Cuando se habla de dieta, generalmente, se suele hacer referencia a la dieta mediterránea, dieta cetogénica, dieta paleo, ayuno intermitente, dieta DASH, y muchas otras. Sin embargo, la ciencia está demostrando que las elección de los alimentos que ponemos en el plato puede estar determinada por la genética.
¿Qué es la nutrigenómica?
Se sabe que los genes juegan un papel clave, por ejemplo, en el desarrollo de enfermedades. Pero, creerías que los genes también tienen mucho que ver con la dieta y cómo responde el cuerpo a la misma.
Una de las principales sociedades científicas de nutrición del mundo, The Nutrition Society, indica que, "además del efecto de los genes sobre el fenotipo (es decir, la expresión física de los rasgos genéticos), los genes también pueden responder a influencias ambientales, entre las que se encuentra la nutrición".
Aquí es cuando viene a emerger la nutrigenómica, una disciplina que se enfoca en el impacto de los alimentos y los componentes de la dieta en la expresión genética.
Pero, también, se ocupa de cómo nuestros genes afectan la forma en que el cuerpo responde a los alimentos.
Tal vez esto pueda explicar cómo algunas personas pueden comer carbohidratos 'a sus anchas' sin engordar, mientras otros no los pueden ni mirar.
¿En qué se basa la nutrigenómica?
La nutrigenómica se centra en el estudio de pequeñas variaciones del ADN: los polimorfismos de un solo nucleótido (SNP), indica un artículo del sitio especializado Noticias de la Ciencia y la Tecnología (NCYT).
Los SNP pueden determinar "la eficiencia con la que metabolizamos las grasas saturadas, nuestra sensibilidad a la cafeína o al sodio, la capacidad de absorber vitaminas específicas (como la B12 o la D), nuestra predisposición a la inflamación sistémica", detallan.
En ese contexto, existe cierta evidencia de que adaptar la dieta a un patrón genético puede mejorar, por ejemplo, la pérdida de peso.
A propósito de esto, NCYT cita los resultados del estudio DIETFITS (Intervención dietética que examina los factores que interactúan con el éxito del tratamiento)
Si bien, no halló una diferencia importante de pérdida de peso entre una dieta baja en grasas y una baja en carbohidratos a nivel poblacional, "a nivel individual, los resultados variaban drásticamente. La pieza del rompecabezas que faltaba era la predisposición genética y metabólica de cada participante", apuntan.
Beneficios de tener en cuenta los genes a la hora de comer
En general, se cree que tener en cuenta el perfil genético individual a la hora de la dieta puede ayudar a optimizar la salud, prevenir enfermedades y mejorar el rendimiento físico.
De acuerdo con la Sociedad Americana del Cáncer, esta combinación de genes y dieta puede influir en la salud y el riesgo de desarrollar enfermedades, incluso el cáncer.
NCYT nombra otros beneficios como: "Reducción del riesgo de diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares basándose en perfiles de riesgo específicos, mejora de la energía y recuperación en atletas, y mejora de la salud mental".
En conclusión, una dieta no necesariamente sirve para todos, y la ciencia está sentando las bases de enfoques de nutrición adaptados a cada persona, tomando en cuenta otra clave: los genes.
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