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CRÍTICA

Sobre la película Passing: Las delicias de la deslealtad

"Una mujer mulata casada con un racista blanco, se hace pasar por blanca incluso ante su marido". Una película que nos deja un sabor dulceamargo en los ojos.

"Clare, una mujer mulata casada con un racista blanco, se hace pasar por blanca incluso ante su marido para beneficiarse del estatus social y económico que les era negado a los negros en aquella época".Así describe Google el argumento de la película Passing, estrenada en enero de 2021.

Clare es desleal. Desleal a sus orígenes, desleal a su pasado, desleal a sus antepasados, desleal a su color de piel, desleal a sus amigos, pero...¿por qué debería serlo? Leal, me refiero. ¿Por qué debería uno ser leal? La película es buenísima porque juega con esa pregunta, porque nos permite que nos hagamos esa pregunta. Clare solo es leal a lo que quiere a cada preciso instante. Y en esa elección, lo gana y lo pierde todo. A pesar de que resienten su posición, todos la aman: los blancos y los negros. Hombres y mujeres. Su marido (un blanco racista que la cree blanca), el marido de su amiga y hasta su amiga a la que le saca el marido. Todos se fascinan y terminan subyugados ante esta mujer voraz y caprichosa (blanca cuando lo conviene; después, de a ratitos blanca y de a ratitos negra). Esa volatilidad le permite jugar en todos los escenarios y dejar siempre abierta la pregunta: ¿quién es?

¿Qué nos hace ser lo que somos: las condiciones con las que nacemos o nuestras elecciones? La película refleja que estas pregunta nunca son fáciles de ser respondidas, ni tienen una respuesta definitva. En lugar de adoctrinar -a lo que se dedica una parte del arte hoy- sobre lo mal que está esto o aquello (en este caso, la deslealtad), o intentar concientizar (otra cosa a la que se dedica parte del arte hoy), la película elige el camino de mostrar la complejidad y la tragedia inherente a cada decisión. Nos invita a fantasear, a dejarnos seducir, sin saber -nunca se puede saber- a dónde nos llevará esa seducción. ¿Y qué pasa si esto me gusta?, es la pregunta que se hacen en distintas instancias de la película varios de los personajes. La invitación está encarnada como nadie en Clare, una seductora nata cuya vida es pura fantasía. Es una vida de mentira. Eso de "Carnaval toda la vida" se materializa en ella: vive disfrazada, y se junta con un tipo que la llama "cariñosamente" Neg, porque dice que cuando la conoció ella era "blanca blanca", y que con los años, ups, se va oscureciendo cada vez más. Más allá del tema del color de piel, esto parece una gran metáfora también: a medida que pasan los años, cada vez la conoce menos. Clare ríe con una risa estridente y explosiva cuando su marido cuenta por qué la llama así ante su amiga de la infancia, René, la negra-blanca como ella pero que, a diferencia de ella, eligió ser negra. René se queda helada un instante pero rápidamente implementa una risa falsa, igual de estridente que la de Clare, mientras su rostro trasluce magistralmente la mezcla del horror, el pánico y las ganas de vomitar reprimidas. Durante un instante fabuloso, ríen los tres: el engañado, que no sabe sobre nada sobre aquello de lo que se está riendo, la embaucadora profesional, tan acostumbrada a fingir que es imposible saber si está riendo de verdad, y la forzada cómplice, que no se está, realmente, riendo de nada. Tres risas que resumen el destino trágico de cada una de las posiciones.

Es una película sobre las elecciones. Es osada en su planteo: el de que la identidad es una elección. Incluso ser negro es una elección y no solo una casualidad genética. Hay que elegir, abrazar, esa identidad, para llevarla. De lo contrario, uno podría, como Clare, teñirse las cejas y el pelo de platinado, vestirse y hablar como blanca, etcétera, y blanca serás. El planteo es osado de hacer en esta época, donde se asienta un fuerte retorno del biologicismo: somos lo que biológicamente somos. No es tan así, dice la película. Mujer no es meramente la que tiene genitales femeninos: mujer es la que se despierta a la mañana y se disfraza de mujer, independientemente de qué lleve entre las piernas. Negra no es solo la que tiene piel negra: es también la que elige serlo. Me recordó a un caso que hubo hace unos años en Estados Unidos, de una líder de una agrupación por los derechos de los negros de la que se descubrió, tras unos años, que no era realmente negra. Había inventado su origen. Lo interesante para mí de ese caso es que permite pensar, contra la idea de que existe un origen puro, que a lo mejor el origen siempre tiene algo de ficción, de inventado. Somos todos un poco las máscaras que elegimos ser.

Pero lo mejor que tiene la película es que es escéptica: ninguna elección es buena realmente, desde la óptica de Passing. O mejor dicho, todas las elecciones tienen lo suyo, y fingir que existe un solo camino, un buen camino, un solo camino posible, como plantean muchas religiones, es falso. Falso, como lo que se encargan muchas religiones de separar de lo que es verdadero.

Como si nacer y existir no fuese ya un trabajo lo suficientemente arduo, encima tenemos que elegir: lo bueno y lo malo. Y la astuta vida, maldita perra, lo trae todo enmarañado. Por eso es muy lindo el título que se eligió para esta película en castellano: Claroscuro. Una palabra que contiene dos tonos, como otra palabra que hace lo mismo pero en el ámbito de otro sentido, el del gusto: dulceamargo. Palabras que contienen dos elementos en apariencia contradictorios. Si uno fuera a una casa de pintura y pidiera: "necesito un tono claroscuro para pintar mi pared" o bien si entrara a un un restorán y le dijera al mozo: "quiero comer algo dulceamargo", ¿qué nos traerían? La vida misma. Agrio y dulce, dulce y agrio. Así es. Y la película Passing nos deja con ese sabor en los ojos. Saciados. El significado de "saciar" es: calmar por completo el hambre o la sed de alguien. Pero, ¿cómo se calma la sed que nos provoca un personaje cuyas elecciones están "mal" pero le traen tanto placer, que nos descoloca, nos da bronca y al mismo tiempo nos fascina? Se sacia exclusivamente con más sed: más sed de saber más. Más hambre. Como se dice en español porteño, "con el orto lleno de preguntas": así nos deja esta película.

* La película está disponible actualmente en Netflix.

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