Las calles de Nueva Zelanda se volvieron desiertas, hoy miércoles (18-8) cuando el país retomó las restricciones para detener la propagación de la variante Delta del coronavirus. Por su parte, Estados Unidos reporta 1.000 muertes diarias y se posiciona como el país con más decesos por COVID-19 del mundo.
VACUNA O CIERRE
Estados Unidos vs Nueva Zelanda: modelos opuestos contra Delta
Estados Unidos y Nueva Zelanda optan por medidas completamente opuestas contra la variante Delta: solo vacunación o restricciones.
Nueva Zelanda
Nueva Zelanda ha estado libre de coronavirus y de las restricciones hasta que la primera ministra Jacinda Ardern ordenó el cierre inmediato de tres días en todo el país ayer martes.
La medida la tomó luego de identificar un solo caso sospechoso de la variante Delta en Auckland, una de las ciudades más importantes en la Isla Norte. El número de casos de COVID-19 había aumentado a 10 el miércoles. Ardern dijo:
Nueva Zelanda estará bloqueada en el nivel 4, que es el nivel de alerta más alto, y Auckland permanecerá bloqueada durante siete días.
La primera ministra dijo que no estaba claro cómo Delta habría entrado en la comunidad. Mientras, los trabajadores retomaron home office y la escuela se trasladó a internet.
Ardern ha sido reconocida desde el inicio de la pandemia por lograr contener la transmisión local de COVID-19 a través de una estrategia de fuertes bloqueos y cerrando la frontera internacional en marzo de 2020.
De hecho, la última vez que se reportó circulación comunitaria fue en febrero, con alrededor de 2.500 casos confirmados y 26 muertes. Desde entonces, no hubieron nuevos cierres.
Sin embargo, el éxito de la mayor autoridad de Nueva Zelanda no se replicó en la campaña de vacunación. Hasta el momento, poco más del 21% de los 5 millones de habitantes del país ha sido completamente vacunado, configurándose como el más lento entre los 38 miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
Estados Unidos
Mientras Nueva Zelanda apuesta a las restricciones, Estados Unidos reportó más de 1.000 muertes por COVID-19 ayer martes, lo que equivale a alrededor de 42 muertes por hora, según el informe de Reuters.
La variante Delta continúa propagándose y devastando los sectores del país con bajas tasas de vacunación.
En consecuencia, el promedio de muertes se ha disparado a 769 por día, el más alto desde mediados de abril.
De momento, la administración de Joe Biden confirmó anoche que planeaba extender los requisitos para que los viajeros usen máscaras en transporte público y en estaciones a respuesta a la variante Delta.
A causa de la estrategia de apertura total y la apuesta únicamente a la vacunación, el número de muertos por la pandemia suma 623.000, el más alto del mundo.
Los funcionarios y las empresas comenzaron ofreciendo incentivos como dinero y premios por vacunarse, pero ahora han llegado a la instancia de imponer la obligatoriedad de la vacuna para mantener los puestos de trabajo y no hacerse pruebas rutinarias.
Meintras, los hospitales de Estados Unidos continúan inundados de nuevos pacientes, ya que las hospitalizaciones relacionadas con COVID han aumentado en un 70% en las últimas dos semanas.
Con información de Reuters.














