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¿QUIÉN SE QUEDÓ CON LA NOTICIA?

El periodismo se quedó sin puerta: las redes cambiaron la forma de informarse

El Reuters Institute volvió a poner sobre la mesa una transformación: las audiencias se alejan de los sitios de noticias y buscan información en redes.

Hoy existe una realidad incómoda para el periodismo. Por primera vez en la historia del informe, las redes sociales y las plataformas de video (54%) superaron a los sitios web y aplicaciones de los medios (51%) como vía para informarse, en el promedio de 48 mercados. En 30 de ellos, ya van adelante.

Y el fenómeno es generacional. Más de la mitad de los jóvenes de 18 a 24 años (52%) se informa principalmente por redes, video o chatbots de IA, y el 56% de los que no leyeron un diario en la última semana dice que nunca los leyó con regularidad.

No significa que la gente haya dejado de informarse. Significa que cambió la puerta de entrada.

Durante años, la transformación digital consistió en llevar al lector del papel hacia la página web. Ahora ocurre algo diferente: la audiencia sigue consumiendo noticias, pero cada vez depende menos del dominio propio del medio para encontrarlas.

Desde 2020, el uso de sitios web y aplicaciones de noticias cayó 12 puntos porcentuales a nivel global. Y el problema tampoco termina en las redes: el tráfico de búsqueda orgánica de Google hacia más de 2.500 sitios analizados por Chartbeat cayó 33% entre noviembre de 2024 y noviembre de 2025. Los responsables de medios consultados por Reuters, además, estiman que el tráfico proveniente de buscadores podría reducirse casi a la mitad durante los próximos tres años.

La noticia puede seguir siendo la misma. Lo que cambió es el lugar donde el lector la encuentra.

El video es el motor

El 77% consume noticias en video cada semana, y en 45 países se ve más información online que en televisión. Lo llamativo es dónde ocurre: el consumo de video en los sitios de los propios medios cayó 5 puntos en un año.

El público mira, pero en casa ajena.

YouTube es utilizado por el 34% de los encuestados para informarse, Instagram por el 26% y TikTok por el 20%.

Facebook todavía conserva el primer lugar con 43%. Las noticias aparecen así dentro de plataformas que las personas ya utilizan para entretenerse, conversar o seguir a otras personas.

El fenómeno también explica por qué producir un buen video ya no alcanza. Los medios pueden hacer contenido audiovisual de calidad, pero si la audiencia está en YouTube, Instagram o TikTok, el contenido tiene que competir dentro de esas plataformas y bajo sus propias reglas.

La audiencia no rechazó el video periodístico. En buena medida, rechazó la idea de que para verlo tiene que entrar a la página del medio.

La diferencia parece pequeña, pero cambia todo.

Los creadores, con el micrófono

Ahí aparecen los influencers.

El 27% consumió información de creadores dedicados a las noticias en su última semana, y el 46% si se suman los que hablan de actualidad de manera ocasional. La audiencia los describe como más entretenidos, más fáciles de entender y más cercanos que los medios tradicionales.

América Latina figura entre las regiones donde más pesan. En México, por ejemplo, el 19% cubre la mayoría o todas sus necesidades informativas con creadores.

Y el informe cita a Luzu TV, con más de tres millones de suscriptores, como uno de los canales de noticias más populares de YouTube.

Pero hay algo importante: la palabra “influencer” puede resultar engañosa.

No todos los creadores hacen lo mismo. Reuters distingue entre quienes hacen comentario y opinión, investigación, explicación o contenido especializado.

También existe una zona cada vez más grande de personas que no son periodistas como comediante, músico, actor o streamer, pero que incorporan temas de actualidad a sus contenidos.

La diferencia importa porque muestra que el fenómeno no consiste simplemente en reemplazar una nota escrita por una persona hablando frente a una cámara.

Algunos creadores investigan. Otros explican. Otros construyen comunidades alrededor de una especialidad. Y otros consiguen que una noticia sea entendida y comentada por personas que probablemente nunca hubieran entrado a un portal para leerla.

No necesariamente son más rigurosos.

Pero sí consiguieron algo que los medios tradicionales necesitan recuperar: que la audiencia quiera quedarse a escuchar.

Usar no es creer

Acá está el matiz que cambia la lectura. Los mismos encuestados consideran a los creadores menos confiables e imparciales que a los medios tradicionales.

La confianza global en las noticias cayó al 37%, su mínimo desde 2015, y baja todavía más cuando la información llega por redes (22%) o por chatbots (20%).

La gente sabe que esos entornos pueden ser menos fiables, pero los usa porque son los más cómodos.

Y hay otra paradoja: apenas el 3% se informa exclusivamente con creadores. La mayoría los combina con medios tradicionales e incluso consume más medios que el promedio.

No hubo un reemplazo. Hubo una fragmentación. Una persona puede enterarse de un hecho por un streamer, buscar después la noticia en un medio, escuchar una entrevista en YouTube y terminar viendo un video explicativo en TikTok.

La audiencia dejó de ser fiel a un único formato.

El otro problema: cada vez menos gente quiere sentarse a leer noticias

Desde 2021, el interés por las noticias cayó 13 puntos porcentuales a nivel global. Y el 42% dice que evita las noticias a veces o con frecuencia, contra el 29% de 2017. Entre los jóvenes aparece con mayor frecuencia la sensación de que las noticias son difíciles de seguir o entender.

El problema, entonces, no es solamente dónde quiere informarse la audiencia. También es por qué querría informarse.

Reuters señala entre las razones para evitar las noticias el cansancio, la sobrecarga y la sensación de que la información puede resultar demasiado negativa o difícil de procesar.

Ahí los creadores vuelven a tener una ventaja. No necesariamente porque informen mejor, sino porque muchas veces hacen que informarse parezca menos trabajo.

No alcanza con tener algo importante para decir. También hay que encontrar la manera de que alguien quiera escucharlo.

Una reconversión que ya empezó

El sector se mueve. El informe recuerda la venta de The Free Press, de Bari Weiss, a CBS por unos 150 millones de dólares, y menciona que grupos como Schibsted, Daily Mail, The Independent y The Washington Post están armando sus propios “laboratorios de creadores”.

Pero el dato más revelador aparece en otro informe del Reuters Institute: el 76% de los responsables de medios consultados dice que durante 2026 hará que sus periodistas se comporten más como creadores.

Y ya existen ejemplos concretos. Wired busca convertir a algunos de sus periodistas más conocidos en personalidades de plataformas, con videos verticales y eventos en vivo. The New York Times está poniendo más rostros de corresponsales en su portada. The Economist empezó a dar mayor protagonismo a periodistas y especialistas a través de podcasts y newsletters.

Otros medios fueron todavía más lejos. El Daily Mail creó una unidad integrada por unos 60 creadores, diseñadores y editores de video para construir audiencias en redes. CNN prepara su propia marca de creadores y Mediahuis lanzó un proyecto protagonizado por periodistas jóvenes para TikTok, Instagram y YouTube.

La frontera entre medio y creador se difumina cada vez más. Y no solamente porque los influencers estén entrando al terreno de las noticias.

Los medios están entrando al terreno de los influencers.

El problema no es ser influencer

Ahí aparece una resistencia dentro del propio periodismo que los datos empiezan a dejar vieja, la idea de que adoptar herramientas de los creadores significa degradar el oficio.

Ponerse frente a una cámara, hablar en primera persona, responder comentarios, tener una comunidad o construir una identidad reconocible en redes todavía puede ser visto por algunos periodistas como algo ajeno al trabajo profesional.

Pero el Reuters Institute plantea justamente otra discusión y es que los medios tienen cosas para aprender de los creadores en formatos, narración y relación con las audiencias.

No se trata de que un periodista tenga que bailar en TikTok ni convertir cada noticia en un espectáculo. Tampoco de reemplazar una investigación por una opinión frente a cámara.

Durante décadas, el periodista podía pensar que su tarea terminaba cuando la información quedaba publicada. Hoy eso ya no alcanza. También tiene que conseguir que esa información encuentre a su audiencia.

Para hacerlo necesita entender cómo funcionan las plataformas, qué formatos retienen la atención, cómo se construye una comunidad y por qué una persona elegiría escuchar a determinado comunicador entre cientos de opciones.

El creador entendió algo que los medios tardaron más en aceptar: la audiencia no se relaciona solamente con una noticia, sino también con quien se la cuenta.

El periodista es, ante todo, un comunicador

El informe no propone que los periodistas se transformen en influencers. Y el público sigue valorando la imparcialidad: quienes prefieren noticias que no tomen partido superan en más de dos a uno a quienes quieren información que coincida con sus propias opiniones.

Por eso la discusión no debería ser “periodistas contra influencers”. El desafío es otro. ¿Qué pueden aprender los medios de quienes lograron construir comunidades? Cercanía. Claridad. Personalidad. Capacidad para explicar. Interacción.

Sin abandonar aquello que todavía diferencia al periodismo: investigación, fuentes, verificación, contexto y responsabilidad sobre lo que se publica.

Un periodista sigue haciendo periodismo cuando investiga, verifica, contrasta fuentes y explica lo que ocurre. Lo que cambió es el modo de distribuir y presentar ese trabajo.

La profesión no nació atada a un formato. Primero fue el diario. Después llegaron la radio y la televisión. Luego apareció internet. Más tarde, las redes sociales.

Ahora llegan los vivos, los videos cortos, los podcasts, los newsletters y las herramientas de inteligencia artificial.

El oficio permanece. El soporte cambia.

La pregunta es si los periodistas pueden seguir siendo periodistas sin aprender el idioma de las plataformas. Y hay cada vez mas evidencia de que no.

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FUENTE: Urgente24

En pocas palabras

  • Audiencias digitales: Las redes sociales y plataformas de video superaron por primera vez a los sitios de noticias como principal vía de acceso a la información.
  • Consumo de video: El 77% de los encuestados consume noticias en video semanalmente, pero la visualización en sitios de medios cayó.
  • Creadores de contenido: Los influencers ganan terreno al ser percibidos como más entretenidos y cercanos, aunque menos confiables que los medios tradicionales.
Resumen generado por Thinkindot AI