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PATOS DE LA BODA FISCAL EN REBELDÍA

Rebelión en la granja, en los pozos y en las lavanderías

Vie, 29/11/2019 - 12:17pm
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En el campo estuvo la base electoral de Mauricio Macri, pero aún así les puso retenciones, Y ahora que finalmente llegan los F-F a la Casa Rosada, las entidades más tradicionales, como la Sociedad Rural y Confederaciones Rurales Argentinas se pintaron la cara ante la inminencia de un nuevo gobierno que podría llegar a subírselas para sacarles otros US$2.000 millones adicionales de jugo. Los productores, más prosaicos, hicieron los números y sacaron la conclusión que sería mejor adelantar ahora casi 29 millones de toneladas (entre soja, maíz y trigo), antes que Alberto le agregue 5 puntos porcentuales a la soja; 8 puntos porcentuales al trigo y 3 puntos al maíz. Combustibles y energía se encuentran en la mira recaudadora, siendo el denominador común de ambas los dólares que generan. La minería repuntará y los US$ 3.000 millones que vende afuera seguramente se multiplicarán En ambos, la recaudación proveerá de los dólares que necesita imperiosamente el país. Si se deducen los dólares necesarios para pagar las importaciones de insumos, la deuda y los giros de utilidades y dividendos, el balance cambiario sumaría entre US$ 3.000 y US$ 10.000 millones al año. Los US$116 mil millones depositados por argentinos en el exterior, repatriados para su blanqueo en 2016 y vueltos a sacar limpios de polvo y paja, recibirán una alícuota elevada (sería del 5%) que el tributarista César Litvin advirtió que va a ser para quilombo.

Ilustración de 'Rebelión en la Granja', el libro de George Orwell.
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El presidente electo, Alberto Fernández, ya tiene la gran jugada impositiva armada: el campo, los petroleros, los mineros y los argentinos que trajeron depósitos del exterior, los blanquearon con Mauricio Macri y se los volvieron a llevar, han sido los elegidos como los mayores contribuyentes a las arcas fiscales en el primer año de relevo de gobierno: 2020.

Los 4 poderosos subgrupos venían abrigando desde la elección de medio término de 2017 demasiados temores en torno de un eventual regreso de CFK al poder que, en el afán de impedirlo, dramatizaron tanto las maniobras que terminaron ayudando a que la Administración Macri se pusiera la macroeconomía de sombrero y decretara su propia derrota.

Ahora, los mismos dirigentes agropecuarios que fogonearon en 2009 los piquetes rurales y la movilización callejera de la clase media alta contra los K porque iban a ponerles retenciones móviles son los que se encolumnan detrás de funcionarios salientes, como quien está a cargo de la cartera de Agricultura y Ganadería, el ex titular de la Sociedad Rural, Luis Etchevehere.

El jefe de Gabinete de Agroindustria, Santiago del Solar, en su nombre ha estado armando la Fundación Pro Agro, y es quien opera para encabezar un movimiento agrario que salga a defender "lo que se hizo" y le diga "no” a más retenciones. 

Etchevehere se postula para el Congreso, aunque algunos también lo imaginan como candidato a gobernador de Entre Ríos, para de esa forma tejerle un sostén a Macri como líder de la oposición. 

Dicen que les pasan el platito a distintas sociedades rurales, exportadoras, empresas del sector semillero, agroquímico, entre otros, agitando el fantasma de que el peronismo "reinstalará el populismo". 

Los productores, que son más realistas cuando se trata de efectos conducentes, sacaron cuentas y fueron corriendo a presentar declaraciones juradas de ventas al exterior (DJVE) por casi 30 millones de toneladas de granos del ciclo 2019/2020, a fin de cubrirse de un incremento que ven venir en las alícuotas de las retenciones: en soja se llevan comercializadas 9,68 millones de toneladas, 15,25 millones de toneladas en maíz y 11,02 millones de toneladas en trigo.

Las DJVE subieron casi 1000% en soja, 230% en maíz y 53% en trigo en relación al año pasado.

Pero aún así se quedaron con unas 26 millones de toneladas de los principales cultivos recolectados hasta ahora, por valor de US$ 7.000 millones.

La carrera contra el reloj fue porque es vox populi, tranqueras adentro, que los asesores de Alberto Fernández imaginan que llevarán las alícuotas al 35% para el complejo sojero; 20% para el trigo y 15% para el maíz, cuando este año ya Macri llevó el promedio para la soja al 26% por cada dólar exportado, para el trigo y el maíz 8,5% y para el resto del 6,4%, excluyendo la incidencia del tipo de cambio en estos cálculos.

Los que llegarán avizoran un adicional del orden de US$ 2.000 millones por esa sola vía a la cobranza fiscal contenida en el presupuesto elaborado por el ministro que reemplazó a Nicolás Dujovne, Hernán Lacunza.

Los futuros ocupantes del área agroindustrial en el gabinete de Alberto buscan darle forma a la nueva exacción y piensan en enjugarlas con el Impuesto a las Ganancias como anticipo en los casos en que hayan presentado proyectos de inversión tecnológica y más agregado de valor.
Barajan asimismo  establecer alícuotas por zonas.

Según estudios privados, tal como el de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA) que dan letra a la decisión de que sea el agro el que pague la fiesta macrista, las cadenas provenientes de las Manufacturas de Origen Agropecuario (MOA) son las que realizan el mayor aporte tributario en el sector, con 61%, en tanto los productos primarios representan 39%. 

El 94% del aporte tributario total del sector lo explican IVA; Derechos de Exportación; Contribuciones a la Seguridad Social (CSS) e Impuesto a las Ganancias. 

Nada más que de las retenciones agrícolas se generará cerca de un 1,8% del PIB.

Las cadenas agroalimentarias arriman $1 de $9 de la recaudación tributaria directa de la AFIP, lo cual representa el 10,6% de los impuestos considerados del ente recaudador.

Combustibles, energía y minería

Los otros sectores, además del agro, apuntados por la nueva Administración para juntar el grueso de los recursos fiscales son combustibles, energía y minería, y por si quedaran dudas el mandatario electo los mencionó por su nombre cuando habló de esfuerzos. 

Además de que les caben las generales de los $4 que pagan las exportaciones por cada dólar percibido, si bien algunos sectores están alcanzados por sólo $3, como es el caso de las economías regionales y las Pyme, en los vasos comunicantes de las cadenas de valor, la idea de conversores entre pesificados y dolarizados pasaría por compensaciones impositivas móviles.

El lápiz rojo también se introduce en la balanza comercial energética, donde se cruzan las exenciones, los regímenes especiales, los precios sostén, los subsidios y otros incentivos fiscales en una contabilidad aparte.

El año que viene, más allá de lo que suceda con Vaca Muerta, se prevén exportaciones de combustibles y de gas que dejarían unos US$20 millones a favor después de una década de racha negativa que se cortó desde hace 15 meses, cuando el país dejó de importar petróleo. 

El Estado Nacional y las provincias productoras se quedan con 1/3 del barril. Concretamente, el 18% la Nación; 14% las provincias productoras, que son las dueñas del recurso, y la ganancia para los inversores después de impuestos es cercana al 18%. 

Está latente una posible renegociación del volumen de ganancia de las petroleras que se han visto beneficiadas durante los años anteriores, en detrimento de la economía de la mayoría de la población. 

También se puso en consideración que la advertencia de los gremios que agrupan a los trabajadores del sector (Sindicato de Petróleo y Gas Privado de Río Negro, Neuquén y La Pampa; y el Sindicato de Petroleros Jerárquicos de Río Negro, Neuquén y La Pampa), los que aludieron a posibles despidos en la actividad debido a la baja en la producción, es un anuncio que busca "marcarle la cancha" al gobierno que asumirá Alberto Fernández

La minería es otra de las actividades que prometen mover dólares y retenciones desde 2020. 

Por el momento, así como está, es el 6to sector exportador, con US$3.800 millones en 2018 y tributó por $30.000 millones durante el mismo año, en concepto de IVA, Ganancias, Derechos de exportación, regalías, seguridad social, y otros impuestos.

Asimismo, en la mira del croupier impositivo se hallan los u$s116.000 millones de bienes declarados por argentinos en el exterior en el blanqueo de 2016, para los cuales se piensa en una alícuota que debería ir al 5%, pero resulta que, al cabo de una década, habría sido confiscada la mitad de esos patrimonios, lo cual daría intervención a la Corte, según el tributarista César Litvin.

Entre ese grupo y los que ya tienen declarados en el país se obtiene una base imponible que podría aportar 0,3% de PBI a las arcas, y para ello, la alícuota de Bienes Personales debería pasar al 1%, según estimaciones de la consultora financiera Balanz. 

El impuesto a los bienes personales tributa en 3 escalas: 0,25% (hasta $3.000.000), 0,50% (entre $3.000.000 y 18.000.000) y 0,75%. (más de $18.000.000).