En el espacio profundo, dos galaxias están en una pelea feroz que revela cómo la radiación de un cuásar afecta a su vecina y frena la formación de estrellas. Este fenómeno, observado con telescopios en Chile, muestra cómo un agujero negro supermasivo en el universo puede transformar por completo la estructura de otra galaxia.
¡LLAMEN A DIOS!
Parece fantasía: Captaron a dos galaxias atacándose con "lanzas" de luz mortal
Una literal lucha entre galaxias revela cómo un agujero negro lanza radiación que frena la formación de estrellas y transforma a su compañera en pleno combate.
La guerra de las galaxias... literalmente
Imaginate que dos galaxias, a más de 11 mil millones de años luz, se estén chocando y rozando una y otra vez a la velocidad de 500 km por segundo, casi como si fueran dos caballeros medievales en medio de una justa. Con la única diferencia de que, en vez de usar lanzas tradicionales, una de ellas tiene un cuásar, que es un núcleo brillante impulsado por un agujero negro que lanza radiación brutal. Esa radiación es como una lanza de energía que atraviesa la galaxia rival y la deja "malherida".
Pasquier Noterdaeme, uno de los investigadores del Institut d’Astrophysique de París y el Laboratorio Franco-Chileno en Chile, dice: "Llamamos a este sistema la ‘justa cósmica’, porque se parecen a una justa medieval." Pero la diferencia es que acá el ataque no es nada limpio: el cuásar desarma las nubes de gas y polvo que son necesarias para que la otra galaxia pueda crear estrellas nuevas.
Sergei Balashev, del Instituto Ioffe en Rusia, lo explica así: "Por primera vez podemos ver cómo la radiación del cuásar impacta directamente la estructura del gas dentro de una galaxia normal." La radiación destruye las nubes grandes y deja solo regiones muy chicas y densas, que probablemente ya no pueden formar estrellas. Esto significa que la galaxia herida se está quedando sin lugares donde puedan nacer nuevas estrellas, algo que cambia completamente su evolución.
Un ciclo que se retroalimenta y no tiene fin
La historia no termina ahí: además de dañar a la galaxia víctima, estas colisiones también alimentan al agujero negro que genera el cuásar. Y es que cuando las galaxias se juntan, llevan más gas hacia el centro, justo donde está el agujero negro supermasivo, dándole más "nafta" para seguir arrojando radiación. "Estos encuentros traen un montón de gas al centro de la galaxia, lo que permite que el agujero negro se siga alimentando y manteniendo activo el cuásar," agrega Balashev.
Para estudiar todo esto, los científicos usaron el Very Large Telescope (VLT) y el Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA), ambos en el desierto de Atacama, Chile. ALMA les permitió diferenciar bien las dos galaxias, que antes se veían como una sola. Con el instrumento X-shooter del VLT analizaron la luz del cuásar que atravesaba la galaxia vecina para ver cómo la radiación la estaba afectando.
Noterdaeme apunta: "Con telescopios más grandes y potentes, como el futuro Extremely Large Telescope, vamos a poder estudiar en profundidad estos sistemas y entender mejor cómo evolucionan los quasars y cómo afectan a las galaxias que los rodean."
Este trabajo, publicado en Nature, es un paso gigante para la astronomía, porque muestra con todo detalle cómo las galaxias chocan y se transforman de formas inesperadas gracias a la radiación de sus agujeros negros supermasivos.
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