Todos conocen la prioridad definida por el presidente Alberto Fernández: obtener con fecha 31/03 avances concretos acerca de una refinanciación de la deuda publica en moneda extranjera.
GALIMATÍAS ECONÓMICO
Casi 100 días de Alberto F., y la trampa argentina comienza a rodearlo
Una frase interesante: "El escenario es muy complejo, en especial porque concluidos los 100 días de gracia o 'changüí' a Alberto F., los consumidores / contribuyentes / usuarios / electores van a comenzar a ejercer su presión". Otra: "Será muy interesante comprobar si ellos 'bancan' pagar la nafta a un precio más elevado porque hay que mantener Vaca Muerta". Pero vamos a la nota completa:
Si bien se explica que así se dotará de estabilidad a la macroeconomía argentina, este argumento es el 50% del objetivo. La otra porción es la no explicitada necesidad del regreso del Estado argentino a los mercados globales que financian a los países emergentes o casi emergentes.
Esto quiere decir que el plan económico no explicitado aún por Alberto F. requiere de apalancamiento financiero externo a mayor plazo y mejor tasa de interés que el obtenido por Mauricio Macri. Sería interesante explorar cuál es la diferencia real entre el modelo que esperaba 'brotes verdes' y el que proyecta solidaridad presente para producción futura. Pero no es el objetivo de esta nota.
Para reingresar al mercado se precisa demostrar la solvencia del deudor, en especial cuando ha registrado tantos problemas recientes de pago en tiempo y forma. De hecho, Alberto F. está refinanciando bonos 2005, 2010, 2016, 2017, 2018... ayer nomás.
La solvencia se establece definiendo un horizonte de supuesta solidez fiscal, que reclama el FMI como acreedor directo antes que como organismo multilateral de referencia.
El Estado argentino precisa demostrar que cuenta con los recursos fiscales suficientes. Nunca el FMI impulsó un debate sobre reducción del gasto público. Sus tecnócratas afirman que carece de practicidad intentar mencionar el tema con funcionarios argentinos pasados, presentes o futuros, y por eso la cuestión es el déficit fiscal primario.
Y esto se ha conseguido. El Índice de Equilibrio Fiscal que elabora el Centro de Estudios de la Nueva Economía (CENE) de la Universidad de Belgrano fue 78,56 en diciembre 2019. Estimado como el cociente entre los gastos y los ingresos totales, el valor 100 indica una situación equilibrada; por encima de 100 es superávit, y por debajo es déficit.
O sea que Alberto F. mejoró el resultado fiscal 38% con respecto al nivel de noviembre, y del 41,1% en la comparación interanual. “La gestión de la administración Mauricio Macri se inició con una situación prácticamente de equilibrio y concluyó con un 21,4% de ingresos por debajo de los gastos totales”, explicó Víctor Beker, director del CENE.
En ese contexto, el precio de los combustibles no pueden descender para el consumidor argentino porque el Estado participa directamente gravando los hidrocarburos.
No sé trata de Vaca Muerta sino del mismo motivo por el que Alberto F. renunció a extender una alícuota de IVA más baja para los alimentos más consumidos: recaudar.
Y es el mismo argumento para las modificaciones al régimen de jubilaciones. Lo de la solidaridad es el packaging, no el fondo del problema.
Seguir afirmando que las naftas no pueden bajar porque hay que pensar en los trabajadores del 'fracking' en Vaca Muerta es tan engañoso como atender el reclamo de la industria petrolera de Santa Cruz por un 'barril criollo'. Es insólito subsidiar por el igual la extracción del 'shale' que la del crudo convencional. Es ridículo que en la Argentina se aplique el riesgo empresario sólo a las pequeñas y medianas empresas y a los emprendedores.
De paso, es necesario recordar que el otro conflicto que enfrenta Alberto F. es el campo y también es de origen tributario.
El Estado necesita de recursos, el FMI quiere garantías si se trata de darle mayor plazo al deudor, y los bonistas necesitan fundamentar su posible buena voluntad: no hay espacio para el reclamo de los contribuyentes / consumidores / usuarios. Será un tema de 2021, cuando haya elecciones y ellos sean redescubiertos como electores.
Nadie acepta ni reclama una revisión de la estructura del gasto público, pese a sus consecuencias:
> Asfixia la actividad productiva privada, ya sea manufacturera, primaria o de servicios; y
> Quita poder de compra a los salarios, ya que tanto le gusta a algunos hablar de demanda agregada.
De paso, la necesidad de recaudar provoca que nunca sea prioritario bajar la inflación porque la espiral de precios siempre ayuda a la recaudación de tributos como el IVA. Esta realidad le quita cualquier sentimiento de culpa al BCRA que está haciendo crecer la base monetaria al 5% mensual. Inmoral la devalorización del peso que esto impone y que, más temprano que tarde, habrá que 'blanquear' en la paridad cambiaria.
Pero la prioridad consiste en que algunos fondos y bancos vuelvan a comprar deuda pública argentina.
Sin embargo, no están contemplando una notable dificultad: el esquema tributario reforzado que se considera necesario para regresar al Estado al mercado de deuda, impide el desarrollo de la actividad privada.
Más importante que regresar al mercado de deuda en moneda extranjera, la sociedad argentina precisa inversiones directas extranjeras y un mercado de capitales doméstico. El régimen tributario vigente impide soñar con ambos objetivos.
El régimen tributario y cambiario vigente impiden que la Argentina aparezca en algún mapa de inversiones directas en el mundo global. Y las empresas que permanecen en el mercado reducen en todo lo posible su exposición en el país, priorizando el traslado de capacidad instalada a otros mercados.
En definitiva, el régimen tributario necesario para garantizar la solvencia supuesta del Estado deudor ante sus acreedores impide un crecimiento verdadero del mercado de trabajo, y eso sì que es poco "solidario".
Por lo tanto, el escenario es muy complejo, en especial porque concluidos los 100 días de gracia o 'changüí' a Alberto F., los consumidores / contribuyentes / usuarios / electores van a comenzar a ejercer su presión.
Será muy interesante comprobar si ellos 'bancan' pagar la nafta a un precio más elevado porque hay que mantener Vaca Muerta, por ejemplo (ya que eso es lo que se les afirma).
La necesidad de resultar creativos y repensar la Argentina fracasó con Mauricio Macri pero esto no debería condicionar a Alberto F.









