EXCLUSIVO 24

RESCATE DE UN PRESIDENTE

Salvemos a Fernández… mientras se pueda

Un fragmento de 'Bigote' Acosta: "Alberto Fernández es lo necesario, el diálogo. No es necesario que acierte, es necesario que el periodismo no asfixie, por cuestiones de caja, su discurso. Discurso que deberá afinar. Necesario es la palabra. Salvemos a Fernández, después vendrá otro que también dialogue. Si degollamos a los que hablan, el territorio político será de los mudos. Argentina no se salva sin hablar". Aquí el texto completo:

“En el plano nacional aquello que fuera un mandato de CFK (“Cristina me ha pedido que sea candidato a Presidente”… ) pone, a quien era ejecutante de un mandato de “alguien” más importante, en una figura verdaderamente central: el General de la Pandemia. Adelantémonos: tal vez también el General de la Reconstrucción Pos Pandemia. Si es que sabe hacerlo. Alberto Ángel Fernández, el porteño.

Fernández es el General que lucha, con todos nosotros detrás, en la pelea mortal contra el coronavirus. Pelea o guerra. Vaya uno a saber que dirá el relato dentro de unos años."

El texto, que me pertenece, se corresponde con una nota ya publicada, donde el eje era el Poder Ejecutivo y los gabinetes armados en Diciembre de 2019 y que, al 20 de marzo de 2020, quedaron despanzurrados.

Qué había y qué queda desde esa fecha hacia aquí. Quedan dos ejes visibles. 

 #  El grupo CFK, y 
 #  su juego. 

El grupo CFK, el tercer trasvasamiento, es un grupo feroz que ha entendido de qué se trata aquello de tomar el poder político, pero no puede entender el equilibrio existente, no ya entre variantes internas, sino el equilibrio entre las diversas líneas de fuerza que comportan verdaderamente el poder. Capital, Trabajo, Leyes, Relaciones Internacionales, Balanzas comerciales. Constitución.

Para el grupo CFK valen las tablas mosaicas. Conmigo o contra mi. También Carl Schmidt. El peronismo abarcaba. El grupo CFK subsume, reduce, humilla, sodomiza. Vive por la existencia del enemigo.

El otro eje lo está construyendo este posicionamiento del Grupo CFK. Elisa Carrió y su capacidad de Walkiria de las tormentas y el imposible Mauricio no son, todavía no son, el eje que precisa CFK, pero la construcción de un cismático es inevitable que lleve a una división. Pronto aparecerán. Su existencia será la perpetuación de una discusión tan elemental como negativa.

Es evidente que aquel 40% (redondeo mediante) necesita representantes. También que CFK necesita que sean lo suficientemente corruptos, acaso ineptos, como para asaltar definitivamente el poder político escudándose en el cisma como  lo que es, una tormenta que  no deja pensar, una polvareda que cierra el porvenir.

En el medio, como una suerte de “Tierra de Nadie”, la Pandemia.  Argentina encuentra, en una desgracia universal, una oportunidad de reformularse.

Está claro que Alberto Ángel Fernández, el porteño, no es Juana de Arco, pero bien puede ser Adolfo Suárez. A su modo es esto: un moderado que conversa con todos. Esas fotografías asustan a los cismáticos, a los guerreros de 'Patria o Muerte' tal como si se tratase de una vincha punzó contra un pañuelo celeste.

No creo que Alberto Fernández sea otra cosa que lo posible. Un puente para escapar  de la antinomia. Así parecen entenderlo Eduardo Duhalde, Ricardo Alfonsín, Roberto Lavagna, Sergio Masa, Horacio Rodríguez Larreta. Así parecen entenderlo Juan Schiaretti y Omar Perotti, los dos gobernadores con poder, territorio y el 20% de los votos del país. CFK se asienta en el mando del 40% en tierras suburbanas. En el Reino de La Matanza.

Es con Fernández y su sobrevida en el poder que lograremos escapar, si esto fuese posible, del destino excesivamente pendular.

Todos los que, me incluyo, insultamos a Alberto Ángel Fernández, el porteño, por su cercanía a ese volcán que es el Grupo CFK, deberíamos entender que no es sencillo convivir con quienes no entienden el diálogo como elemento superador.

Fernández es lo necesario, el diálogo. No es necesario que acierte, es necesario que el periodismo no asfixie, por cuestiones de caja, su discurso. Discurso que deberá afinar. Necesario es la palabra. Salvemos a Fernández, después vendrá otro que también dialogue. Si degollamos a los que hablan, el territorio político será de los mudos. Argentina no se salva sin hablar, el grupo CFK repite una sola seña. La peor.

En enero escribía: 

"Leamos seriamente el país. No habrá Alberto Fernández hasta que no descalabre a CFK. Si no lo hace, es ella quien dominará territorio (que lo posee con los diputaditos obedientes) y la provincia país con Axel y su ballet."

Esa batalla, que desarmaría un matrimonio muy tóxico, es la que compone o descompone el país. Alberto Fernández es, por construcción, un “establishment” porteño. CFK es, por construcción, una fenomenal oradora, cuasi bipolar, inteligente y poco apta para el diálogo, la suma y el consenso. Sin contar que un sueño setentista es imposible en el 2020 por simples cuestiones de almanaque. Admitamos, como con aquel Carlos Menem que estropeado igual sumó el 25%, que CFK, con menos traqueteo, se sienta sobre el 30% de los votos reales. Muchos de ellos en la provincia país.

Pensar que MM sea (otra vez) líder de una oposición, que no contiene a la provincia-país, es soñar con Sacachispas Campeón. MM no tiene diálogo, estrategias, desarrollo para eso, para liderar una oposición. Básicamente aparenta vago, indolente, niño bien… Votos sí, votos hay y no es ni será fácil un peaje ley por ley. Siempre están los DNU en un escritorio cercano. Definamos, si el peronismo unido es el 50% el gorilismo unido es el 40%. El resto Che Guevara y la derecha insomne… ”.

El país asoma detrás. Entenderlo es entender que ayudar a Fernández es el resquicio que nos dejan. Tal vez no haya otra pandemia que demore a los muchachitos.

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