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EL GRAN FARSANTE

La increíble historia de Lambert Simnel, el niño que engañó a todos y se coronó rey

Lambert Simnel, un niño impostor coronado como rey en 1487, desencadenó la Batalla de Stoke Field en un intento fallido de reclamar el trono de Inglaterra.

El 24 de mayo de 1487, un niño de diez años fue coronado en Dublín como Eduardo VI, el supuesto legítimo heredero del trono de Inglaterra. Aquel evento desencadenó una serie de acontecimientos que culminaron en la Batalla de Stoke Field. Esta es la increíble historia de Lambert Simnel, el falso monarca de Inglaterra.

La aparición de Lambert Simnel, el falso heredero

En medio de la turbulencia de la Guerra de las Dos Rosas, un conflicto dinástico entre la Casa de Lancaster y la Casa de York, el reino de Inglaterra vivía momentos de incertidumbre. Tras la muerte de Eduardo IV en 1483, sus hijos, los herederos legítimos, fueron encarcelados en la Torre de Londres y posteriormente desaparecieron. Ricardo III asumió brevemente el trono, hasta que fue derrotado en 1485 por Enrique Tudor, quien se convirtió en Enrique VII.

En este contexto de luchas dinásticas apareció Lambert Simnel, un niño cuyos detalles más íntimos de su vida siguen siendo un misterio. Por lo que se cuenta, fue acogido por un sacerdote llamado Roger Simon (o Richard Symonds), que decidió educarlo como si fuese de ascendencia noble, enseñándole modales y las costumbres de la corte. Al principio, el sacerdote planeaba hacer pasar a Lambert como uno de los hijos perdidos de Eduardo IV, pero en cuanto se corrió el rumor de que Eduardo Plantagenet, sobrino de Ricardo III, había muerto, decidió presentar al chico como este último aprovechando su increíble parecido físico y por tener la misma edad.

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Lambert Simnel se hizo pasar por Eduardo Plantagenet, sobrino de Ricardo III, aprovechando su parecido físico y su cercanía en edad. Sin saberlo, se convirtió en la figura central de una rebelión que terminaría afianzando a los Tudor.

Lambert Simnel se hizo pasar por Eduardo Plantagenet, sobrino de Ricardo III, aprovechando su parecido físico y su cercanía en edad. Sin saberlo, se convirtió en la figura central de una rebelión que terminaría afianzando a los Tudor.

Poniendo en marcha este plan, Roger Simon le enseñó a Lambert a comportarse como un noble para que su papel como Eduardo Plantagenet, que tenía derechos al trono, fuera creíble. La conjura comenzó a tomar forma y, junto con otros conspiradores, Simon empezó a convencer a las facciones opuestas a Enrique VII de que Lambert Simnel era el legítimo heredero del trono.

Esta estrategia resultó sorprendentemente exitosa y encontró terreno fértil en Irlanda, donde el apoyo a la Casa de York era fuerte. Allí, el 24 de mayo de 1487, Lambert Simnel fue coronado como Eduardo VI en la Catedral de Christ Church en Dublín, lo que dio comienzo a una cruenta campaña militar para derrocar a Enrique VII y colocar a Simnel en el trono de Inglaterra.

El fin de la Guerra de las Dos Rosas

Tras la coronación de Lambert, los Yorkistas lograron reunir un considerable apoyo militar con ayuda de Margarita, Duquesa de Borgoña -hermana de Eduardo IV y ferviente partidaria de la Casa de York-, consistente en dos mil mercenarios alemanes y suizos bajo el mando de Martin Schwartz. Con este refuerzo, los Yorkistas se prepararon para enfrentar el 16 de junio de 1487 a las tropas reales en la que sería la última gran batalla de la Guerra de las Dos Rosas: la batalla de Stoke Field. Fue una confrontación sangrienta que, a pesar de los apoyos recibidos, terminó con las fuerzas Yorkistas derrotadas y muchos de sus líderes muertos o capturados.

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La Batalla de Stoke Field terminó con la rebelión de los Yorkistas completamente aplastada. Los líderes de la rebelión terminaron muertos o apresados, y Lambert Simnel terminó trabajando en la cocina real.

La Batalla de Stoke Field terminó con la rebelión de los Yorkistas completamente aplastada. Los líderes de la rebelión terminaron muertos o apresados, y Lambert Simnel terminó trabajando en la cocina real.

Roger Simon, debido a que era religioso, fue condenado a cadena perpetua en lugar de ser ejecutado. Y en cuanto a Lambert Simnel, Enrique VII le mostró una clemencia inusual y decidió perdonarlo. Reconociendo que el niño había sido una marioneta en manos de conspiradores ambiciosos, el rey le asignó un puesto en la cocina real como asador. Lambert pasaría el resto de su vida lejos de intrigas políticas, trabajando en el palacio real hasta su muerte en 1525 durante el reinado de Enrique VIII, en una Inglaterra ya bajo el dominio de la dinastía Tudor.

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