Desde 2014 se celebra el Día Internacional de la Cero Discriminación, instituido por las Naciones Unidas para que la sociedad tome conciencia de que las diferencias en el trato entre personas deja a muchas excluidas de los servicios básicos o bajo restricciones que violan los derechos humanos y las libertades fundamentales. La efeméride que instala en la agenda internacional el ‘Día de la Cero Discriminación’, celebramos el derecho de todas las personas a vivir una vida plena y productiva con dignidad; pone de manifiesto cómo todas las personas pueden informarse y fomentar la inclusión, la compasión, la paz y, sobre todo, un movimiento por el cambio. Este día contribuye a crear un movimiento mundial de solidaridad para poner fin a cualquier forma de discriminación.
DERECHOS HUMANOS
Marzo 1: Día Internacional de la Cero Discriminación
El Día Internacional de la Cero Discriminación ambiciona instalar en la agenda internacional la urgencia de instaurar el trato justo en la diversidad.
Lema 2022
En 2022, con el tema ‘Eliminemos las leyes que perjudican, creemos leyes que empoderan’, ONUSIDA quiere subrayar la imperiosa necesidad de emprender medidas contra las leyes discriminatorias. En muchos países, estas leyes provocan que se trate de manera diferente a las personas, que se las excluya de servicios esenciales o que se restrinja injustamente el modo en que pueden vivir sus vidas solo por el hecho de ser quienes son, hacer lo que hacen o amar a quienes aman. Estas leyes se oponen a los derechos humanos y las libertades fundamentales.
Los Estados tienen la obligación moral y legal de eliminar las leyes discriminatorias y promulgar otras que protejan a las personas de la discriminación. Es responsabilidad de todos exigir que los Estados cumplan con su obligación, hacer un llamamiento por el cambio y contribuir a eliminar las leyes discriminatorias.
En el Día de la Cero Discriminación de este año, ONUSIDA destaca la necesidad urgente de actuar para poner fin a las desigualdades de ingresos, sexo, edad, estado de salud, ocupación, discapacidad, orientación sexual, uso de drogas, identidad de género, raza, clase, etnia y religión que siguen existiendo en todo el mundo.
Crece la desigualdad: no es sólo la pandemia, pero ayuda…
La desigualdad está aumentando para más del 70% de la población mundial, lo que agrava el riesgo de división y obstaculiza el desarrollo económico y social. Y la COVID-19 está afectando con mayor dureza a las personas más vulnerables. Incluso cuando se dispone de nuevas vacunas contra la COVID-19, existe una gran desigualdad en el acceso a ellas. Muchos han equiparado esta situación con el apartheid de las vacunas.
La discriminación, ¿es una cultura?
La discriminación y las desigualdades están estrechamente relacionadas. Las formas de discriminación interconectadas – ya sean estructurales o sociales – contra individuos y grupos pueden conducir a una amplia gama de desigualdades, por ejemplo, en los ingresos, los resultados educativos, la salud y el empleo.
Sin embargo, las propias desigualdades también pueden dar lugar a la estigmatización y la discriminación.
Por lo tanto, al tratar de reducir las desigualdades, es fundamental abordar la discriminación. Los miembros de las poblaciones clave son a menudo discriminados, estigmatizados y, en muchos casos, criminalizados y señalados por las fuerzas del orden. Estudios recientes han demostrado que esta discriminación social y estructural da lugar a importantes desigualdades en el acceso a la justicia y en los resultados relacionados con la salud.
Afrontar las desigualdades y acabar con la discriminación es fundamental para acabar con el sida. El mundo está lejos de cumplir el compromiso compartido de acabar con el sida para 2030, no por falta de conocimientos, capacidad o medios para vencer al sida, sino por las desigualdades estructurales que obstaculizan las soluciones probadas en la prevención y el tratamiento del VIH.
Por ejemplo, investigaciones recientes muestran que los hombres homosexuales y otros hombres que tienen relaciones sexuales con hombres tienen el doble de probabilidades de contraer el VIH si viven en un país con enfoques punitivos sobre la orientación sexual que si viven en un país con una legislación favorable.
La Alianza Mundial de Acción para la Eliminación de Todas las Formas de Estigma y Discriminación Relacionadas con el VIH ha identificado 6 entornos principales en los que se producen el estigma y la discriminación y que crean o refuerzan la desigualdad:
- el sector sanitario,
- el sector educativo,
- el lugar de trabajo,
- el sistema judicial,
- las familias y las comunidades, y
- los entornos de emergencia y humanitarios.
Un septenio de retraso
La lucha contra la desigualdad no es un compromiso nuevo: en 2015, todos los países se comprometieron a reducir la desigualdad dentro de los países y entre ellos como parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Pero todavía no es un compromiso que el mundo haya cumplido. Además de ser fundamental para acabar con el sida, la lucha contra la desigualdad también promoverá los derechos humanos de las personas que viven con el VIH, hará que las sociedades estén mejor preparadas para vencer a la COVID-19 y otras pandemias y apoyará la recuperación económica y la estabilidad.
El cumplimiento de la promesa de atajar la desigualdad salvará millones de vidas y beneficiará a toda la sociedad. Para ello, debemos hacer frente a la discriminación en todas sus formas.
Acabar con la desigualdad requiere un cambio transformador. Hay que redoblar los esfuerzos para erradicar la pobreza extrema y el hambre y es necesario invertir más en sanidad, educación, protección social y empleos dignos. Los gobiernos deben promover un crecimiento social y económico inclusivo. Deben eliminar las leyes, políticas y prácticas discriminatorias para garantizar la igualdad de oportunidades y reducir las desigualdades.
Pero todos podemos desempeñar nuestro papel denunciando la discriminación allí donde la vemos, dando ejemplo o defendiendo cambios en las leyes. Todos tenemos un papel que desempeñar para acabar con la discriminación y reducir así las desigualdades.
El filósofo Zygmunt Bauman revela en su obra, El amor líquido, que acaso las causas más profundas del destrato se explique sobre la base de la ‘liquidez’ de nuestro relacionarnos con lo diferente – el diferente- en el presente siglo.
En la obra, lo líquido está directamente relacionado a lo fugaz, a lo perecedero, a lo intrascendente; así la mirada respecto de la alteridad se constituye en una opción, postulándose el yoísmo por sobre toda preferencia y consideración de la otredad. El filósofo explica que es síntoma de tiempos de vértigo, donde se prioriza la llegada al camino.
Pensamientos para reflexionar
- “Amar significa abrirle la puerta a ese destino, a la más sublime de las condiciones humanas en la que el miedo se funde con el gozo en una aleación indisoluble, cuyos elementos ya no pueden separarse. Abrirse a ese destino significa, en última instancia, dar libertad al ser: esa libertad que está encarnada en el Otro, el compañero en el amor.”
- “Por otra parte, el amor es el anhelo de querer y preservar el objeto querido.”
- “Si no existe una buena solución para un dilema, si ninguna de las actitudes sensatas y efectivas nos acercan a la solución, las personas tienden a comportarse irracionalmente, haciendo más complejo el problema y tornando su resolución menos plausible.”
- “El amor y el ansia de poder son gemelos siameses: ninguno de los dos podría sobrevivir a la separación.”
- “El amor no encuentra su sentido en el ansia de cosas ya hechas, completas y terminadas, sino en el impulso a participar en la construcción de esas cosas.”
- “Los intentos de superar esa dualidad, de domesticar lo díscolo y domeñar lo que no tiene freno, de hacer previsible lo incognoscible y de encadenar lo errante son la sentencia de muerte del amor.”













