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POLÉMICA

Netflix borró la escena de un suicidio, pero no otras de violaciones y asesinatos

Mie, 17/07/2019 - 10:22pm
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Ante la presión, Netflix decidió borrar la escena en la que la protagonista de "13 razones" se quita la vida en el baño de su casa porque lo acusaron de romantizar el suicidio. Sin embargo, dentro de esa misma trama permanecen otras tomas fuertes como la de la violación a Tyler. Muchos espectadores no pasaron esto por alto y se mostraron disconformes al respecto: ¿Cuál es el criterio?, ¿no es subestimar al espectador?, ¿qué pasa si esta decisión se traslada a otras producciones?, ¿es la solución?, son algunos de los interrogantes planteados.

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Netflix decidió borrar la escena en la que la protagonista de la serie “13 razones” se quitaba la vida, debido a las presión por la polémica que rodeaba la trama y las fuertes críticas que recibía. Entre ellas, un estudio de Academia Americana de Psiquiatría en Niños y Adolescentes. Pero ahora se sumaron los espectadores inconformes con la decisión.

¿Por qué borraron la escena central del suicidio y no de la violación?, fue el principal interrogante planteado. Inclusive, la mayoría manifestó por redes sociales que al sentarse a ver una serie centrada en un suicidio, sabían lo que les esperaba.

La trama de la serie “13 razones” consiste en la decisión de una joven, Hannah Baker, de quitarse la vida.  Luego de este suceso, un compañero de clase encuentra una misteriosa caja en su patio en la que Hannah daba más de 10 motivos por los cuales tomó esa decisión.

Originalmente, en el primer capítulo se dedicaron 3 minutos a mostrar a la adolescente de 17 años cortándose las venas en la bañadera y dando sus últimos respiros. Sin embargo, a partir de este martes 16/7, y previo al estreno de la temporada 3, la escena fue recortada y ahora solo puede verse a Hannah respirando agitada mientras se mira al espejo del baño y luego a sus padres encontrando su cuerpo.

Esto se debe a las críticas que recibió Netflix desde el lanzamiento por “romantizar el suicidio” y a un estudio reciente de la Academia Americana de Psiquiatría en Niños y Adolescentes, que aún señalando la imposibilidad de comprobar la relación, vinculaba la fecha del estreno de la serie en el año 2017 y el aumento del 30% en la tasa de suicidios de adolescentes varones.

Varios expertos desestimaron el estudio, porque quien se quita la vida es una mujer, mientras que el estudio se refiere al aumento en el suicidio adolescente masculino, que venía sucediendo desde antes del lanzamiento de la serie. 

Sus creadores, insisten en que el propósito era mostrar el horror de tal acto y contribuir a su prevención. "Hemos escuchado las preocupaciones sobre la escena de la Dra. Christine Moutier de la Fundación Americana para la Prevención del Suicidio y otros, y hemos acordado con Netflix en reeditarla", dijo en un comunicado el creador del show, Brian Yorkey. "Creemos que esta edición ayudará a que el show haga el bien mayor a la mayor cantidad de gente, al tiempo que mitiga cualquier riesgo para espectadores jóvenes especialmente vulnerables”, agregó.

"Ninguna escena es más importante que la existencia del show, y su mensaje de que nos debemos cuidar mejor los unos a los otros", dijo Yorkey.

Sin embargo, críticos de la serie, afirman que abarca el tema de una manera peligrosa, porque las 13 razones son, en realidad, 13 acciones o situaciones de otras personas hacia Hannah. Con lo cual se establece la noción de “culpa” entre quienes permanecen vivos.

Por otro lado, la muerte de la protagonista se puede interpretar como una especie de victoria o triunfo sobre sus “enemigos” o la gente que la lastimó.

También como una manera de ser “popular para siempre”.

La decisión de Netflix es polémica no solo por la insatisfacción de los fanáticos de la serie, sino también porque da lugar a pensar que las personas reproducen exactamente lo que ven en la televisión, a modo de interpretación lineal y sin reflexión alguna. Y si es así ¿por qué no borraron la terrible escena en que violan a Tyler entre 3 personajes?.

Más aún, siguiendo este criterio la famosa serie británica Skins que tiene un alto contenido sexual y de drogas por parte de los adolescentes, debería ser prohibida en todo el mundo.

O la serie "Black Mirror" que retrata situaciones humanas salvajes, debería ser modificada por completo junto con su  película “Bandersnach” que Netflix estrenó este verano, en la que el protagonista asesina a su propio padre y, según la opción que se elija, puede llegar a descuartizarlo. Al igual que “Arenas movedizas” que trata sobre una masacre en una escuela secundaria.

Incluso grandes éxitos como Game of Thrones o Vikings deberían ser editados, por la matanza de los personajes, acciones brutales y formas medievales de maltratar a las mujeres . Y por supuesto, los videojuegos también entran en la bolsa, aunque un estudio presentado por el Oxford Internet Institute asegura que no existe relación entre el tiempo invertido jugando a videojuegos violentos y un incremento derivado en conductas agresivas o comportamientos impetuosos en los jóvenes.

No existe unanimidad en la comunidad científica a la hora de vincular directamente el consumo de contenidos con violencia de ficción y el comportamiento de las personas en el mundo real. Pero sí de aquella derivada a sus experiencias de vida.

Si bien la televisión es una agente de socialización, ni siquiera la famosa Teoría del Cultivo de Gebner, muy exitosa en los años 60 que establecía esta relación pudo llegar a conclusiones determinantes y solventarse en el tiempo, posteriormente fue duramente criticada y descartada.

La mayoría de los investigadores, incluso aquellos que se muestran más partidarios de la existencia de influencia, son muy cautos en sus conclusiones, prefieren estudios multidisciplinarios de los fenómeno con metodologías cualitativas, no cuantitativas que puedan demostrar un patrón.

Además habría que tener en cuenta las experiencias, los preconceptos y la salud psicológica de cada persona, por ejemplo: su entorno (familia, amigos, ambiente laboral), el modo de relacionarse y moverse en la sociedad, su historia personal y al momento de exponerse al estímulo.

Sin embargo, no se puede ignorar el nivel de violencia que hay en la sociedad, en el que estos contenidos pueden servir de inspiración a algunas personas para causar males aún mayores a los demás o a sí mismos, en lugar de lidiar con ellos y solucionarlos.

En síntesis, si este criterio comienza a aplicarse, producciones de toda índole y país de origen deberán ser editadas. Además los productores, guionistas, directores y creadores de videojuegos o todo tipo de contenido multimedia deberán repensar sus esquemas e historias. ¿Es esa la solución que necesitamos?, ¿erradicar la violencia ficcionaria y no la real?