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Así es HERON, el proyecto del Conicet para una IA más eficiente

El Conicet informó que investigadores de Argentina liderarán el proyecto HERON sobre dispositivos de Inteligencia Artificial (IA) inspirados en el cerebro.

El Conicet (Comité Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas) informó este último fin de semana que un grupo de Argentina participarán del proyecto europeo HERON sobre dispositivos de Inteligencia Artificial (IA) inspirados en el cerebro.

La iniciativa se llama HERON y uno de sus objetivos es desarrollar una nueva generación de tecnologías electrónicas que emulen el funcionamiento del cerebro humano con el fin de disminuir el gran consumo energético que demandan los grandes sistemas de IA. Cuenta con el apoyo y la financiación de aproximadamente 1.2 millones de euros por parte de la Unión Europea, en el marco del programa “Marie Skodowska-Curie Staff Exchanges”.

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El Conicet informó que investigadores de Argentina liderarán el proyecto HERON sobre dispositivos de Inteligencia Artificial (IA) inspirados en el cerebro.

El Conicet informó que investigadores de Argentina liderarán el proyecto HERON sobre dispositivos de Inteligencia Artificial (IA) inspirados en el cerebro.

¿De qué se trata el proyecto HERON?

“HERON busca atacar ese problema desde la raíz, desarrollando una nueva generación de dispositivos electrónicos inspirados en el funcionamiento del cerebro humano para reducir drásticamente el consumo energético asociado al procesamiento de información”, afirmó Diego Rubi, investigador principal de CONICET, responsable del Laboratorio de Ablación Láser del Instituto de Nanociencia y Nanotecnología (INN, CONICET-CNEA) y quien coordinará la participación argentina en el consorcio internacional que llevará adelante el proyecto.

Según explica Rubi, las computadoras actuales funcionan, en cierta forma, como si el procesador y la memoria estuvieran en dos oficinas ubicadas en extremos opuestos de una ciudad. Cada vez que el sistema necesita información, ésta tiene que viajar constantemente de un lado al otro, generando un enorme “tráfico” de datos que consume mucha energía y limita la velocidad de procesamiento. “El cerebro humano funciona de una manera completamente distinta: memoria y procesamiento están íntimamente integrados. La computación neuromórfica busca justamente aprender de ese modelo biológico para desarrollar hardware mucho más eficiente, capaz de procesar información consumiendo muchísima menos energía que las tecnologías actuales”, explicó Rubi, quien es licenciado en Física y doctor en Ciencia de Materiales.

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El Conicet informó que investigadores de Argentina liderarán el proyecto HERON sobre dispositivos de Inteligencia Artificial (IA) inspirados en el cerebro. Imagen de Diego Rubi, investigador principal de CONICET, responsable del Laboratorio de Ablación Láser del Instituto de Nanociencia y Nanotecnología (INN, CONICET-CNEA).

El Conicet informó que investigadores de Argentina liderarán el proyecto HERON sobre dispositivos de Inteligencia Artificial (IA) inspirados en el cerebro. Imagen de Diego Rubi, investigador principal de CONICET, responsable del Laboratorio de Ablación Láser del Instituto de Nanociencia y Nanotecnología (INN, CONICET-CNEA).

Consorcio internacional

El programa Marie Skodowska-Curie Actions (MSCA) es uno de los instrumentos de financiamiento científico más competitivos a nivel internacional. “El hecho de que grupos argentinos participen como socios con responsabilidades significativas en un consorcio de estas características representa también un reconocimiento a las capacidades científicas y tecnológicas desarrolladas en el país”, afirmó Rubi.

El proyecto está coordinado por la University of Groningen, en Países Bajos, y reúne grupos de investigación de Europa y Argentina con experiencia en materiales avanzados, nanoelectrónica, física experimental y fabricación de dispositivos. Participan el CNRS/C2N de Francia, el Politécnico de Milán de Italia, la empresa deeptech IMChip de Países Bajos, y por Argentina, el CONICET a través del Instituto de Nanociencia y Nanotecnología (INN, CONICET-CNEA) y el Instituto de Física de Buenos Aires (IFIBA, CONICET-UBA).

La participación de la empresa IMChip en el proyecto del Conicet

La participación de la empresa IMChip es particularmente relevante, afirma el investigador del CONICET, “porque aporta una visión orientada a la transferencia tecnológica y al potencial escalado industrial de los desarrollos más prometedores. La idea es que HERON no solamente genere resultados científicos de frontera, sino también tecnologías con potencial aplicación futura en electrónica avanzada e inteligencia artificial, compatibles con la industria electrónica actual”.

En HERON, el equipo internacional trabajará en dispositivos electrónicos capaces de “recordar”, adaptarse y modificar dinámicamente su comportamiento, de una manera parecida a cómo funcionan las conexiones neuronales —o sinapsis— en el cerebro. “Muchos de estos dispositivos están basados en óxidos funcionales extremadamente delgados, de apenas algunos nanómetros de espesor, cuyas propiedades eléctricas y ópticas pueden modificarse de manera controlada mediante ingeniería de materiales”, explicó Rubi.

¿Qué son las memristores?

Entre ellos se destacan los memristores: dispositivos que, al igual que una sinapsis biológica, pueden “recordar” los estímulos que recibieron y ajustar su comportamiento en función de esa historia, lo que los convierte en uno de los candidatos más prometedores para construir hardware de inteligencia artificial de nueva generación.

“Una de las ideas más novedosas del proyecto es desarrollar dispositivos que puedan ser controlados tanto eléctricamente como ópticamente —es decir, usando simultáneamente luz y electricidad como lenguajes para procesar información—, e incluso explorar nuevas formas de control mediante estímulos acústicos. La idea es que, en el futuro, este tipo de tecnologías permita desarrollar sistemas de inteligencia artificial más rápidos, adaptativos y energéticamente eficientes”, puntualizó el investigador del CONICET.

El aporte argentino

El Laboratorio de Ablación Láser (LAL) del INN, que dirige Rubi desde su puesta en marcha en 2012, acumula más de catorce años de experiencia en el desarrollo de óxidos funcionales y dispositivos electrónicos avanzados, justamente una de las bases tecnológicas centrales de HERON.

“En el laboratorio utilizamos una técnica llamada deposición por láser pulsado (PLD), que permite fabricar películas ultradelgadas de materiales con precisión nanométrica y altísima calidad cristalina”, aseguró el científico. Y agregó: “Esto es fundamental porque muchas de las propiedades que buscamos —como el comportamiento memristivo o ferroeléctrico— aparecen solamente de manera repetible y controlada cuando los materiales son fabricados con un control extremadamente preciso”. Esto permite además “sintonizar” las propiedades electrónicas de los materiales para adecuarlas a las funciones que requiere la electrónica neuromórfica.

Los aportes al proyecto del Conicet

Para el componente óptico del proyecto, un grupo de investigadores del Laboratorio de Electrónica Cuántica (LEC) del Instituto de Física de Buenos Aires (IFIBA, CONICET-UBA), liderado por Andrea Bragas y Gustavo Grinblat, aportará experiencia en óptica ultrarrápida y en la interacción entre ondas acústicas y nanoestructuras funcionales.

“Esta combinación de capacidades entre el LAL y el LEC es lo que permite a Argentina participar en las líneas más ambiciosas del proyecto, incluyendo el desarrollo de dispositivos controlados simultáneamente por señales eléctricas, lumínicas y acústicas”, puntualizó Rubi.

¿Cuándo comenzará oficialmente el proyecto HERON?

HERON comenzará oficialmente en septiembre de 2026 y tendrá una duración de cuatro años. “Uno de los aspectos más ambiciosos es la integración de múltiples dispositivos en arreglos capaces de exhibir comportamientos colectivos emergentes inspirados en sistemas biológicos; es decir, arquitecturas donde funciones complejas puedan surgir de la interacción entre componentes relativamente simples, de manera similar a lo que ocurre en el cerebro”, señaló Rubi. Y concluyó: “Al finalizar el proyecto esperamos haber desarrollado nuevos prototipos de dispositivos neuromórficos capaces de combinar distintos mecanismos de control —eléctricos, ópticos y acústicos— para procesar y almacenar información de manera mucho más eficiente que la electrónica convencional”.

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FUENTE: Urgente24

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