- Ad referéndum del dólar, la Administración Macri cumpliría el mandato de 4 años con una inflación superior al 55%, lo cual, al igual que la reciente oficialización del aumento de la pobreza, no constituirá ninguna novedad. El Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM), que si algo lo ha caracterizado es la cautela para emitir pronósticos, tira 5,8% para setiembre, y 54,9% para el año, lo cual acrecienta el manto de dudas sobre los números finales, no tanto por la repercusión estadística, sino por el terreno minado que queda para lo que vendrá. Sin llegar tan lejos, la difusión del próximo Índice de Precios al Consumidor (IPC), apenas una semana antes de la elección general del 27 de octubre, pegará de lleno en el ánimo de la ciudadanía que concurrirá a emitir su voto. A este precario equilibrio en tan altos niveles se está llegando con un dólar comercial a $57,64, uno turista (blue) a $60,75, uno financiero o bursátil a $63,44 y otro Contado con Liqui (CCL) a $66,08, a costa de una pérdida de reservas insostenible en el tiempo, la gran incógnita es adónde irá a parar el tipo de cambio para mejorar las exportaciones y poder juntar, de modo genuino, dólares que urgen en un contexto internacional que asoma nada propicio. Pero a cuánto debería estar la paridad, además, para frenar la sangría hacia colchones y depósitos fuera del sistema argentino y de ser posible atraer algo en forma de las inversiones que se necesitan para el balance financiero, y más todavía para el aparato productivo. Arribar a unos ya “moderados” $70 en adelante como se pronostica, con la inflación, la recesión y los precios relativos transitoriamente reprimidos, como los preelectorales, representa mucho más que una amenaza.
- De los 10 deciles que dividen las franjas que miden el bienestar de la población, nada menos que en 8 se registra que los ingresos de los trabajadores no alcanzan a cubrir el costo indispensable para vivir. Ya los extremos de este Coeficiente Gini grafican la tremenda desigualdad entre el 10% más rico del estamento superior, que se queda con casi un tercio de la torta e idéntico porcentaje de los más pobres, a los que toca 24 veces menos. Con la pobreza registrada hasta antes de las PASO sucedió otro tanto: si alarmó que el promedio solo haya superado el 35% y vaya camino del 40% para fin de año, ¿cómo digerir que en los menores de 14 años haya superado el 50%? Y eso que las encuestas fueron anteriores a la devaluación desatada en agosto, la inflación que echó a rodar, el récord de reservas que salió del país en pocos días y el paso al costado del Fondo Monetario Internacional. No es que los estrategas electorales de Juntos para el Cambio hayan subestimado la situación, sino que se dejaron llevar por lo que trasuntaban los términos medios aritméticos, en lugar de analizar objetivamente el malestar de las mayorías con la gestión del gobierno por el real perjuicio que se le estaba ocasionando.
- Sorprende la vigencia que mantienen en la región de la televisión por cable y la lectura de noticias en los sitios periodísticos de la web. Los profetas del marketing digital los daban por muertos ante el auge de las nuevas tecnologías y, por ende, del cambio de las costumbres de las audiencias. Sendas encuestas de Viacom y Comscore, en ambos casos, demuestran que continúa firme la preferencia del público por los medios convencionales de entretenimiento e información, no obstante la amplia y variada oferta audiovisual por internet que permite a las audiencias ver cuándo y cómo quieren sus contenidos favoritos, e inclusive a un costo mucho menor al abono del cable. Harvard Business Review, junto a Red Hat, lo explican claramente: “introducir una nueva tecnología es la parte más sencilla” pero “la cultura y los procesos pueden frustrar la transformación”. En Argentina, la TV se sigue más del doble desde los propios dispositivos receptores en comparación con las computadoras, luego vienen los smartphones y muchísimo más lejos las tabletas. Aún el cable lidera con casi el 80% nuestro mercado audiovisual. En una encuesta realizada por Viacom se reconoció que los contenidos “divierten, ayudan a pasarla bien y a reírse”.
- Aunque sucediera lo que a esta altura parecería un milagro, que la industria creciera en más al 3% anual para recuperar el 15% de destrucción que acusa haber sufrido en la década, ya nada volvería a ser como era. Ni tampoco les devolvería el puesto a los 200 mil empleados que lo perdieron en la Administración Macri. El retraso que acumuló en este tiempo la inversión genuina en modernización del aparato productivo, achicado como consecuencia de los avatares macroeconómicos y la inestabilidad, obligará a las empresas a encarar todo lo que tiene que ver con la transformación digital que atraviesa transversalmente los procesos y hasta implica modificarlos. Incorporar nuevas máquinas, equipos y softwares que dan vuelta patas para arriba el know how tradicional, como ha venido sucediendo en algunos casos de sectores como el agro, el petróleo/gas y la metalmecánica. Las grandes compañías ya se encuentran reentrenando personal a una nueva cultura laboral para los próximos 5 a 10 años y dejan paulatinamente de concebir a la fuerza de trabajo como empleados en relación de dependencia. En general, los que consideran que no se adaptarán son los primeros en incluir en las listas de despidos. Las consultoras internacionales de RRHH prevén que con la transformación digital emergerá, por fuera de la sindicalización, un ecosistema de talento global (no sólo el vinculado directamente a la tecnología) que nutrirá en un 70/80% los planteles futuros.
- Los $5.000 anunciados para 6 millones de empleados en blanco del sector privado, además de ser a cuenta de futuros convenios, representan algo así como un 10% de compensación ante el rezago que sufrieron tras el traslado a precios de la devaluación de agosto los acuerdos paritarios de más de medio millar de gremios, que habían sido cerrados en su mayoría, entre mayo y junio, en torno del 30%. Si bien por ser monto fijo pesa más en las categorías más bajas, el 40% promedio que daría la suma mira muy de atrás a la inflación, que galopa al 55% anual y en alza. Así y todo, los empresarios aducen dificultades para cumplir con la medida excepcional, aunque 2 semanas antes el titular de la UIA, Miguel Acevedo, admitía que el deterioro de los ingresos ameritaría reabrir las negociaciones. En algunos de los convenios, de todos modos, se habían incluido cláusulas de revisión o gatillo, si el IPC se escapaba de la pauta, como fue que sucedió. Obvio que las Pymes que no pueden seguirles el paso a una cosa tampoco pueden con la otra. La retribución por única vez exenta de aportes previsionales significó para las patronales que tallan en las negociaciones un ahorro sobre la masa salarial de $9.000 millones que el Tesoro deberá absorber. Ni con el bono, las remuneraciones promedio podrán recuperar el poder adquisitivo terminó de ser licuado en agosto y este mes, de una magnitud que solo puede compararse con las crisis de fines de los ´80 y 2001. Si se toman los 4 años de Administración Macri, el ajuste salarial supera el 30% medido en pesos, que llega al 50% traducido a dólares.
- En un país con más de 2 millones de desocupados y unos 7 millones que comparten diversos problemas con el empleo, la gratificación empieza por tenerlo, cobrar en tiempo y forma, ver cómo llegar a fin de mes, recién después ponderar cuán a gusto se sienten con lo que se hace y al final evaluar las oportunidades de progresar. Los Millennials, que desde 2020 constituirán la tercera parte de la fuerza de trabajo y cuyos talentos gozan de la reputación en el mundo de las RRHH de ser exigentes con las condiciones para integrarse a una organización, ya desde la etapa universitaria necesitan en más de un 50% trabajar mientras estudian. Pero la mayoría (63,3%) se resigna a hacerlo en actividades que nada tienen que ver con la carrera que siguen. De modo que sacrifican la posibilidad de cosechar experiencias que le sirvan como complemento a la formación profesional escogida, en la mayor parte de los casos, a fin de poder solventarla. Sólo en ciencias duras, como la ingeniería, la salida laboral aparece a mitad de camino. Para las orientaciones más requeridas por los chicos que recién empezaron el Ciclo Básico Común (CBC) de la UBA, como medicina, económicas, arquitectura, psicología y derecho, en ese orden, no suelen estar a la vista oportunidades en empresas del ramo elegido ni tampoco en el propio Estado, tierra de acomodados, e inclusive un 63% de los que buscan conchabo gracias si consiguen una changa para ayudarse con los gastos.
- En un país con más de 2 millones de desocupados y unos 7 millones que comparten diversos problemas con el empleo, la gratificación empieza por tenerlo, cobrar en tiempo y forma, ver cómo llegar a fin de mes, recién después ponderar cuán a gusto se sienten con lo que se hace y al final evaluar las oportunidades de progresar. Los Millennials, que desde 2020 constituirán la tercera parte de la fuerza de trabajo y cuyos talentos gozan de la reputación en el mundo de las RRHH de ser exigentes con las condiciones para integrarse a una organización, ya desde la etapa universitaria necesitan en más de un 50% trabajar mientras estudian. Pero la mayoría (63,3%) se resigna a hacerlo en actividades que nada tienen que ver con la carrera que siguen. De modo que sacrifican la posibilidad de cosechar experiencias que le sirvan como complemento a la formación profesional escogida, en la mayor parte de los casos, a fin de poder solventarla. Sólo en ciencias duras, como la ingeniería, la salida laboral aparece a mitad de camino. Para las orientaciones más requeridas por los chicos que recién empezaron el Ciclo Básico Común (CBC) de la UBA, como medicina, económicas, arquitectura, psicología y derecho, en ese orden, no suelen estar a la vista oportunidades en empresas del ramo elegido ni tampoco en el propio Estado, tierra de acomodados, e inclusive un 63% de los que buscan conchabo gracias si consiguen una changa para ayudarse con los gastos.
- La inflación no es lo peor para la clase media argentina. Hay un calvario mayor: si la estructura de precios relativos hablara, podría determinar cómo más del 300% de inflación acumulado por la Administración Macri en estos 4 años de mandato impactó al promedio de los 12 millones de trabajadores registrados en el Sistema Integrado de Previsión Argentino (SIPA), que ahora se encuentra en torno de los $40.000 mensuales. En definitiva, la capacidad adquisitiva de un trabajador para, por ejemplo, comprar aceite es 56% menor que en diciembre de 2015; para pan francés, 37% inferior; para azúcar, -25%, en cuanto a los alimentos. Sin embargo, consecuencia de que se fueron a las nubes en su presupuesto las expensas, combustibles, luz, gas y agua, colegios privados, medicina prepaga e internet, la frazada se acortó con el costo de los servicios recargado para vivir en sociedad, lo cual obligó a maniobrar con algunos gastos para llegar a fin de mes.
- El listado de reclamos de damnificados económicos que viene dejando el primer mandato de 4 años de Cambiemos se agolpa a las puertas de los que ejerzan el poder desde el 10 de diciembre, aunque uno de los mayores responsables de la debacle, Marcos Peña, inyecte optimismo de que lograrán la reelección reponiéndose del catastrófico resultados de las PASO. El dólar en una especie de limbo, una deuda cotidiana persistente, tasas de interés siderales, salarios y consumo interno relegados e inflación galopante por encima del 50% ya de por sí condicionarían cualquier gestión. Pero antes de completar la actual, se agregará la factura de campaña: combustibles y tarifas públicas reprimidos, reglas de juego alteradas en Vaca Muerta, remarcaciones en suspenso acordadas con supermercados, precios de autos rezagados, cuotas de créditos hipotecarios UVA con reajuste suspendido, todas demandas que la Administración Macri ha ido postergando hasta que en la Casa Rosada estén dadas las condiciones para decidir. No sólo se deberá esperar el veredicto de las urnas en octubre, sino otro “día después”, el de las Leliqs y compañía, que situarán al país en el borde del precipicio.
- Hubo una vez hace mucho tiempo que la carne subía incontrolable y a alguien se le ocurrió construir dos índices de costos de vida, uno con carnívoro y otro vegetariano. La historia se repite con la canasta básica bajo la cual se hunde la pobreza que ya supera al tercio de la población: la línea de flotación de agosto contiene 2 mojones: una valor $33.013, según el INDEC, que marca el precipicio de la subsistencia de una familia tipo del área metropolitana de Buenos Aires, aunque sin contar los alquileres; y otra que se iría a $ 49.111 si los incluyera. Extrapolar la renta mensual para vivir entre 4 paredes implicaría, además, quitarle un acelerador más al estado social de falencia cuando está en plena marcha ascendente: las locaciones llevan incrementado 19,6% en lo que va del año. San Telmo y Constitución fueron los que más subieron, de acuerdo con la encuesta de zonaprop. Con el 2% aplicado respecto del mes pasado, un 2 ambientes promedio se fue a $16.019 mensuales, y en la mayoría de los barrios ya están cobrando entre $14.650 y 17.500, más las expensas, que representarían un 25% adicional. Los inquilinos se quejan del cada vez mayor porcentaje de los ingresos que le ocupa el costo de la vivienda y los propietarios afirman que la actual situación del mercado no les conviene porque la renta inmobiliaria que les permite percibir casi no existe.


