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ALERTA EN LA RETINA

Más de 300 atendidos tras el eclipse: cómo saber si sufriste daño ocular

El eclipse solar disparó las consultas médicas en España. Los síntomas de una lesión en la retina pueden aparecer horas después y sin provocar dolor.

El eclipse terminó en menos de dos minutos, pero sus posibles efectos sobre la vista pueden tardar mucho más en revelarse. Quienes miraron directamente al Sol sin la protección adecuada podrían haber sufrido una lesión en la retina sin sentir dolor ni advertirla en el momento.

El fenómeno atravesó el norte de Rusia, Groenlandia, Islandia y el Atlántico antes de ingresar en España por Galicia y recorrer 13 comunidades autónomas hasta abandonar la Península por el Mediterráneo y alcanzar Baleares. Fue el primer eclipse total visible desde territorio peninsular desde 1912 y convirtió al país en un enorme observatorio: alrededor del 40% de España quedó dentro de la franja de totalidad y, solamente entre las 20:30 y las 20:45, unos 7,8 millones de personas siguieron el acontecimiento por televisión, un 20% más que el miércoles anterior.

La otra consecuencia comenzó a verse durante las horas posteriores. Más de 300 personas fueron atendidas en 11 comunidades, principalmente por molestias o alteraciones oculares, aunque los balances iniciales registraron muy pocos cuadros graves. Sin embargo, los especialistas advierten que la retinopatía solar no provoca dolor y puede manifestarse de manera tardía, por lo que una visión aparentemente normal justo después del eclipse no descarta por completo el daño.

Las guardias se llenaron, pero los casos graves fueron excepcionales

El mayor movimiento se produjo en Madrid, donde 101 personas acudieron al sistema sanitario durante las horas posteriores al eclipse. La presión se sintió especialmente en el Hospital Gregorio Marañón: su guardia de Oftalmología pasó de recibir un promedio de seis pacientes por noche a atender casi 30, es decir, multiplicó por cinco su actividad habitual. Pese al salto, ninguno presentó una lesión directa causada por la radiación solar. Entre los centros madrileños relevados, solamente el Hospital de Torrejón comunicó inicialmente un cuadro ocular grave.

El eclipse total del 12 de agosto convirtió a España en uno de los principales observatorios astronómicos de Europa.

El eclipse total del 12 de agosto convirtió a España en uno de los principales observatorios astronómicos de Europa.

La diferencia entre el volumen de asistencias y los diagnósticos confirmados resulta clave para interpretar lo ocurrido. Buena parte de quienes fueron examinados describieron picazón, irritación, sensación de arenilla o incomodidad, manifestaciones que suelen afectar la superficie del ojo y no coinciden con el patrón habitual de la retinopatía solar. José Luis Urcelay, jefe de Oftalmología del Gregorio Marañón, explicó a El País que una lesión en la retina no provoca ese tipo de molestias, sino alteraciones concretas en la visión.

La situación fue similar en el País Vasco. Osakidetza examinó a cerca de 60 personas, con 37 ingresos por urgencias hospitalarias y otras 22 evaluaciones en atención primaria. Todos los cuadros fueron clasificados como leves o muy leves, aunque algunos pacientes quedaron derivados a controles oftalmológicos para seguir su evolución. Murcia sumó otras 32 asistencias sin gravedad, Navarra contabilizó alrededor de seis y Aragón recibió cuatro llamados que pudieron resolverse mediante orientación telefónica.

Los primeros datos ofrecen así una imagen menos alarmante que el número general: hubo un fuerte aumento de la demanda médica, pero muy pocos diagnósticos severos. Aun así, los especialistas evitan dar el episodio por cerrado porque el daño retinal puede aparecer de manera tardía y sin una molestia previa que funcione como advertencia. Por eso, la clave ya no pasa por cuánto duele el ojo, sino por detectar si algo cambió en la forma de ver.

Las señales que aparecen cuando el daño no duele

La retinopatía solar no suele anunciarse con ardor ni con una punzada inmediata. El Ministerio de Sanidad advierte que la lesión puede producirse sin dolor, mientras la Academia Americana de Oftalmología señala que sus manifestaciones aparecen habitualmente durante las horas posteriores a la exposición. La Sociedad Española de Oftalmología amplía esa ventana y alerta de que algunas personas pueden descubrirlas horas o incluso días después. Haber terminado el eclipse viendo con aparente normalidad, por lo tanto, no descarta el problema.

La principal pista suele encontrarse en el centro de la imagen. Puede aparecer una mancha gris, negra o borrosa que permanece fija allí donde se dirige la mirada, fenómeno conocido como escotoma. También es posible perder nitidez, notar que las letras desaparecen al leer, ver una línea recta ondulada o deformada, percibir los objetos más pequeños de lo habitual o distinguir los colores con menor intensidad. La sensibilidad excesiva a la luz completa el grupo de síntomas reconocido por Sanidad. La alteración puede afectar a un solo ojo, aunque se presenta con mayor frecuencia en ambos.

Los visores homologados con la norma EN ISO 12312-2 y el marcado CE son los únicos adecuados para observar directamente el fenómeno.

Los visores homologados con la norma EN ISO 12312-2 y el marcado CE son los únicos adecuados para observar directamente el fenómeno.

Una comprobación orientativa consiste en cubrir cada ojo por separado, sin presionarlo, y observar el mismo texto o una superficie con líneas rectas, como el marco de una puerta o las juntas de unos azulejos. Si una zona parece ausente, oscura, torcida o desenfocada solamente con uno de los ojos, corresponde solicitar una valoración profesional. Esta prueba casera puede ayudar a identificar una diferencia que había pasado inadvertida, pero no permite confirmar ni descartar una lesión retinal.

El diagnóstico requiere examinar el fondo del ojo y, ante la sospecha, realizar una tomografía de coherencia óptica (OCT), una imagen de alta precisión que permite detectar alteraciones en las capas externas de la retina. Actualmente no existe un tratamiento específico con eficacia demostrada para reparar este daño. Muchos pacientes recuperan buena parte de la agudeza visual espontáneamente durante los siguientes tres a seis meses, pero la mancha central o la distorsión pueden permanecer de forma definitiva. Por eso, ante cualquier cambio persistente después de haber mirado el Sol, la recomendación oficial es acudir cuanto antes a un hospital con servicio de Oftalmología y no esperar a que aparezca dolor.

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FUENTE: Urgente24 y El País.