reclamar a la Superintendencia de Salud por beneficios fiscales que compensaran la devaluación pos PASO así como, sin mención directa, el lucro cesante de renta financiera que les causará el diferimiento oficial del pago de los bonos.
Hasta se le volvió corta la indexación que venían aplicando (la última es de 7 aumentos en el año), basada en que el 65% de su costo son los recursos humanos (honorarios médicos, sueldos del personal de sanidad regulados en paritarias, etc) y el 35% los insumos (con un gran componente importado, o sea dolarizado): en 2019 acumula 30% hasta ahora: 5% febrero, 7,5% marzo, 5,5% julio, 6% agosto, 6% setiembre y y 2 cuotas en octubre y noviembre de 4% cada una.
Como ya venía el año pasado de un 8% octubre y 8,5% noviembre, el interanual da 57%, es decir, por encima del IPC general en el mismo período.
Pero mucho más que los porcentajes expresan los números de la factura mensual: la cuota de un plan para un grupo familiar de la mitad para arriba en prestaciones de las principales prepagas, como Swiss Medical u Osde, ronda los $20.000. Y el pelotón se ubica en los $15.000.
En las coberturas más básicas, una persona sola entre 20 y 30 años pagaba $2.300 a finales de 2016. Hoy no cuesta menos de $4.000. Si es una madre y su hijo se va a $7.000 y para un matrimonio joven con 2 niños el mismo plan se fue cerca de $9.000, cuando hace 2 años eran aproximadamente $5.000.
Antes de saber si es barato o caro, lo que debe medirse es cuánto pesa el gasto en un presupuesto hogareño. Así es como en 2019 se vieron porcentajes más altos incluso que en 2018: las familias llegaron a que la salud privada le represente casi el 50% de las erogaciones totales.
Migraciones de entidades y planes
No extrañó, en consecuencia, que la Encuesta de Salud para Buenos Aires, elaborada por los 144 colaboradores de la ONG Defendamos Buenos Aires, el Estudio Miglino y Abogados y el Centro de Estudios de Política y Economía, diera para los primeros 2 meses de 2019 que 101.763 personas hayan abandonado la empresa de medicina prepaga a la que estaban asociados.
Según el último informe elaborado por MiObraSocial en el 1er semestre de 2019, casi un 60% de las personas evaluaron cambiar su cobertura médica por el aumento en los precios y la crisis económica.
En especial, las familias con hijos a cargo se mostraron más proclives a buscar nuevos aires. Hubo 11% más intenciones de migración que en el estudio del año anterior.
En ese sentido, como MiObraSocial puntualiza que menos del 30% de las personas cree aprovechar al máximo lo que están pagando por salud, en la consideración está no sólo cambiar de prestador, sino también de plan por uno más económico.
De ahí que la política de captación y retención de afiliados que dispararon los incrementos giró en torno de la flexibilización que, de hecho, se puso en práctica en el programa médico obligatorio (PMO), que era un punto de partida asistencial de prestación universal.
Del total de la población, 6 millones utilizan servicios de medicina prepaga / privada.
De ellos, 4.8 millones utilizan aportes para pagar total o parcialmente la cuota. Quienes cubren la cuota 100% con aportes sentirán menos los ajustes, ya que es habitual que los aumentos sean compensados los porcentajes que surgen de las paritarias de cada año.
En cambio, quienes destinan aportes a una parte parcial de la cuota de una prepaga sienten un poco más los ajustes, ya que la diferencia a abonar de su bolsillo será mayor que en los años anteriores.
El 1.2 millón que abonan sin aportes, con plata de su bolsillo, la totalidad del costo de su prepaga en forma particular serán los que más impacto reciban.
La población que se atiende en hospitales públicos o está afiliada a una obra social, únicamente aportes, no verá alterada su situación previa.








