Juan Román Riquelme brindó en la noche de este lunes (14/02) un extenso reportaje al programa Equipo F que conduce Sebastián el “Pollo” Vignolo y que se emite en el canal ESPN en el que lanzó insólitas e inentendibles excusas acerca de las últimas polémicas que rodearon al club de la “Ribera”.
Durante la charla que mantuvo con Equipo F, Riquelme buscó un justificativo a la hora de hablar del empate 1-1 entre Boca y Colón de Santa Fe por el partido que cerró la primera fecha de la Zona B de la Copa de la Liga Profesional de Fútbol 2022 que se disputó en “La Bombonera” en que “somos un equipo inocente”.
Por lo tanto, Román aseguró que “la verdad... Cada partido que termina, en el lugar donde lo miro (en la Bombonera), me quedo tomando mate y del estadio me fui dos y media de la mañana. Me quedé pensando mucho. El primer tiempo (ante Colón) fue bueno, el primer partido siempre es complicado y a partir de 70 minutos se nota el cansancio... Y somos un equipo muy bueno, muy inocente en el buen sentido de la palabra. No hacemos tiempo, no hacemos faltas, no cortamos el juego”.
Consultado sobre la frase de Sebastián Battaglia, que declaró “nos caemos cuando nos ponemos en ventaja”, Juan Román Riquelme dio una mirada muy particular. Futbolera, distinta y particular.
En esa misma entrevista, el vice de Boca sostuvo que “somos un equipo muy sano. Cuando el arquero de Colón salió jugando y la pelota le quedó a Salvio, Toto fue a patear y Lértora, como corresponde, le tocó el pie de atrás... Yo ahí me doy vuelta y le pido amarilla al árbitro, y como ya estaba amonestado debían expulsarlo. Yo era tramposo para jugar, sabía quién estaba amonestado y quién no. Y Toto es más sano que el agua y siempre pensó que podía marcar el gol”.
La jugada, ya sobre el final y con Boca aún 1-0, fue clarísima. Burián salió mal, Salvio tomó la pelota y Lértora le cometió infracción. Pero el nuevo 10 de Boca intentó seguir y pateó alto, de zurda (Vázquez estaba en mejor posición, incluso).
En este sentido, Román recordó: “Maña tiene que tener cada uno en su lugar. Palermo fue el más grande de todos dentro del área y en los centros se te tiraba encima. Era tramposo. Eso es ser mañoso. A mí me tocaba mirar si el 4 cierra bien, si el 5 lo hace. Ese era mi trabajo”.
Por otra parte, Riquelme expresó acerca del pésimo estado del campo de juego en que “nosotros sabíamos que la cancha no iba a estar en perfectas condiciones, pero priorizamos jugar de local y con nuestro público”.
“Ya teníamos claro que íbamos a tener que irnos de nuestra cancha. Queríamos que la gente vea el trabajo que hicimos, nuestra cancha se inundaba. Era lo que teníamos que hacer. A los jugadores les preguntamos y dijeron que querían jugar este primer partido en la Bombonera. Figal, por ejemplo, estaba muy ilusionado, y Benedetto y Pol querían volver a estar en su casa. Ojalá que contra Huracán el presidente de Vélez nos permita jugar ahí también. Estamos muy agradecidos. Tendremos unos 40 días para volver a jugar en nuestra casa. Pero estaba todo planteado”.
“Se hizo un trabajo gigante en nuestra cancha. El semestre pasado se inundó dos veces. Había que hacer sí o sí esto. Gracias a Dios, cada vez que llueve los chiquitos de inferiores ya no pierden días de entrenamientos. Heredamos este campo de juego y lo teníamos que arreglar”.
“Hemos trabajado mucho en la cancha. Se hizo un trabajo enorme. Esto debería haberse hecho año hace tiempo. Lo hacemos porque amamos nuestro club”.
“Nosotros heredamos muchas cosas y hacemos de la mejor manera esto que se tendría que haber hecho hace mucho tiempo atrás. Por dos años, tuvimos que ir pasito a pasito. Yo no estudié y tengo que escuchar a los que saben. Pero ahora tenemos saldo a favor después de dos años. Tan mal no estamos haciendo las cosas”.
Por lo tanto, el último 10 aseguró que el “Xeneize” jugará, al menos en los dos próximos partidos, ante Central y Huracán, en la cancha de Vélez.
“Contra Rosario Central vamos a jugar en la cancha de Vélez. Para nosotros es muy importante agradecerle al presidente que se puso a disposición”, aseguró en ESPN.
Desde el 13 de diciembre pasado comenzaron las obras para arreglar el drenaje del campo de juego, que llevaron 50 días, pero que este domingo por lo que se observó llego al límite, ya que varios sectores del terreno estuvieron cubiertos por arena y se comprometió el estado físico de los futbolistas.











