Imperdible. Enrique Szewach es un pionero de los economistas que logran convertirse en comunicadores. Pero el afán en provocar la atención y el interés de la platea no debe confundir: es un economista profundo, con un mapa de contactos acadèmicos y empresariales muy importante y una actualización permanente. El gremio de los economistas, al igual que el de los periodistas y el de los médicos -a quienes mencionó 2 veces durante la entrevista-, es heterogéneo, desparejo, repleto de controversias. Pero todos saben que Szewach es Szewach. Y tiene propiedad para la aventura de pasar por Raúl Alfonsín / Bernardo Grinspun / Carlos Menem / Domingo Cavallo / los K / Roberto Lavagna / Mauricio Macri / Carlos Melconian, y Javier Milei / Luis Caputo.
COMO EN CASA, PODCAST DE URGENTE24
Enrique Szewach entre lúcidos y mediocres: De Alfonsìn y Menem a los K, Macri y Milei
Enrique Szewach en 'Como en Casa': Raúl Alfonsín / Bernardo Grinspun / Menem / Cavallo / los K / Roberto Lavagna / Macri /Melconian, y Javier Milei / Caputo.
Según él, la historia económica y política de la Argentina se configura como una sucesión de contradicciones estructurales en la que las fuerzas de la mediocridad institucional y la cortoplacismo político se imponen de manera sistemática sobre las soluciones lúcidas. A lo largo de las décadas —desde los desequilibrios heredados del 1er. peronismo hasta los agónicos intentos de estabilización del alfonsinismo, la rigidez de la convertibilidad, el despilfarro de los años de bonanza de los commodities y los desafíos actuales de la Administración libertaria—, el país ha demostrado una notable incapacidad para articular un pacto de convivencia duradero entre la eficiencia productiva y la equidad distributiva.
Szewach auténtico: El drama argentino no radica exclusivamente en la impericia técnica de sus economistas, sino en una sociedad que, atrapada en un profundo bimonetarismo y en un arraigado estatismo, responde crónicamente a incentivos mal diseñados. Los gobiernos de uno y otro signo político han priorizado sistemáticamente la urgencia electoral sobre las reformas de fondo.
Definitivo: Mientras el federalismo fiscal continúe transfiriendo responsabilidades esenciales a provincias convertidas en estructuras de empleo público y el sistema político rehúya construir una moneda e instituciones estables de manera gradual y secuencial, no hay chance de romper el péndulo entre ajustes dolorosos y falsas ilusiones de prosperidad.
Para tener en cuenta
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El Reino de X (ex Twitter) es nefasto: El debate importante se ha trasladado a redes sociales, reduciéndose a consignas extremas ("tenés razón o te odio") en lugar de un análisis serio de los problemas de fondo.
La tensión entre producción y distribución: La Argentina nunca logró manejar adecuadamente el equilibrio entre eficiencia productiva y distribución equitativa de los ingresos. La culpa es compartida pero lo grave es que aún estamos debatiendo el plan de acción.
El impacto de los incentivos y la "selección adversa": La economía se basa en cómo responde la gente a los incentivos. Consecuencia de diseños institucionales deficientes y de la selección política adversa, los incentivos suelen estar alineados para favorecer a la mediocridad por sobre la inteligencia. Cada uno sabrá a qué atenerse.
El contraste con el modelo agroexportador original: A principios del siglo XX, el modelo de inserción con el Imperio Británico generó un gran crecimiento económico, impulsado por inmigrantes con gran capital humano, aunque con menor atención inicial a la distribución. Así comenzó todo.
El "huevo de la serpiente" del peronismo: El éxito económico de la 1ra. Presidencia de Perón, apalancado por las reservas acumuladas durante la 2da. Guerra Mundial y un gran proceso de industrialización por sustitución de importaciones, creó expectativas de distribución desmedidas que quedaron fijadas en el ADN social argentino.
Los límites de la sustitución de importaciones: Cuando el mundo cambió hacia la producción en cadena globalizada en los años '60 y '70, Argentina se aferró al No Cambio, insistiendo en un modelo industrial ineficiente que terminó colapsando.
El éxito y el límite de las batallas culturales de Milei: El actual gobierno logró un triunfo cultural extraordinario al instalar en la sociedad la necesidad del equilibrio fiscal y la estabilidad. El Gran Fallo es no haber respetado la secuencia lógica de reformas (impositiva, laboral, previsional y apertura económica). Esto incrementa los costos sociales y productivos.
El problema de la convertibilidad y la dolarización: La convertibilidad funcionó temporalmente para ordenar el Estado, pero al estar Argentina inserta en un mundo de monedas flotantes, el esquema chocó contra la realidad productiva ante shocks internacionales. De ninguna manera la dolarización era una posibilidad. Y es inviable: la rompe cualquie gobernador que, ante la crisis, emita cuasimonedas para cubrir su déficit fiscal.
El "miedo a flotar" y el bimonetarismo: Debido a que la sociedad argentina piensa y ahorra en dólares y utiliza el peso solo de forma transaccional, cualquier movimiento cambiario altera fuertemente la unidad de cuenta, generando pánico a dejar flotar el tipo de cambio. No lo hemos resuelto.
El federalismo y el rol de las gobernaciones: El sistema de coparticipación diseñado en 1988 y la transferencia de servicios públicos esenciales (educación, salud, seguridad) a las provincias —que operan fundamentalmente como pagadoras de sueldos y administradoras de recursos humanos— constituyen uno de los ejes del problema fiscal e institucional argentino. Y nadie lo está resolviendo.
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