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DEBATE EN LA CASA BLANCA

Dilema del petróleo 'shale': ¿Rescatar a las empresas o a sus trabajadores?

La Casa Blanca sigue evaluando el rescate financiero federal para los productores de petróleo y gas natural (esquisto o shale o fracking) afectados por la caída de los precios del petróleo en medio del brote de coronavirus, ya que funcionarios de la industria cercanos a la administración claman por ayuda, según 4 personas familiarizadas con lo que sucede en la Presidencia estadounidense.

El presidente Donald Trump hizo del autoabastecimiento petrolero estadounidense una bandera de su gestión de 4 años, y en reiteradas ocasiones celebró la producción de petróleo vía fracking en estados decisivos políticamente cruciales como Pennsylvania. 

En 2019, hablando en la 9na. conferencia anual de Shale Insight, en Pittsburgh, Trump dijo que la producción de shale estaba "ahorrando a los productores de energía millones de dólares en costos de cumplimiento, al tiempo que mantiene estándares ambientales excelentes". 

Trump agregó sobre el fracking: "Establecimos un auge económico de proporciones verdaderamente históricas, devolviendo la prosperidad a las ciudades y pueblos de todo USA".

Pero en marzo 2020 muchas empresas de petróleo y gas fueron golpeadas por la guerra de precios que estalló entre Arabia Saudita y Rusia, que en verdad es una ofensiva de Vladímir Putin contra el shale o fracking estadounidense que, según él, a los precios vigentes en ese momento le estaba quitando mercado a los países productores que integran OPEP+.

Los precios del petróleo sufrieron su mayor caída de 1 día en casi 30 años, y esto obliga a replantear toda la producción de hidrocarburos en USA.

El temor es doble:

> el volumen de endeudamiento de los productores no convencionales (Moody’s Investor Service informa que las empresas de petróleo y gas no convencional tienen vencimientos 2020 de US$ 40.000 millones),
> cómo impacta un impago generalizado sobre la industria bancaria, y
> cómo impactga en las economías de varios estados, en especial el empleo, un freno de la industria de hidrocarburos no convencional.

Luego, si todo esto será por corto plazo o largo plazo.

Por ese motivo se habla de asistencia federal a las empresas. Por ejemplo, préstamos gubernamentales a bajo interés para las compañías de shale, que ya no consiguen préstamos en la banca comercial, donde además deben renovar muchos vencimientos.

Además, los aliados del 'no convencional' le han advertido a Trump y sus asesores contra la iniciativa de pagar las jornadas no trabajadas por enfermedad, según reveló un importante donante republicano al diario The Washington Post. 

Incluso las principales compañías petroleras están amenazadas por la caída del precio del petróleo. 

Occidental Petroleum recortó su dividendo a US$ 0,11 por acción cuando antes anticipaba US$ 0,79 y redujo el gasto de capital en 33%, lo que permitió un leve repunte de la cotización pero no lo suficiente.

Trump dijo en una conferencia de prensa que tratará de proporcionar ayuda a una parte de la economía afectada por el coronavirus, incluidas las industrias de cruceros, viajes, parques temáticos, casinos.... 

La cuestión es si se incluirá al petróleo y gas no convencional. 

"Es difícil cuando los gobiernos se dirigen selectivamente a industrias individuales", dijo Chris Rupkey, economista jefe de MUFG Union Bank. "Y habrá que rechazarlo porque es político y puede estar relacionado con los contactos de la administración y las personas que conoce".

Algunos economistas también se oponen a proporcionar asistencia a las empresas en lugar de garantizar que se dirija a los trabajadores afectados por una recesión. Los economistas liberales, como el ex funcionario de la administración de Obama Jason Furman, han dicho que la administración debería proporcionar una devolución de impuestos que se extiende a millones de trabajadores.

Pero Jared Bernstein, quien se desempeñó como asesor económico del entonces vicepresidente Joe Biden, dijo que la Administración Obama apoyó a muchas empresas con préstamos a bajo interés durante la crisis financiera de 2008 y dijo que tal idea puede tener sentido.

"No tengo ningún problema para ayudar a las empresas que se ven acosadas por lo que está sucediendo, en particular aquellas que reciben un fuerte golpe de flujo de efectivo", dijo Bernstein. "Preferiría hacer una garantía de préstamo en lugar de un proceso de rescate de transferencia de efectivo que hicimos con Wall Street".

Una de las compañías más afectadas fue Continental Resources, fundada por Harold Hamm, un aliado de Trump y asesor del presidente en temas de energía. Hamm conserva el 77% de las acciones de la empresa, y dijo que Trump debería considerar el uso de leyes contra dumping ilegal para evitar que Rusia y Arabia Saudita reduzcan los precios del petróleo vendido en USA.

El problema -resuelto con facilidad en la Argentina- no es tan sencillo en USA, donde los derechos del consumidor son elementales y prioritarios, en especial en un año electoral. ¿Cómo hace Trump para ganar elecciones obligando a los estadounidenses a comprar combustibles más caro que el vigente en el mercado libre?

Pero Hamm dijo que Trump debería considerar "cualquier acción que la administración pueda tomar para proteger y preservar los intereses estadounidenses en este momento de ser injustamente desfavorecidos por cualquier gobierno, ya sea Rusia o Arabia Saudita".

Hamm dijo que quería discutir la cantidad de empleos en problemas y " cómo esto podría poner en peligro esos empleos y las economías en los estados y comunidades productoras, desde Pensilvania hasta California y desde Texas hasta Dakota del Norte".

Agregó que si bien Continental se encontraba en una sólida situación financiera, es probable que otras compañías recurran a un programa de préstamos del gobierno. "Para algunas empresas en este sector, eso podría ser útil", dijo.

No está claro exactamente cómo se organizaría un programa federal. Puede ser difícil determinar qué sectores merecen ayuda, ya que el coronavirus corre el riesgo de hundir a toda la economía estadounidense en una recesión.

Mike Sommers, CEO de American Petroleum Institute, dijo que la industria del petróleo y el gas no está buscando un rescate. 

Pero Anne Bradbury, CEO de AXPC, que representa a 25 principales productores independientes de petróleo y gas en USA, dijo en un comunicado que los productores de esquisto estaban dispuestos a "trabajar con los líderes de nuestra nación en una solución" que garantice la energía de bajo costo. "Creemos en el sistema de libre mercado y abogaremos por políticas que apoyen la igualdad de condiciones para abordar la manipulación geopolítica del mercado", dijo Bradbury. 

Luego, más tarde, Bradbury se contradijo: "No estamos buscando un rescate".

El Departamento de Energía pospuso el inicio de una venta de la Reserva Estratégica de Petróleo, lo que habría reducido aún más los precios del crudo. Aunque la reserva alguna vez contuvo 727 millones de barriles, el Congreso aprobó una legislación que requiere que el gobierno venda partes de la reserva a intervalos regulares para ayudar a cubrir el déficit federal y cubrir el costo del mantenimiento y las actualizaciones de la reserva.

"No es el momento óptimo para la venta", dijo un portavoz del Departamento de Energía.

El citado Mike Sommers dijo: "Nos complace que la administración haya decidido no comenzar hoy la venta de la Reserva Estratégica de Petróleo. Eso habría enviado una muy mala señal de mercado ". 

La reserva, de 635 millones de barriles, debe mantenerse, dijo Sommers.