¿Cuál fue el último Boca que conquistó a sus hinchas en términos de funcionamiento y juego colectivo? ¿El de Miguel Russo que duró poquito porque lo frenó la pandemia? ¿El de Barros Schelotto? ¿Falcioni en 2011/12? ¿El imparable equipo del Coco Basile? Cuesta descifrar, pero lo que quedó claro es que hace años el Xeneize es un club jugadorista.
TAREA PARA MARTÍNEZ
Un problema de fondo: Boca Juniors no es un equipo
Boca cayó 0-1 ante Atlético Tucumán por la fecha uno de la Liga Profesional y evidenció que no funciona como equipo, sino que extraña a sus individualidades.
En su excursión a Tucumán, el conjunto de Diego Martínez se volvió con las manos vacías, en lo que fue el debut por la Liga Profesional de Fútbol 2024. El único gol del partido lo anotó Mateo Coronel a los 29', luego de un desborde por el sector derecho de la defensa visitante (responsabilidad de Luis Advíncula) y que terminó por el centro con la finalización del delantero del Decano.
Fallas en la cobertura de los centrales Figal-Di Lollo y de Ezequiel Fernández, quien no registró la llegada en solitario de Coronel.
El entrenador de Boca Juniors, Diego Martínez, decidió guardar a algunos jugadores para el duelo que deberá afrontar el próximo miércoles por Copa Sudamericana frente a Fortaleza en La Bombonera. Y he aquí el meollo de la cuestión...
El método jugadorista
Boca es un equipo que no aprende a jugar como equipo. Son contadas con los dedos de la mano las veces en las que el cuadro de la Ribera deja satisfecho a sus hinchas en cuanto a volumen de juego.
A los fanáticos auriazules les encanta el "ganar como sea", que sus jugadores pongan huevo y sostienen que la garra es más importante que otra cosa.
Pero hay momentos en los que hay que tratar bien a la pelota. Levantar la cabeza, dársela a un compañero, defenderse adecuadamente, pensar en el arco contrario. No todo es tirarse al piso y embarrarse la camiseta.
Todas cosas que parecen (y que son) básicas en el fútbol, pero que en el Xeneize muchas veces no se cumplen.
Es decir, la idea de Martínez se entiende y -por momentos- se refleja en el campo, pero están empatadas las ocasiones en las que esto sucede y las que no. Así, difícil el balance para el DT.
- Con Guillermo Barros Schelotto (2016-2018); Boca dependía de Wilmar Barrios, Nahitan Nández, Cristian Pavón y Darío Benedetto.
- Con Gustavo Alfaro como deté (2019), la victoria (o la no derrota) obedecía a un buen rendimiento de Esteban Andrada, Lisandro López y Carlos Izquierdoz.
- Con Miguel Ángel Russo (2020-2021) Boca comenzó arrollando a sus rivales, pero después fue Sebastián Villa-dependiente.
- Luego de los dos técnicos que sucedieron a Miguelo -Sebastián Battaglia y Hugo Ibarra-, los xeneizes siguieron siendo Villa-dependientes.
- Bajo la conducción de Jorge Almirón (2023), todo el juego pasaba por Valentín Barco.
- Y ahora, con Diego Martínez, los buenos resultados dependen de los centros de Lautaro Blanco, la versatilidad de Kevin Zenón y de la jerarquía de Edinson Cavani.
Pregunta
Compete abrir la pregunta a los lectores para el tratamiento del debate: ¿quién es el mayor responsable de la inconsistencia de Boca? ¿Los jugadores, el cuerpo técnico, la dirigencia o es una relación tripartita?
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