La Agencia Noticias Argentinas reveló horas atrás, que habría zozobra, incertidumbre, inquietud y bronca entre los integrantes de Gran Hermano, suscriptores del contrato celebrado este 2023. Los integrantes de la "Casa" se sentiría rehenes. La agencia refirió que la historia inició el 17 de octubre del año pasado, cuando la productora Kuarzo y Telefe hicieron ingresar a una casa, ubicada en Martínez, a 18 personas para participar en la nueva edición de “Gran Hermano” después de 6 años.
TELEFE Y KUARZO EN LA MIRA
Gran Hermano y los rehenes de su contrato: Quejas y ruido
Los integrantes de Gran Hermano 2023 hicieron mucho ruido en los últimos días por sentirse rehenes de sus contratos. Telefe asegura que son desagradecidos.
Entre los ingresantes había una ex diputada, Romina Uhrig, sólo conocida en su localidad, Moreno, y Julieta Poggio, una actriz que había hecho algunos trabajos en televisión y hasta en cine pero que no había alcanzado la fama necesaria como para que su nombre llamara la atención. Todos los demás eran totalmente ignotos para el público en general. Sus redes sociales apenas tenían un puñado de seguidores y nadie de los medios tenía alguna intención de darles trabajo, llevarlos como invitados a sus programas o contratarlos para presencias o publicidades en Instagram.
Antes de ingresar, los “jugadores”, tal como los llamaba Santiago del Moro, firmaron un contrato de exclusividad con Kuarzo y Telefe, que ellos rubricaron con gran emoción. Eran los elegidos entre los miles de inscriptos para tener una experiencia televisiva, y de vida, totalmente diferente a todo. ¿Cómo no entregar su nombre, Imagen y futuro laboral a una productora y a un canal líder si nadie más se los estaba disputando hasta ese momento? Firma, sonrisa y adentro de la casa con la valijita.
Pero las cosas cambiaron. El programa fue un verdadero éxito y aún cuando estaban encerrados las cuentas de Instagram pasaron de cien o mil seguidores a cientos de miles o incluso más de 1 millón y medio en algunos casos. Sus nombres empezaron a cotizar en bolsa y las posibilidades laborales crecían al mismo tiempo que el rating de las galas y de los programas que hablaban de GH.
Como era de esperar, y porque en una sociedad tan oscurecida por las malas noticias cotidianas, es menester distraer con temas faranduleros, los colonos de la casa comenzaron a recibir una ingente cantidad de ofertas muy apetecibles de viajes al interior, boliches, publicidades, programas de televisión y hasta ser parte de la nueva edición del “Bailando” que saldría desde mitad de este año por América.
El problema se suscitó por los contratos que firmaron antes de entrar a la casa, que están muy bien cuidados en la productora y en el canal líder, que versan en letra pequeña: "Si tienen propuestas, deben sentarse a negociar con los creadores de las criaturas".
Esto causó revuelo en muchos de los ahora ex “GH”, que se quejan en los medios y en las redes porque no los dejan trabajar, y porque los esclavizan, impidiéndoles ser amos y señores de sus propias vidas. La pregunta que se impone es: ¿Habrán leído el contrato previo a suscribirlo?
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