Cuando se aproxima la edad de la jubilación, no es suficiente con proyectar el nuevo nivel de ingresos a fin de encuadrarlo en los actuales parámetros de longevidad y ubicarlos en la expectativa de bienestar que cada uno anhele para transitar la Tercera Edad, lo cual requiere hacerse la gran pregunta: ¿para qué?
TENER PROPÓSITO, LA CLAVE
Jubilación, Ok; longevidad, Ok; bienestar, Ok, pero la gran pregunta: para qué
La jubilación, la longevidad y el bienestar van de la mano y son complementarios, pero a condición de que cada individuo reconozca su propio propósito.
Como el bienestar después del retiro depende menos de la cantidad de tiempo libre y más de la capacidad de reorganizar el sentido de la propia vida, no es un tema menor tener en claro el propósito deseado a condición de que sea posible.
Pero también es menester evitar que el retiro laboral se convierta en una desconexión total del mundo. La gran mayoría de las personas necesita sentirse útil después de los 60, a contramano de la discriminación que hace la sociedad moderna de los adultos mayores, aplicando el llamado edadismo.
Una experta en tales definiciones, la embajadora global del Stanford Center on Longevity, Annie Coleman, advirtió: "En vez de jubilarse tal vez haya que reinventarse varias veces porque ya no funcionará el esquema a la antigua, educación, trabajo y retiro".
La jubilación deja tiempo sin asegurar propósito
En los papeles, pasar de la clase activa a la pasiva implicaría disponer de más tiempo, eliminar el estrés laboral, darse con ciertos gustos que estar ocupados no facilita, como viajar, probar con el arte, practicar actividades físicas o, simplemente, alternar con familia y amigos.
De las sumas y restas resultantes surgiría la ubicación de la vara personalizada del bienestar, que dependerá en gran medida de la salud y el cuidado.
El envejecimiento no es igual para todos, aunque haya patrones que se comparten.
Hay que tener en cuenta que para una parte de las personas cambiar la agenda del trabajo que organizaba los días puede significar perder estructura, reconocimiento, identidad y propósito.
La transición al retiro no siempre trae un aumento automático del bienestar, sino que inclusive la jubilación puede afectar el sentido de propósito en la vida, de acuerdo con un estudio publicado en The Journals of Gerontology.
En otros casos, en los que el trabajo era agotador, mal pago o emocionalmente tóxico, la jubilación es una salida, que en principio puede significar alivio y recuperación.
En cualquiera de esas circunstancias el empleo no deja de ser una fuente fuerte de identidad y utilidad, por lo cual la salida puede crear una especie de sensación de vacío.
La columna vertebral del día a día
Es que, como el trabajo era la columna vertebral del día, perderlo sin reemplazo puede dejar un hueco, que se tragaría la felicidad prometida. Y no siempre el calendario coincide con lo que se vive internamente.
Cuando el sustituto no aparece, el retiro puede sentirse menos como libertad y más como pérdida de función.
La American Psychological Association también advirtió que mantenerse activo en forma significativa durante la jubilación puede favorecer la salud cognitiva y emocional.
Una revisión sistemática sobre propósito vital en adultos mayores concluyó que sentir que la vida tiene metas, dirección y significado se asocia con mejor salud física y mental y mayor bienestar subjetivo.
De todos modos, el propósito no tiene por qué venir únicamente del trabajo, pero queda un espacio vacío en cuanto a la aplicación de responsabilidades que sí necesita ser cubierto con proyectos propios, vínculos, voluntariado, cursos, tareas comunitarias.
Un propósito es la intención o la razón de ser que impulsa nuestras acciones.
Diferencia entre propósito y objetivo
A diferencia de los objetivos, que son medibles y específicos, los propósitos son la guía general y el sentido que se le da a las metas de corto o largo plazo.
Un propósito de vida es el motor que da sentido a tu existencia y guía tus decisiones. Más que metas concretas, son brújulas de vida.
Estos son 10 propósitos universales y ejemplos de cómo adaptarlos para encontrar motivación propia:
-Desarrollo personal: Aprender continuamente, leer más libros o dominar nuevas habilidades para expandir la mente.
-Servicio y altruismo: Ayudar a otros, ya sea mediante voluntariado, tutorías o compartiendo conocimiento.
-Salud y bienestar: Cuidar cuerpo y mente, priorizando el ejercicio y hábitos de sueño reparadores.
-Creatividad: Expresarse a través del arte, la escritura, la cocina o cualquier actividad que despierte la pasión.
-Familia y relaciones: Fomentar conexiones profundas, dedicar tiempo de calidad a los seres queridos y crear una red de apoyo.
-Espiritualidad y conexión: Encontrar paz interior y dedicar momentos diarios a la meditación, reflexión o agradecimiento.
-Libertad y aventura: Viajar, explorar nuevas culturas y atreverse a salir de la zona de confort para vivir experiencias.
-Impacto profesional: Enfocarse en el éxito laboral, liderar proyectos o emprender un negocio que aporte valor a la sociedad.
-Resiliencia: Aprender de los fracasos y desarrollar una mentalidad positiva ante las adversidades.
-Vivir el presente: Disfrutar de los pequeños detalles cotidianos y encontrar la felicidad en las cosas simples.









