- El descontento de llevar una vida hacinada, de privaciones, de encierro en lugares chicos y con pocas oportunidades de movilidad social revive la apelación de un clásico del cine contracultural provocador de los ´60, titulado“Busco mi Destino”, que dirigió Dennis Hopper y contó con la actuación del recientemente fallecido Peter Fonda, en el que 2 jóvenes salen en moto a recorrer ciudades. En nuestro país hay 14 millones de personas que tienen problemas de empleo, según el Centro de Estudios de la Nueva Economía (CENE) de la Universidad de Belgrano. Incluye 2 millones de desocupados y casi un millón de profesionales que se la pasan probando suerte: un 60% declaró no llegar a fin de mes con lo que gana. No extraña, en consecuencia, que la consultora Randstad detectara en un estudio reciente que el 84% de los trabajadores esté dispuesto a reubicarse en otra parte donde pueda equilibrar entre vida personal y laboral. Y que de una encuesta de CENE surgiera que un tercio de los consultados reconoció que en algún momento pensó en levantar campamento e irse afuera. El hormigueo de la infelicidad, que afecta también a esa misma porción de la ciudadanía, se traduce en ganas de aunque fuese mudarse a algún rincón dentro de la vasta geografía nacional donde pueda mejorar la calidad de vida. Si intenta localizarlo entre 52.408 unidades censales, de unos 1.000 habitantes cada una, que contiene un mapa interactivo de bienestar construido entre investigadores del Instituto de Geografía, Historia y Ciencias Sociales del Conicet (IGEHCS, CONICET-UNCPBA), encontrará que la Patagonia (en especial la cordillerana), el nordeste y la costa podrían ser opciones atractivas. Si no, los consulados de Austria, Australia, Nueva Zelanda, Japón o Canadá podrían albergar “la posta”.
- Es probable que el vínculo con el FMI haya comenzado mal porque si es cierto que reclamaría un reenfoque de la relación del Frente de Todos con Venezuela, van mal. Alberto Fernández ya avisó que la Argentina se marcha del Grupo de Lima. Los próximos 20/30 años discurrirán en un escenario de guerra fría dentro del juego de equilibrio de poderes del que no nos salvaremos entre los dos grandes contendientes: Estados Unidos y China. Y el referente del Consejo Argentino de Relaciones Internacionales (CARI) y académico, Felipe De la Balze, lo advirtió anoche en el hotel Alvear al recibir el premio Puentes de América durante la tradicional cena anual de la Fundación del Centro de Estudios Americanos: “mejor no nos hagamos los vivos porque los mastodontes nos aplastan, ya lo conocemos”. En el discurso central del ágape, el embajador Edward Prado envió en son de paz el mensaje: pese a “la profunda amistad entre nuestros dos países que se hizo más evidente en estos últimos años”, los “profundos lazos de amistad” entre argentinos y estadounidenses no están sujetos a ningún candidato o persona en particular”. Menos el kirchnerismo, estaban representados en la audiencia dirigentes de todos los espacios políticos, judiciales, sindicales y académicos.
- El inventario de las inversiones que Mauricio Macri suponía que iban a llover nada más que con su advenimiento a la Casa Rosada no le deja demasiado margen de vanagloria al comando de campaña de su reelección: a maquinarias y equipos, el sector privado destinó apenas el 13% de un también menguado PBI. Y casi todo el vecindario, salvo Brasil, superó los 20 puntos. Aunque tampoco hubieran dado para descorchar champaña, si se considera que no menos de 25 se necesitan para asegurar crecimiento futuro. Pero, además, de un primer desglose, salta a la vista que el 52% de la exigua marca se concentra nada más que en el sector energético. Netamente sobresalen unos 20 proyectos en exploración y producción de petróleo y gas de Vaca Muerta, a un promedio de US$200 millones cada uno. A lo que se agrega una adjudicación offshore por US$800 millones, algo de transporte, un gasoducto troncal y aportes de capital en 2 de las 7 refinerías a gran escala. La transferencia de la explotación, desde la convencional a la no convencional ya empezó a notarse en los registros de producción, donde el shale se va para arriba y el que se extrae de la perforación vertical pierde cada vez más participación en los barriles producidos.
- El inventario de las inversiones que Mauricio Macri suponía que iban a llover nada más que con su advenimiento a la Casa Rosada no le deja demasiado margen de vanagloria al comando de campaña de su reelección: a maquinarias y equipos, el sector privado destinó apenas el 13% de un también menguado PBI. Y casi todo el vecindario, salvo Brasil, superó los 20 puntos. Aunque tampoco hubieran dado para descorchar champaña, si se considera que no menos de 25 se necesitan para asegurar crecimiento futuro. Pero, además, de un primer desglose, salta a la vista que el 52% de la exigua marca se concentra nada más que en el sector energético. Netamente sobresalen unos 20 proyectos en exploración y producción de petróleo y gas de Vaca Muerta, a un promedio de US$200 millones cada uno. A lo que se agrega una adjudicación offshore por US$800 millones, algo de transporte, un gasoducto troncal y aportes de capital en 2 de las 7 refinerías a gran escala. La transferencia de la explotación, desde la convencional a la no convencional ya empezó a notarse en los registros de producción, donde el shale se va para arriba y el que se extrae de la perforación vertical pierde cada vez más participación en los barriles producidos.
- Para sorpresa de los analistas, los electrodomésticos lideran en los anticipos de inflación de setiembre las subas de precios, tras la devaluación posPASO, con un 15,1%, superando al 11,8% de la remarcación en los productos de limpieza registrada en los supermercados, de acuerdo con el detalle difundido por el Centro de Estudios Scalabrini Ortiz. Raro, porque corrigieron para arriba las listas a la par que languidecían las ventas y la producción. Sin embargo, las rebajas del 30% en 18 cuotas sin intereses ofertadas en las 2 ferias de ventas online, como Blue days y Electro Fest, surtieron efecto y enjugaron el alza previa en los stocks de hasta 40%. De todos modos, en el ínterin hubo retailers que bajaron la persiana, como Lucaioli del sur bonaerense, y otros, como Musimundo, buscan reperfilar su deuda. El ministro del Interior, Rogelio Frigerio, estuvo en Tierra del Fuego y prometió prorrogar el régimen de promoción industrial que rige para fabricar electrodomésticos en la isla hasta 2035, una de cuyas beneficiarias en Mirgor, fundada por Mauricio Macri y actualmente conducida por su amigo del alma, Nicolás Caputo, que viene de despedir a 63 trabajadores por la crisis pero se quedó con la firma Fama.
- Los $45 que pagaba Argentina por cada dólar hasta antes de las PASO eran casi una recompensa para el extranjero cada 5 segundos que visitaba el país y ni hablar cuando se fue a $60 las semanas después. La contracara, desalentaron a muchos de los residentes que querían viajar afuera. Aún así la balanza turística sigue dando negativa en US$ 2800 millones. La devaluación mandó a las nubes el precio al que se vende un auto proveniente de Japón, regido crudamente por el dólar, y no tanto con modelos similares traídos de Brasil, que cotizan por una canasta de intercambio que construyen las filiales de cada multinacional en la región sobre la base de la paridad entre el peso y el real, y que tiene en cuenta la situación de cada uno de los mercados. Hablar de un dólar único en Argentina es desconocer que, para los productores, lo que vale es menos de lo que esperan, por lo que están pendientes de ver qué sucede con las retenciones y mantienen US$9.800 millones sin liquidar. Los jugadores de afuera y de adentro del volátil mercado financiero, tanto como cualquiera que tenga que elegir entre echar mano a las divisas o sentársele encima, comparten, asimismo, una expectativa alcista. Pero lo que pocos mencionan en la dialéctica del dólar es que el equilibrio de la competitividad ante los principales compradores y vendedores del exterior de bienes y servicios depende, entre otras cosas, de la relación entre las respectivas monedas en el intercambio: peso versus real, versus dólar, versus yuan, donde la depreciación que acumuló la Administración Macri en los últimos 4 años, pese al elevado nivel de las tasas de interés y a costa de perder multimillonarias reservas, afectó más el equilibrio financiero vinculado al endeudamiento que el menguado comercial, determinado éste último por las recesiones de Brasil o la nuestra propia, o en el caso de China, por las asimetrías en tamaño y crecimiento de las respectivas economías.
- Los $45 que pagaba Argentina por cada dólar hasta antes de las PASO eran casi una recompensa para el extranjero cada 5 segundos que visitaba el país y ni hablar cuando se fue a $60 las semanas después. La contracara, desalentaron a muchos de los residentes que querían viajar afuera. Aún así la balanza turística sigue dando negativa en US$ 2800 millones. La devaluación mandó a las nubes el precio al que se vende un auto proveniente de Japón, regido crudamente por el dólar, y no tanto con modelos similares traídos de Brasil, que cotizan por una canasta de intercambio que construyen las filiales de cada multinacional en la región sobre la base de la paridad entre el peso y el real, y que tiene en cuenta la situación de cada uno de los mercados. Hablar de un dólar único en Argentina es desconocer que, para los productores, lo que vale es menos de lo que esperan, por lo que están pendientes de ver qué sucede con las retenciones y mantienen US$9.800 millones sin liquidar. Los jugadores de afuera y de adentro del volátil mercado financiero, tanto como cualquiera que tenga que elegir entre echar mano a las divisas o sentársele encima, comparten, asimismo, una expectativa alcista. Pero lo que pocos mencionan en la dialéctica del dólar es que el equilibrio de la competitividad ante los principales compradores y vendedores del exterior de bienes y servicios depende, entre otras cosas, de la relación entre las respectivas monedas en el intercambio: peso versus real, versus dólar, versus yuan, donde la depreciación que acumuló la Administración Macri en los últimos 4 años, pese al elevado nivel de las tasas de interés y a costa de perder multimillonarias reservas, afectó más el equilibrio financiero vinculado al endeudamiento que el menguado comercial, determinado éste último por las recesiones de Brasil o la nuestra propia, o en el caso de China, por las asimetrías en tamaño y crecimiento de las respectivas economías.
- Ad referéndum del dólar, la Administración Macri cumpliría el mandato de 4 años con una inflación superior al 55%, lo cual, al igual que la reciente oficialización del aumento de la pobreza, no constituirá ninguna novedad. El Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM), que si algo lo ha caracterizado es la cautela para emitir pronósticos, tira 5,8% para setiembre, y 54,9% para el año, lo cual acrecienta el manto de dudas sobre los números finales, no tanto por la repercusión estadística, sino por el terreno minado que queda para lo que vendrá. Sin llegar tan lejos, la difusión del próximo Índice de Precios al Consumidor (IPC), apenas una semana antes de la elección general del 27 de octubre, pegará de lleno en el ánimo de la ciudadanía que concurrirá a emitir su voto. A este precario equilibrio en tan altos niveles se está llegando con un dólar comercial a $57,64, uno turista (blue) a $60,75, uno financiero o bursátil a $63,44 y otro Contado con Liqui (CCL) a $66,08, a costa de una pérdida de reservas insostenible en el tiempo, la gran incógnita es adónde irá a parar el tipo de cambio para mejorar las exportaciones y poder juntar, de modo genuino, dólares que urgen en un contexto internacional que asoma nada propicio. Pero a cuánto debería estar la paridad, además, para frenar la sangría hacia colchones y depósitos fuera del sistema argentino y de ser posible atraer algo en forma de las inversiones que se necesitan para el balance financiero, y más todavía para el aparato productivo. Arribar a unos ya “moderados” $70 en adelante como se pronostica, con la inflación, la recesión y los precios relativos transitoriamente reprimidos, como los preelectorales, representa mucho más que una amenaza.
- De los 10 deciles que dividen las franjas que miden el bienestar de la población, nada menos que en 8 se registra que los ingresos de los trabajadores no alcanzan a cubrir el costo indispensable para vivir. Ya los extremos de este Coeficiente Gini grafican la tremenda desigualdad entre el 10% más rico del estamento superior, que se queda con casi un tercio de la torta e idéntico porcentaje de los más pobres, a los que toca 24 veces menos. Con la pobreza registrada hasta antes de las PASO sucedió otro tanto: si alarmó que el promedio solo haya superado el 35% y vaya camino del 40% para fin de año, ¿cómo digerir que en los menores de 14 años haya superado el 50%? Y eso que las encuestas fueron anteriores a la devaluación desatada en agosto, la inflación que echó a rodar, el récord de reservas que salió del país en pocos días y el paso al costado del Fondo Monetario Internacional. No es que los estrategas electorales de Juntos para el Cambio hayan subestimado la situación, sino que se dejaron llevar por lo que trasuntaban los términos medios aritméticos, en lugar de analizar objetivamente el malestar de las mayorías con la gestión del gobierno por el real perjuicio que se le estaba ocasionando.
- Sorprende la vigencia que mantienen en la región de la televisión por cable y la lectura de noticias en los sitios periodísticos de la web. Los profetas del marketing digital los daban por muertos ante el auge de las nuevas tecnologías y, por ende, del cambio de las costumbres de las audiencias. Sendas encuestas de Viacom y Comscore, en ambos casos, demuestran que continúa firme la preferencia del público por los medios convencionales de entretenimiento e información, no obstante la amplia y variada oferta audiovisual por internet que permite a las audiencias ver cuándo y cómo quieren sus contenidos favoritos, e inclusive a un costo mucho menor al abono del cable. Harvard Business Review, junto a Red Hat, lo explican claramente: “introducir una nueva tecnología es la parte más sencilla” pero “la cultura y los procesos pueden frustrar la transformación”. En Argentina, la TV se sigue más del doble desde los propios dispositivos receptores en comparación con las computadoras, luego vienen los smartphones y muchísimo más lejos las tabletas. Aún el cable lidera con casi el 80% nuestro mercado audiovisual. En una encuesta realizada por Viacom se reconoció que los contenidos “divierten, ayudan a pasarla bien y a reírse”.







