/ RUBÉN CHORNY

  • EL SEGURO QUE EN 22 AÑOS NUNCA PAGÓ

    Sedesa, cuando de rascar la olla fiscal se trata

    No fue Federico Sturzenegger, sino el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, quien incluyó en el megadecreto de necesidad y urgencia recién sancionado medidas para que los grandes bancos traten de sacarle el jugo a las 9 millones de cuentas sueldos que administran. Por ejemplo, que puedan reconocerle más renta garantizada a los plazos fijos inferiores a $450 mil, que abaraten y agilicen los préstamos automáticos al facilitarles el embargo directo ante incumplimientos y, finalmente, suprimir la necesidad de ir a firmar papeles a las sucursales para que los trámites puedan hacerse online, como ya es la modalidad del 50% de la clientela actual. Está la intención política de incentivar el crédito privado como motor del consumo para que el poder de compra dependa menos de las paritarias. Pero no menos apetecible para el fisco, en este caso, es apelar a Sedesa para financiarse y hasta contar con la posibilidad de generalizar a todos los bancos los aportes al haber sacado el límite de riesgo de tasa para garantizar los depósitos.
  • PREVIA A LA REFORMA LABORAL

    Alerta Pymes: Exonerados del Estado contagiarían desempleo

    Uno de los argumentos de gestión del gobierno de Mauricio Macri intenta desmentir que priorice a los ricos y pone como ejemplo que el año pasado la Tesorería destinó menos subsidios (económicos) a empresas productoras de servicios públicos pero reforzó los de las partidas sociales. Pero el efecto frazada corta apenas iniciado 2018 se esboza en las consecuencias que las Pyme alertaron sobre el plan de despidos en el sector público: resentirá el poder de consumo de los varios miles de cesanteados en unos $500 millones, según estimó el titular de la Asociación Pyme, Daniel Moreira, lo cual pondrá en riesgo los más de 4 millones de puestos de trabajo que generan más de 500 mil empleadores con menos de 200 en su plantilla. Los empresarios, advierten, ya venían haciendo malabares para que los costos del gas, que subieron más del 50%, y los de energía eléctrica, que aumentaron 70% en los últimos dos años no los situaran al borde del persianazo.
  • US$ 5.100 MILLONES DE SENTENCIAS IMPAGAS

    Los fondos buitres hace rato cobraron pero el default sigue

    La Administración de Mauricio Macri no quedó para nada satisfecha con el anuncio de la agencia de calificación crediticia S&P de que le había subido la nota de deuda soberana a "B" desde "B-", ya que esperaba mucho más de Wall Street en reconocimiento a las reformas sancionadas. En ese contexto, el Ministerio de Finanzas se había apresurado a presentar ante la Securities and Exchange Commission (SEC) de USA un blanqueo de que, si bien bajaron los juicios contra el país de más de 140 a 90, aún se mantienen abiertas causas por unos u$s5.100 millones, y expresó vocación de cumplimiento. De hecho, admitió que no se cerró el default. En esas condiciones apresuró colocaciones de deuda que cubren el 75% de las necesidades de financiamiento externo para este año, en una carrera contra el reloj antes que la Reserva Federal complete el proceso de suba de tasas, endurezca y encarezca el crédito. Aunque se ufanó de haber conseguido la mejor tasa de los últimos tiempos, lo cierto es que hace dos años se hizo un arreglo previo a la sentencia en el tribunal con los fondos buitres para poder liberar financiamiento externo, pero a tasas superiores que las que se hubieran pagado si se aplicaba la propuesta del titular del Banco Central, Federico Sturzenegger, de levantar antes que nada las sentencias judiciales para salir del default. Otra mentirilla fue la supuesta ventaja por la quita conseguida por haber cerrado trato con los fondos buitres, ya que la tasa de actualización que se aplica a las deudas mientras no había sentencia era del 20% anual en 16 años cuando la que rige cuando el juez ya falló es la de bonos del Tesoro americano, entre 0,20% y 5% anual previo a 2008.
  • ENCUENTRO CLAVE EN DAVOS

    BCRA baja la tasa, FMI ve dólar de $22,40 y Lagarde tiene la caja que busca Macri

    Todo indica que la Argentina va por financiación del FMI que se supone ayudaría a mejorar el perfil del endeudamiento que hay que renovar. Mientras el mercado se timbeó sobre cuán cerca del 25% será la tasa que fije el Banco Central a las Lebacs y especuló sobre el alineamiento de Federico Sturzenegger, si se queda o se va, el dólar se volvió a acomodar rumbo a los $20 y obliga a replantear las cuentas del carry trade: o sea del costo de cambiar dólares, ponerlos en las letras en pesos, tomar ganancias y salir de nuevo hacia la divisa, que todos saben que no dará ni por las tapas la leche de 2016, cuando devengó más del 12% neto. El Fondo Monetario Internacional, en el último informe del artículo IV con fecha 18 de diciembre, estimó que el tipo de cambio real sufre una apreciación de hasta el 25% y que requeriría una corrección de ese tamaño para achicar el desequilibrio de las cuentas externas. Las calculadoras de la City contaron las costillas: en esa hipótesis, la paridad tendría que ser cercana a $22,40. La diferencia con la cotización actual no implica la inminencia de un salto cambiario, pero sí la perspectiva que la apreciación se mantenga en los próximos años con la entrada de capitales que tendrá la economía a partir, entre otras cosas, del financiamiento externo. Hay por tanto una creciente expectativa por lo que hable el presidente Mauricio Macri con la titular del FMI, Christine Lagarde, en el marco de la cumbre de Davos, Suiza, el 23 de enero. El organismo multinacional vino trabajando en la hipótesis de un endurecimiento financiero impulsado por Estados Unidos y en qué rol le esperaría ante la repercusión que tendría sobre las deudas externas. Y Argentina fue el país que más exposición tuvo en ese aspecto en los últimos dos años.
  • LA CUENTA CORRIENTE EN APUROS

    Cepo en reversa: se venden más autos... importados

    El modelo macrista exhibe el bienestar de una porción de la ciudadanía batiendo récords de viajes por el mundo y comprándole autos importados a las propias terminales, cuyas líneas de producción locales siguen dando para atrás. A nivel de las casas matrices de las empresas podrán estar chochos porque el intercambio con Brasil permite pasar los números del balance de una filial a la otra. Pero para los intereses nacionales no parece buen negocio delegar en el exterior divisas y horas-hombre e importar deudas. Sucede algo parecido con las petroleras: extraen menos y compran más afuera. Después de tanto tarifazo, termina dando pérdida las factura energética. más de US$ 3.000 millones. Así no hay balanza comercial que resista, ni cascos amarillos de construcción que compensen la destrucción de puestos fabriles. Pero volviendo a la canasta automotriz, la rebaja impositiva recién aplicada alcanzó a los modelos más caros, pero en el rango de precios inferior a US$ 550 mil las listas fueron corregidas en alza y justo es ahí donde los 10 autos más vendidos en el país por los concesionarios en el 2do mejor año de la década, según ACARA, traen el sello y por supuesto la mano de obra brasileños.
  • BLANQUEO INFLACIONARIO

    Los jubilados encabezan otra vez la lista de los 'paganinis'

    Otro pase mágico de cuentas logró la conducción económica coordinada por el vicejefe de Gabinete Mario Quintana con la aplicación del sinceramiento inflacionario: darle otra vuelta de tuerca al gasto en jubilaciones y pensiones, licuándoles antes de nacer el bono compensatorio reconocido a las inferiores a $10 mil desde marzo al haberles reemplazado movilidad por indexación. Es el punto de partida fiscal de 2018, que el Estado refuerza con un gesto de austeridad para la tribuna, al afectar 13% de la plantilla de personal con la garlopa informática del Ministerio de Modernización que atraviesa transversalmente la Administración, pero sin afectar a la cantidad equivalente de los “recomendados” que hizo ingresar durante los dos años de gestión con posiciones salariales mucho más altas que los exonerados. Y por el lado de los ingresos, el recálculo del PBI y por ende la recaudación impositiva que lleva atado asegura la meta del déficit.
  • EL DREAM TEAM AMARILLO QUEDÓ

    Mauri no es el Virrey; Marquitos no es Román, ni Quintana es Cagna

    Nos disfrazamos un rato de Olé como despedida del año e intentamos calificar al equipo de lujo de la economía nacional que muy lejos está de darle a Mauricio Macri las satisfacciones de aquel que tenía en Boca cuando era presidente. Haber culminado los dos años de gestión con déficits trillizos (fiscal, comercial y de inversiones) hubiera mandado al descenso a Cambiemos, si no hubiese tenido enfrente una deshilachada oposición, fagocitada por sus propias debilidades. El elenco económico fue el que más goles en contra tuvo e hicieron sus propios defensores, un mediocampo que no generó juego, con un enganche como Marcos Peña que no emula ni por las tapas a un Juan Román Riquelme y arriba sólo contó con un ariete de los mercados internacionales que enhebró créditos en cada hueco que se le abría: Luis Caputo, que tampoco es el Titán Palermo, convengamos. De la crítica zafan Sturze, quien tapó varios mano a mano pero no logró evitar de tener la valla más vencida, y Rogelio Frigerio, un incansable media punta que se colgó del alambrado para gritar su gran gol federal.
  • LAS MISMAS CARAS, EL MISMO ESTILO

    Complican 2018: PBI recalculado, inflación pa'arriba y dólar en gateras

    La foto de familia que se sacó en el salón de los Pueblos Originarios de la Casa Rosada el tridente Nicolás Dujovne, Luis Caputo y Federico Sturzenegger, alrededor del jefe de Gabinete, Marcos Peña, no se sabe si grafica la responsabilidad por lo sucedido en la economía en el primer medio término del mandato o por lo que vendrá en el segundo. Pero sí que coincidió con el Día de los Santos Inocentes. Fuera de esa escena gráfica, el presidente Mauricio Macri se reconoce haber resuelto el crucigrama político de octubre, el mérito de haber sacado por el Congreso una decena de leyes con reformas y ajustes económicos y se candidatea para 2019. Pero como necesita reposicionar la gestión, dejó a los que estaban como autores materiales de un pretendido borrón y cuenta nueva, en el que se aflojaron las metas de inflación, la política monetaria, se dio luz verde para renegociar US$ 30 mil millones de deuda y reconvertir parte del flujo de fondos de externos a internos a fin de solventar el déficit. En definitiva, barajar y dar de nuevo con un ajuste fiscal en marcha, a partir de asumir, aunque no explícitamente, que hubo una devaluación y que será recalculado el PBI de este año, lo cual dejará crecimiento a cuenta para el próximo. Le sirve de referencia superadora al Presupuesto hecho ley para que le cierren los números y le mejora el punto de partida preelectoral para 2019. La duda pasa por la conflictividad social, la gremial y la de la calle. Sin embargo, las sumas y restas estadísticas también tienen otros interesados implícitos que llevan 3 años balconeando desde Nueva York: los fondos que tienen bonos con cupones que ajustan por PBI. Si todavía no los llevaron a tribunales debe ser porque esperan los frutos de las conversaciones informales que mantienen con representantes del gobierno, en las que habría en juego entre US$2.500 y 4.000 millones.
  • AJEDREZ PRESUPUESTARIO

    Mejor dólar y + inflación: La amenaza es peor a la ejecución

    A esta altura, en la planificación del año que empieza la semana próxima, uno de los actores estelares de la economía real (los empresarios) ya no se fijan tanto en los números que constan en el proyecto de Presupuesto Nacional que aún no salió con fritas del Congreso, sino en los cambios que ínterin hubo en sucesivas hipótesis de ejecución. Empezando por el que, en un contexto de clamor por el atraso cambiario, protagonizó el dólar en la City, al situarse apenas 1 peso debajo del promedio de todo 2018. También tiraron proyecciones con la señal de aflojar la tasa de la pauta monetaria que emitió el Banco Central en plenas negociaciones parlamentarias, a fin de dejarle un poco de margen a las empresas para que facturen consumos y, consecuentemente, ingresen a Tesorería más recursos impositivos. Una consultora de reciente data en el mercado que se especializa en multinacionales, High Flow, registró que la mayoría de los CEOS, CIOS y ejecutivos de RRHH prevé deslizamientos de las previsiones presupuestarias: con un dólar entre $20 y 24 e inflación del 15 al 20%, pero que obtendrán mucho más ganancias por un crecimiento nominal de la facturación que por baja de los costos. Al igual que en el ejercicio que termina, al final del recorrido de las cuentas hechas ley se cierne el expediente de un DNU para conciliarlas.
  • NI INVERSIONES NI EMPLEO

    En 2017, la economía tampoco hace un brindis

    Despejada en octubre la incertidumbre electoral, la Administración Macri se quedó con un balance anual macroeconómico deficitario y sin combustible para un arranque vigoroso en todo el país. Sólo se destacan los cascos amarillos entre tantos piquetes y protestas populares y no precisamente porque haya habido una inyección de capitales privados para hacer obras, sino gracias al creciente endeudamiento. En este contexto, un indicador clave para medir lo que viene, como el de las expectativas de empleo, tampoco da señales de impulso. Salvo la construcción y la intermediación financiera que se le relaciona, las perspectivas de contratación que informan los patronos a la Encuesta de Expectativas de Empleo de ManpowerGroup, 2018, permanecen estables o sin cambios con vistas al único año de la gestión presidencial que transita sin urnas venidas ni por venir y con la oposición fragmentada, en crisis, y sitiada judicialmente. El petróleo y la minería, puntales del modelo, no han generado hasta ahora producción ni empleo, aun cuando les fueron transferidas condiciones excepcionales. Si se compara la proyección laboral argentina con la del mundo al que aspira integrarse, la moraleja es obvia: hay algo que no anda bien aunque pretende ser instalado por bueno.