Elon Musk cumplió su cometido de adquirir Twitter por 44 mil millones de dólares hace dos semanas, lo cual se tradujo en despidos masivos que afectaron a más de la mitad del personal de la empresa, además de la renuncia de otros cargos importantes. En este clima de incertidumbre, Lea Kissner, miembro del personal de ciberseguridad de mayor rango de Twitter, dejó el gigante de las redes sociales.
SIN PROTECCIÓN
Twitter: Renunció la jefa de ciberseguridad y la red arde
En uno de los momentos más delicados para Twitter, sobre todo con tanta restructuración, la jefa de ciberseguridad decidió hacer un paso al costado.
La salida de una empleada en un puesto tan fundamental genera dudas igual de preocupantes. ¿Ahora quién vigila la seguridad en la plataforma? ¿Quién reporta la información sospechosa de Twitter más allá de los moderadores habituales? De momento, quizás muy pronto, eso sí, no hay respuesta.
Kissner fue elegida como jefa de ciberseguridad de la información (CISO) de Twitter en enero de 2022, luego de la partida del jefe de seguridad Peiter “Mudge” Zatko y el entonces CISO Rinki Sethi. En una empresa con la magnitud del “pajarito azul”, ese puesto es esencial y casi que, hasta un pináculo, más allá de la poca popularidad que puede tener a simple vista.
Nada puede malir sal
Twitter se encuentra actualmente bajo un acuerdo desde el 2011 con la Comisión Federal de Comercio, la cual anteriormente ya había acusado a la empresa de fallas de ciberseguridad que permitieron a los ciberdelincuentes acceder a los sistemas internos y a los datos de los usuarios.
El decreto firmado exige que Twitter establezca y mantenga un programa integral de seguridad de la información, para lo cual que será auditado cada década. No está claro cómo la empresa de Elon Musk mantendrá ese cumplimiento con la FTC sin un líder de ciberseguridad de la empresa.
Un ensayo de esta semana en MIT Technology Review describió cómo el personal actual en Twitter, o por lo menos lo que quedó del personal tras los despidos masivos de la semana pasada, no sería capaz de hacer funcionar la empresa como antes.
Parece que las cosas están mucho peor de lo que se ve. Y eso es mucho decir.
No es un dato menor que Twitter ya tuvo problemas en el pasado con la protección de datos y la seguridad. Por ejemplo, recibió una multa de 150 millones de dólares por usos indebidos de las direcciones de correo electrónico y números de teléfono de algunos usuarios. ¿Para qué fines?, es un misterio. Y en agosto ocurrió algo similar.
Una vulnerabilidad de seguridad que permitía a los actores de amenazas recopilar información de 5,4 millones de cuentas de Twitter, que estaban a la venta en un conocido foro de ciberdelincuencia.














