Aleksander Ceferin eligió correrse de la carrera por la FIFA, pero no de la pelea contra Gianni Infantino. El presidente de la UEFA descartó competir por el máximo cargo del fútbol mundial en 2027 y, casi en la misma frase, lanzó una advertencia mucho más pesada: si el actual mandatario busca otro mandato, tendrá un rival enfrente.
PENSANDO EN 2027
Ceferin se baja de la carrera por la FIFA: estos son los rivales de Infantino
Ceferin descartó competir por el trono de la FIFA, pero advirtió que Infantino tendrá rival. Montagliani gana fuerza mientras otros nombres siguen en carrera.
La definición llega después de uno de los mayores choques internos de la era Infantino. El intento de FIFA de abrir hasta un 20% de su negocio comercial a capital privado provocó la reacción de UEFA, Concacaf y sectores de la AFC, que llegaron a amenazar con boicotear competiciones internacionales. Ceferin aseguró ahora que Infantino ya no cuenta con el respaldo suficiente dentro del fútbol mundial y confirmó que la oposición trabaja para encontrar una candidatura capaz de enfrentarlo.
El nombre que más terreno ganó en ese tablero es Victor Montagliani, presidente de Concacaf y vicepresidente de FIFA, aunque no es el único dirigente que aparece alrededor de una sucesión cada vez menos hipotética. Con Ceferin fuera de competencia, la pelea por 2027 empieza a ordenar sus bandos y obliga también a mirar qué harán figuras como Alejandro Domínguez y Nasser Al-Khelaifi, dos pesos pesados que pueden resultar decisivos aunque todavía no hayan dado el paso de convertirse en candidatos.
Ceferin se corre de la carrera, pero le marca dos caminos a Infantino
El presidente de la UEFA aprovechó su paso por el podcast británico The Rest Is Politics: Leading para despejar una de las grandes incógnitas de cara a las próximas elecciones por el máximo cargo del fútbol mundial. Ceferin aseguró que no pretende reemplazar al suizo-italiano al frente de la FIFA y explicó que su decisión responde tanto a su vínculo con el fútbol europeo como a una cuestión política: considera que sus críticas ganan credibilidad si detrás de ellas no existe la intención de quedarse con el puesto.
“No estoy interesado. Amo a la UEFA, me encanta trabajar aquí y, en algún momento, también es hora de disfrutar un poco la vida”, sostuvo el dirigente esloveno. Pero enseguida agregó un argumento todavía más revelador: su credibilidad frente a Infantino es “mucho, mucho mayor” precisamente porque no pretende ocupar la presidencia de FIFA. Su mandato europeo llegará a las urnas nuevamente en 2027 y, aunque todavía queda por definir su futuro, su decisión elimina al hombre que durante semanas parecía reunir el peso institucional suficiente para encabezar personalmente la rebelión.
Ceferin, sin embargo, se bajó de la candidatura sin abandonar la ofensiva. Incluso reveló que no volvió a hablar con Infantino desde que estalló el escándalo por FIFA Forward Enterprise, el proyecto para abrir parte del negocio comercial de los Mundiales a inversores privados. Y a partir de allí planteó dos caminos para su antiguo aliado. Uno es reconocer que perdió una parte importante de su respaldo, el otro, someterse a unas elecciones que, esta vez, difícilmente sean un paseo.
“Una opción es que se dé cuenta de que ya no tiene el apoyo”, lanzó el jefe de la UEFA. Y aclaró que no hablaba solamente de los dirigentes de las 211 asociaciones con derecho a voto, sino también de la comunidad futbolística, los aficionados, jugadores, exfutbolistas y entrenadores. La segunda alternativa es la más directa: si Infantino decide presentarse en marzo, Ceferin da prácticamente por hecho que tendrá un adversario. “Creo que tendrá un candidato enfrente. Todavía no sé quién”, reconoció.
El calendario empieza además a jugar contra ambos bandos. El plazo para presentar candidaturas vence el 18 de noviembre, por lo que la oposición tiene menos de tres meses para transformar el rechazo político en un nombre concreto. Hasta que estalló la crisis por Forward Enterprise, Infantino parecía encaminado hacia otra elección sin competencia; ahora UEFA, Concacaf y AFC trabajan juntas y la incógnita dejó de ser si existe oposición, sino quién estará dispuesto a representarla en las urnas.
Ceferin aprovechó incluso la entrevista para volver sobre el origen de la ruptura. Consideró el proyecto de Infantino “incluso peor que la Superliga”, porque mientras aquella iniciativa pretendía crear una competición cerrada entre grandes clubes, en este caso, sostuvo, “el fútbol sería literalmente vendido”. Para el esloveno, el episodio demostró que la resistencia coordinada todavía puede ponerle límites al presidente de FIFA.
Incluso Nasser Al-Khelaifi apareció durante la conversación. Consultado por el presidente del PSG como eventual candidato, Ceferin enfrió esa posibilidad y aseguró que el propio qatarí le manifestó que no está interesado. Pero el escenario permanece abierto hasta noviembre. Ceferin sale así del tablero como aspirante, aunque permanece como uno de los principales dirigentes capaces de influir sobre quién ocupará la casilla que falta: el rival de Infantino en 2027.
Quién puede enfrentar a Infantino y cuánto apoyo conserva después del golpe a Tapia
Con Ceferin oficialmente fuera de carrera, Victor Montagliani queda hoy como el nombre más fuerte para encabezar una candidatura opositora. El canadiense preside Concacaf, es vicepresidente de FIFA y lleva semanas enfrentándose directamente con Infantino. Fue Montagliani quien le pidió que no asistiera a un torneo Sub 14 en República Dominicana y el suizo viajó igualmente, aprovechando la visita para reunirse con dirigentes de federaciones de la región y reivindicar los fondos que FIFA distribuye entre las asociaciones menos poderosas. Un movimiento con bastante más aroma de campaña electoral que de simple visita institucional.
Detrás aparece Salman bin Ibrahim Al Jalifa, presidente de la Confederación Asiática y un hombre que conoce perfectamente una elección de FIFA. Ya compitió contra Infantino en 2016 y terminó segundo. La AFC se sumó ahora a UEFA y Concacaf en el rechazo al nuevo rumbo comercial del organismo, lo que vuelve a colocar al bareiní entre las alternativas posibles. Más atrás permanece Lise Klaveness, presidenta de la Federación Noruega y una de las dirigentes que más frontalmente cuestionó la gestión actual, aunque hoy su eventual candidatura parece bastante menos estructurada que la de Montagliani. Ambos nombres fueron incluidos por Reuters entre los posibles aspirantes tras el estallido de la crisis.
Nasser Al-Khelaifi, en cambio, perdió algo de terreno durante las últimas horas. El presidente del PSG había comenzado a aparecer como una figura capaz de reunir dinero, relaciones internacionales y peso entre los grandes clubes, pero Ceferin reveló ahora que el propio qatarí le aseguró que no pretende presentarse. Mientras el plazo permanezca abierto resulta difícil descartarlo por completo, aunque hoy parece bastante más lejos de la carrera que Montagliani.
Y después está Alejandro Domínguez, cuyo papel puede terminar siendo más importante por los votos que controla que por una candidatura propia. El paraguayo no aparece entre los aspirantes mejor posicionados, pero conduce una Conmebol que todavía constituye uno de los grandes sostenes de Infantino. Apenas el 8 de agosto, en plena crisis por el intento de abrir parte del negocio comercial de FIFA a capital privado, Domínguez definió al mandatario como “el líder de la transformación del fútbol” y ratificó públicamente su respaldo. Reuters seguía situando este domingo a Sudamérica y África entre los bloques que sostienen al actual presidente.
El problema para Domínguez es que Claudio “Chiqui” Tapia acaba de convertirse en un tercero incómodo dentro de esa relación. El presidente de la AFA no aspira a la FIFA, pero sí dirige la federación más poderosa de Conmebol y había respaldado abiertamente a Infantino el 6 de agosto, cuando el dirigente atravesaba uno de sus momentos más delicados. La carta argentina defendía la continuidad del proyecto y llamaba a “seguir trabajando bajo su liderazgo”.
Quince días después, la respuesta llegó desde el Comité Disciplinario. FIFA castigó a Argentina con diez partidos de suspensión para Leandro Paredes, siete para Nahuel Molina, tres para Roberto Ayala y uno para Thiago Almada, además de fuertes multas individuales, sanciones económicas superiores a los 300.000 dólares para la AFA y restricciones de aforo en sus próximos encuentros como local. Tapia ya anticipó que recurrirá la resolución.
Por ahora no existe ninguna señal pública de que la AFA haya retirado su apoyo a Infantino y sería apresurado hablar de una ruptura. Lo que sí cambia es la posición de Domínguez. Hasta ahora podía presentarse como uno de los principales garantes del respaldo sudamericano al presidente de FIFA; si el enfrentamiento entre Tapia y Zúrich escala durante la apelación, mantener a Conmebol alineada detrás de un mismo candidato será bastante más complicado.
Infantino necesita precisamente lo contrario. Mientras UEFA, AFC y Concacaf buscan una figura capaz de disputarle la presidencia, su fortaleza electoral depende de que Sudamérica y África lleguen compactas a 2027. Tapia no será su rival en las urnas, pero el golpe a Argentina puede terminar alterando uno de los apoyos que Infantino daba prácticamente por seguros.
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