Los estudios sobre alimentos ultraprocesados son concluyentes respecto a los peligros que representan. El mensaje muchas veces está centrado en las elevadas calorías que aportan, pero esto no es suficiente para explicar los daños para la salud.
INFLAMACIÓN
Los daños de este alimento son más profundos de lo que se creía
Las calorías no explican todos los procesos inflamatorios que desencadena en el cuerpo, aumentando el riesgo de diversas enfermedades crónicas.
Ahora, dos nuevos estudios demostraron que se necesitan otros factores para explicarlos completamente, ya que se relacionaron a condiciones de salud como obesidad, enfermedades cardiovasculares y demencia.
El primer estudio analizó a más de 20.000 adultos italianos saludables y encontró que los participantes que consumían la mayor cantidad de alimentos ultraprocesados tenían un mayor riesgo de morir prematuramente por cualquier causa.
El segundo estudio analizó a más de 50.000 profesionales de la salud masculinos estadounidenses y encontró que el alto consumo de alimentos ultraprocesados se asoció con un mayor riesgo de cáncer de colon.
Los alimentos ultraprocesados consisten en preparaciones de varios ingredientes industriales, incluidos emulsionantes, espesantes y sabores artificiales, amalgamados en la fabricación.
Las bebidas azucaradas, la mayoría de los cereales para el desayuno, los snacks y hasta productos "a base de plantas" como hamburguesas están repletos de sustancias químicas para lograr que sean sabrosos.
Los intensos procesos industriales destruyen la estructura natural de los ingredientes y eliminan muchos nutrientes beneficiosos como fibra, vitaminas, minerales y fitoquímicos, explicó en un artículo en The Conversation el profesor de Bioquímica nutricional, Ricardo Hoffmann, de la Universidad de Hertfordshire, Reino Unido.
En Argentina no hay datos, pero en países como el Reino Unido, Estados Unidos y Canadá estos alimentos representan el 50% o más de las calorías consumidas a diario.
Los nuevos estudios señalan que obtener los nutrientes correctos en otras partes de la dieta puede no ser suficiente para compensar el riesgo de estos productos industriales. Asimismo, que las industrias mejoren el valor nutricional adicionando vitaminas elude más el problema.
La clave de los daños que ejercen está en su calidad de inflamatorios, explica Hoffmann.
“Nuestros cuerpos pueden desencadenar una respuesta inflamatoria por varias razones, por ejemplo, si nos resfriamos o nos cortamos. El cuerpo responde enviando señales a nuestras células inmunitarias para atacar cualquier patógeno invasor (como bacterias o virus). Por lo general, nuestra respuesta inflamatoria se resuelve con bastante rapidez, pero algunas personas pueden desarrollar una inflamación crónica en todo el cuerpo. Esto puede causar daño a los tejidos y está relacionado con muchas enfermedades crónicas, como el cáncer y las enfermedades cardiovasculares”, precisó.
Los científicos llaman "fiebre de la comida rápida" al incremento de la inflamación en todo el cuerpo como resultado de consumir estos productos.
La mejor manera de evitar que esto suceda es no comer ultraprocesados, recomendó Hoffmann. Algunas dietas basadas en plantas con alto contenido de alimentos naturales y sin procesar, como la mediterránea, han demostrado ser antiinflamatorias y preventivas de enfermedades crónicas.
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