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ESTUDIO

Cómo convertir el ejercicio en rutina, según la ciencia

Un estudio con 500 participantes logró descubrir las claves para hacer del ejercicio una rutina, sin morir en el intento.

Un día hago ejercicio y luego... se me olvida, hay frío, tengo sueño, lo dejo para mañana (o para dentro de un año). Lo sabemos, lograr que la rutina de ejercicios sea algo fijo, no es tarea fácil, pero sí es algo que debemos hacer por nuestra salud mental y corporal. ¿Cómo lograrlo?

La ciencia nos ha ayudado a descubrirlo. Y es que, un estudio de la Escuela de Medicina Perelman de la Universidad de Pensilvania (Estados Unidos) publicado en JAMA Cardiology, ha concluido que existen dos factores clave a la hora de incorporar el ejercicio a nuestro día a día.

Según la investigación, cuando las personas se fijan sus propios objetivos de ejercicio y los ponen en práctica inmediatamente es más probable que se produzcan cambios significativos duraderos.

El estudio

En la investigación participaron 500 pacientes, de bajos ingresos económicos, quienes padecían enfermedades cardiovasculares o con un riesgo de desarrollarlas, por lo que se beneficiarían del incremento de la actividad física.

Así que, cada participante recibió un rastreador de pasos portátil, y tuvieron dos semanas para adaptarse al contador. Este tiempo sirvió de referencia para contar el número de pasos diarios de cada individuo antes de la intervención.

Luego, los pacientes fueron asignados uno por uno, y de forma aleatoria, a un grupo de control sin objetivos, pasos o juegos, o a otro grupo de juegos con objetivos, y éstos últimos -a su vez- fueron asignados a dos grupos más:

  • Uno estipulaba si decidían su objetivo de pasos o les era asignado.
  • El otro decidía si empezaban con los objetivos de inmediato o lo hacían de forma gradual.

El estudio no se centró tanto en la participación en los juegos, sino en la manera de establecer los objetivos e incitar a los participantes a seguirlos.

Los resultados

El estudio concluyó que el único grupo que aumentó su actividad física fue el que pudo decidir sus propios objetivos y comenzó con ellos de forma inmediata.

Ellos tuvieron el mayor aumento medio de sus pasos en comparación con el grupo sin objetivos, aproximadamente 1.384 pasos al día.

Los participantes conservaron sus rastreadores y, 8 semanas después de la intervención, se dieron cuenta que el grupo que eligió sus objetivos continuó aumentando su nivel de ejercicio físico.

Según los investigadores, los programas dedicados a fijar objetivos tienen que ser más personalizados para que se produzca un impacto más significativo traducido en un aumento del ejercicio físico y lograr que sea un hábito.

Nuestros hallazgos revelan un enfoque sencillo que podrían utilizarse para mejorar el impacto de los programa de actividad física y la salud de sus pacientes (Mitesh Patel, autor principal del estudio). Nuestros hallazgos revelan un enfoque sencillo que podrían utilizarse para mejorar el impacto de los programa de actividad física y la salud de sus pacientes (Mitesh Patel, autor principal del estudio).

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