Las variantes Alpha, Beta, Gamma y Delta tuvieron cada una un par de meses de dominio. Pero la perduración de Ómicron, ahora con las subvariantes BA.4 y BA.5, tiene a los científicos preguntándose qué vendrá después.
Algunos piensan que el frenesí evolutivo del SARS-CoV-2 terminó y se está asentando en un patrón de evolución gradual. Otros creen que es posible que se esté desarrollando una nueva variante lo suficientemente diferente como para merecer la siguiente letra griega, Pi, según explica un artículo de divulgación de Science.
Incluso si no encuentra reemplazo, Ómicron "ya es bastante malo como es", aseguró Maria Van Kerkhove, líder técnica para COVID-19 en la Organización Mundial de la Salud (OMS) a Science.
Las variantes que gobernaron en 2021 no surgieron una de la otra. En cambio, evolucionaron en paralelo a partir de los virus SARS-CoV-2 que circulaban al principio de la pandemia, de árboles genealógicos diferentes.
El patrón hasta ahora detectado es que el virus acecha en una sola persona durante mucho tiempo y evoluciona antes de emerger y propagarse nuevamente, muy cambiado.
¿Por qué pueden surgir nuevas variantes?
Cada vez más estudios parecen confirmar que las nuevas variantes nacen en personas inmunocomprometidas que no pueden eliminar el virus y tienen infecciones prolongadas.
El 2 de julio, por ejemplo, el epidemiólogo genómico de la Universidad de Yale, Estados Unidos, Nathan Grubaugh y su equipo publicaron una preimpresión en medRxiv sobre un paciente inmunocomprometido de 60 años que estaba en tratamiento por un linfoma de células B. Se infectó con B.1.517 en noviembre de 2020 y sigue siendo positivo hoy.
El programa de vigilancia del hospital siguió encontrando dicha variante a pesar de que se suponía que su linaje había desaparecido de la comunidad hace mucho tiempo. Resultó que todas las muestras provenían de esa misma persona.
El estudio respalda la hipótesis de que las infecciones crónicas podrían impulsar la "aparición impredecible" de nuevas variantes, escriben los investigadores.
Otros virus que infectan crónicamente a los pacientes también cambian más rápido dentro de un huésped que cuando se propagan de una persona a otra, explicó a Science Aris Katzourakis, biólogo evolutivo de la Universidad de Oxford.
¿Qué esperar de la pandemia?
La decisión de Estados Unidos de actualizar las vacunas contra el COVID-19 agregando un componente de Ómicron podría ser la decisión correcta, opina Jesse Bloom, biólogo evolutivo de la Centro de Investigación del Cáncer Fred Hutchinson del mismo país.
No obstante, aún es posible que surja una variante completamente nueva no relacionada con Ómicron. O una de las anteriores, como Alpha o Delta, podría regresar después de causar una infección crónica y pasar por un período de evolución acelerada, dice Tom Peacock, virólogo del Imperial College London.
Por otra parte, BA.2.75 se identificó recientemente y ya tiene a algunos científicos preocupados.
La suubvariante evolucionó de Ómicron, pero parece haber acumulado rápidamente una gran cantidad de cambios importantes en su genoma, que se parecen más una variante completamente nueva.
BA.2.75 parece estar propagándose en la India, pero no está claro si está superando a otras versiones del virus, dijo Van Kerkhove: “los datos son superlimitados en este momento". "L a situación se ha vuelto menos predecible”, agregó Katzourakis.
Fuente: Science
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