Un fuerte eco resonó en la prensa de Brasil en los últimos días tras filtrarse posibles negociaciones de la Fuerza Aérea de ese país con Estados Unidos para la incorporación de aviones F-16 usados a la flota carioca. El rumor, surgido entre medios especializados en la materia, indicó el supuesto interés brasileño en comprar al menos 24 unidades utilizadas anteriormente por la US Air Force.
RUMOR MILITAR
Lula y una a lo Milei: En Brasil suenan los F-16
La Fuerza Aérea de Brasil sostendría negociaciones para incorporar el mismo sistema que compró Argentina. ¿Occidente alineado?
Según señaló el sitio Aviación Online, la posible incorporación de los aviones fabricados por Lockheed Martin respondería a la necesidad brasileña de “parchar” a mediano plazo el faltante de aparatos para la realización de tareas de segundo orden en materia de defensa. El sistema principal empleado por Brasil es el caza SAAB Gripen, una aeronave más moderna que el F-16 y con mejor capacidad de combate aéreo.
Sin embargo, la cantidad de unidades de los Gripen brasileños (36) no sería suficiente para cubrir todas las necesidades operativas de la Fuerza Aérea de Brasil. Necesidades que podrían ser cubiertas por el sistema estadounidense a un bajo costo, al menos hasta que el país sudamericano pueda encontrar un reemplazo permanente.
Cabe destacar que la negociación iría a contramano de la geopolítica “neutral” pregonada por Lula Da Silva.
Brasil y el antecedente de Argentina
En ese sentido, las fuerzas brasileñas podrían seguir el rumbo de sus pares argentinos, que recientemente incorporaron el sistema F-16 como caza principal. Aunque, claro, se trata de soluciones diferentes a dos realidades distintas.
A diferencia de Brasil, la Fuerza Aérea Argentina recurrió a los Fighting Falcon usados por Dinamarca en base a una necesidad imperiosa, ya que no contaba con un sistema supersónico activo. Lejos de la realidad brasileña, las desguarnecidas fuerzas argentinas recurrieron a los F-16 por la falta de presupuesto.
No obstante, la opción por los aviones norteamericanos prevaleció ante otras ofertas, como las del JF-17 de China o la alternativa neutral de India, país que ofertó el HAL Tejas. Aún en la necesidad, Argentina sentó así su postura respecto a la fractura global, la que perdió neutralidad tras la asunción de Javier Milei.
Lejos de la costa ideológica libertaria, las repercusiones políticas a una eventual incorporación de los F-16 a Brasil no serían tan contundentes como en el caso argentino.














