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“EL ARRIERO VA”, DE ATAHUALPA, CON ARREGLOS DE MM 

Las deudas son de nosotros, las rentas son ajenas

Mar, 03/12/2019 - 8:59am
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Antes del cepo versión Macri, el 98% de los capitales golondrina que habían entraron al mercado local de letras y títulos de deuda desde el comienzo de la gestión de la Administración saliente, desaparecieron llevándose pingües ganancias, entre 2 años y medio de pass through (diferencia entre tasa interna y devaluación) y la recompensa que daban los bonos nacionales y provinciales por el alto riesgo-país. El 2%, según los cálculos del Observatorio de Coyuntura Internacional y Política Exterior (Ocipex), que permanece en el circuito de las inversiones financieras domésticas quedó atrapado en defaults parciales, reperfilamientos y eventuales quitas que se ciernen en el horizonte inmediato. Pero más inequidad aún la constituye que se hayan fugado en total US$37.192 millones hasta setiembre último y se cruce el dato con los US$44 mil millones desembolsados hasta ese mes del crédito contingente que otorgara el año pasado el FMI, instigado por la Casa Blanca, como señal de apoyo del presidente de USA, Donald Trump, a la reelección de Mauricio Macri. Habría que empezar a pagarlo en 2021, si es que no se le extendieran los plazos al gobierno de Alberto Fernández, quien según el trato que le dispense a los bonistas que se quedaron, arriesga el regreso al mercado voluntario de la deuda y el volumen ya jibarizado del sistema financiero local. 

Hasta setiembre, los desembolsos del FMI habían acumulado US$44.867 millones, mientras que entre la salida de dólares del sistema formal y de los capitales especulativos en ese lapso representaron US$36.640 millones.
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La escritura sumeria, que antecedió a la expresión con palabras, se forma con números, y estos registrarán que: 

** de los US$37.960 millones golondrinas que entraron al mercado local de letras y títulos de deuda en el comienzo de la Administración Macri, permanecen adentro unos US$ 760 millones, mientras el resto (US$37.192 millones) se evaporó por las fronteras antes que se vaya;

** el gobierno sacó un sinceramiento de capitales, se blanquearon US$110 mil millones que estaban en el exterior a precio de regalo, y cerca de US$100 mil millones retornaron “limpitos” a las cuentas foráneas de origen; 

** de la totalidad de vencimientos de títulos de la deuda de acá a marzo, el 93% (US$ 10.634 millones) se emitieron bajo ley argentina y sólo US$ 789 bajo legislación internacional, lo cual, tanto para el gobierno saliente como para el entrante, significa reperfilar, defaultear, con “la sartén por el mango”, el cupón del TJ20, además del 25% de las Lecaps y Lecer del 30 de septiembre de 2019 que caen por más de US$ 800 millones; 

** distinta es la situación del cupón del Discount que también vence (US$ 640 millones) del paquete de Letes, bonos soberanos en pesos, dólares y euros, que suma unos US$ 3.200 millones, por estar sometido a tribunales del exterior;

** en definitiva, la deuda pública se incrementó entre fines de 2015 y 2019 en u$s 74 mil millones, al pasar de u$s 240.000 millones a u$s 314.000 millones;

** de los US$44 mil millones que desembolsó el FMI al país, el 80% se aplicó a cancelar obligaciones contraídas en moneda extranjera (ministro Hernán Lacunza dixit).

Las aritméticas dicen más de borbotones de palabras. El país acumuló en 4 años una deuda parecida a la del estallido de la crisis de la convertibilidad de 2001, que las cuentas no dan para poder pagar en término y la quita de intereses o capital que se le haga afectará al 2% de lo que entró para bicicletear con bonos a tasas siderales, porque el 98% se retiró, arrasó con las reservas y cosechó rentas no inferiores al 8% en dólares revaluados. 

Nada más que en 2019 la paridad mejoró 60%, y sólo en el último tramo, el del desbande total posPASO, se esfumaron  US$11.753 millones, la tercera parte de la fuga total de capitales de toda la era Macri y la misma proporción que el organismo de Washington había girado al país del crédito stand-by otorgado en 2018.  

Vázquez del Faro publicó en el Observatorio de Coyuntura Internacional y Política Exterior (Ocipex) que “hay un vínculo histórico entre el dramático aumento de activos financieros no declarados en el exterior y los préstamos otorgados a los países en desarrollo”.

Añadió: “El problema no es que los países que recibieron préstamos no tienen bienes. El problema es que esos bienes están en Miami”.

En vez de haberse convertido en hospitales, escuelas u obras de infraestructura en los países de destino de los préstamos -o al menos en una herramienta para estabilizar la economía-, las divisas se transformaron en depósitos bancarios de privados o se convirtieron en yates, mansiones y autos lujosos de un selecto grupo.

Vencimientos exigibles y no tanto

A Alberto Fernández lo aguardan apenas asuma, vencimientos de Lecap por $ 43.700 millones y de Letes por US$ 275 millones, y un par de semanas después más letras en dólares por US$ 418. millones, pero con la salvedad de que por estar en la órbita del sector público se podrían conciliar mediante asientos contables.

Aparte quedarían los servicios de deuda al sector privado que se limitan en diciembre a U$S 1.410 millones y $67.657 millones, pero en su mayoría de entrecasa.

En enero, de los US$ 2.550 millones que vencen, los cupones más suculentos se encuentran en el AA22 (pesos), el A2E7 (dólares), el A2E8 (dólares), el AE48 (dólares) y el TC21 (pesos), además de los US$ 928 millones en Letes y $ 36.000 millones en Lecaps, según el estudio Cohen.

Aterrizan también cupones de los bonos externos Birad’s y Birae’s, por US$ 700 millones.

En febrero y marzo predominan los títulos locales y en marzo aparecen los bonos PAR en moneda extranjera, que movilizan a los bufetes leguleyos dolarizados.

Precisamente en marzo, con el gobierno ya acomodado, empezaría otro partido financiero. Se vienen vencimientos por alrededor de US$ 4.340 millones, principalmente originados en el final de Letes y el corte de cupón de los bonos PAR en moneda extranjera.

Entre ambos suman US$ 1.300 millones, lo mismo que por el vencimiento del A2M2 y pagos finales de Lecaps y Lecer emitidas a mediados y fines de septiembre: alrededor de US$ 2.300 millones.

Si bien Lacunza explicó que el 80% de los fondos girados por el FMI se utilizaron para cancelar la deuda en moneda extranjera, el 14% para pagar la que se encuentra en moneda local, 1% para gastos en moneda extranjera y 4% están en las reservas del Banco Central, la coincidencia también se podría buscar por el lado de las reservas fugadas desde entonces.

El Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Avellaneda (Undav) cruzó los datos y sentenció: “El FMI financió la fuga de capitales, en un proceso claramente insostenible y que incumple los principios reflejados en la propia Acta Constitutiva del FMI".

Hasta setiembre, los desembolsos del FMI habían acumulado US$44.867 millones, mientras que entre la salida de dólares del sistema formal y de los capitales especulativos en ese lapso representaron US$36.640 millones.

Otra flagrante contradicción de estos números lo proporciona el INDEC cuando informa que las inversiones productivas extranjeras a la Argentina cayeron 37,1% durante el 1er semestre del 2019 respecto del mismo período del año pasado: US$3.573 contra US$5.680 millones, respectivamente.

No es nada nuevo. Ocupan una parte cada vez menor dentro del PBI: de 19,6% que representaba en 2015 bajó a 16,5% en 2019. 

Y de no ser por Vaca Muerta hubiera sido mucho peor, porque con un mercado en permanente contracción y que factura a cuentagotas, ¿cuántos comprarían maquinarias?