Netflix la rompió con El Juego del Calamar, pero su creador, Hwang Dong-hyuk, confesó que la miniserie iba a tener otro final completamente distinto. Según lo que contó, el plan original era que Gi-hun sobrevivía y se iba a ver a su hija, pero cambió todo para dejar un mensaje más fuerte. ¿Qué pasó para que reculara?
¿CUÁL HUBIERAS PREFERIDO?
Gi-hun iba a sobrevivir: El final alternativo de El Juego del Calamar 3 que no fue
Gi-hun casi tenía un final feliz en El Juego del Calamar, pero terminó en tragedia. Y gracias a esa vuelta inesperada, la historia pegó más fuerte en Netflix.
El Juego del Calamar terminaba con Gi-hun y su hija juntos
Sí, aunque no lo creas, la idea inicial era que Gi-hun sobreviviera, terminar con los juegos en Corea y se tomara un avión a Estados Unidos para reencontrarse con su hija. Según contó Hwang, en ese plan original, Gi-hun se cruzaba con la reclutadora estadounidense mientras paseaba con la nena por Los Ángeles, dejando claro que los juegos seguían vivos en otros países.
"No sé si llamarlo un final original, pero en ese momento tenía una idea vaga. Pensaba que Gi-hun iba a terminar con los juegos de alguna manera, iba a salir vivo y se reuniría con su hija en América", dijo Hwang. Todo apuntaba a un cierre más clásico, tipo "el héroe que vuelve a casa después del infierno".
Pero al meterse más de lleno en el guión, Hwang empezó a replantearse todo: "¿Qué quiero decir con este final?" y "¿Cuál tiene que ser el destino de Gi-hun?". Viendo cómo está el mundo hoy, lleno de injusticias, desigualdad y codicia, pensó que lo más potente era que Gi-hun muera por otro, y así dar un mensaje mucho más fuerte. Ese bebé que gana gracias a su sacrificio representa la esperanza que queda en un sistema completamente podrido.
La muerte como mensaje: por qué fue la mejor decisión
Aunque muchos seguidores de la serie hubiesen querido ver a Gi-hun abrazando a su hija, el final que vimos fue mucho más contundente. No se trataba de cerrar la historia con moñito, sino de dar un golpe de realidad. El creador lo explicó clarito: "Pensé que era más apropiado que Gi-hun mande un mensaje poderoso al mundo con su muerte". Y la verdad, lo logró.
El sacrificio de Gi-hun, aparte de ser un acto heroico, fue una crítica directa al sistema, al juego de la vida real, donde unos pocos lo tienen todo y el resto pelea por migajas. Al morir para que un bebé gane, rompe con la lógica del juego, que siempre fue "salvate vos, no importa el resto". Es como si dijera: "Esto es lo que se necesita para cambiar las cosas".
Además, ya lo habían anticipado desde la primera temporada. Gi-hun arrancó como alguien que no era mala persona, pero estaba endeudado, medio perdido, y terminó dispuesto a dar la vida por alguien más. Sus últimas palabras fueron "Los humanos son...", y ahí nomás, se entrega. No hace falta que diga más: el mensaje está en el gesto.
Si Hwang lo hubiera dejado sobrevivir y juntarse de nuevo con su hija en Los Ángeles, sí, nos hubiéramos emocionado, pero la historia perdía fuerza. Así como quedó, El Juego del Calamar cerró con todo, dejando un final incómodo, triste, pero real. Como la vida misma.
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