Cada 8 de octubre es la efeméride Día del Trabajador Rural: en 1944 se sancionó el 1er. Estatuto del Peón de Campo, mediante el Decreto N°28.169 del gobierno de facto del general Edelmiro Farrell, cuyo secretario de Trabajo era Juan Domingo Perón, quien impulsó la medida en coincidencia con su cumpleaños N°49.
SAN PERÓN
Día del Trabajador Rural San Perón, ¿Por qué 8 de octubre?
Día del Trabajador Rural: evoca la fecha de sanción del Estatuto del Peón de Campo, Decreto N°28.169 de 1944: Edelmiro Farrell/Juan Perón.
El estatuto fue el antecedente legal pionero para encuadrar la actividad de los peones rurales, con normas en defensa
- del salario,
- el pago en moneda nacional,
- descansos obligatorios,
- alojamiento en mínimas condiciones de higiene,
- alimentación,
- provisión de ropa de trabajo,
- asistencia médico farmacéutica y
- vacaciones pagas.
Dicho instrumento legal se derogó en 1980, otra mala idea del Proceso de Reorganización Nacional, cuya estupidez clasista fue el origen de su derrumbe, mucho antes de perder la guerra de Malvinas.
La norma se recuperó en 2004, y se actualizó en 2011, cuando se sancionó un nuevo estatuto mediante la Ley N°26.727 de la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE), constituida en 1988 como Resolución del Ministerio de Trabajo de la Nación tras la disolución de la FATRE (vigente desde 1947).
La movilidad
El Estatuto fue ratificado por la ley ómnibus N°12.921 y reglamentado por el decreto N°34.147 del año 1969, días de la Revolución Argentina.
La norma fue redactada por Tomás Jofré y propuesta a Farrell para su aprobación por el coronel Juan Domingo Perón, quien se desempeñaba como secretario de Trabajo y Previsión.
No se trató de una medida aislada, sino que fue parte de las políticas sociales del gobierno surgido de la Revolución de 1943, que buscaba ampliar su base de sustento político.
En diciembre de 1946, el Congreso sancionó la Ley N°12.921, promulgada en junio de 1947, que ratificó el Estatuto del Peón, entre otros decretos.
Meses más tarde, se sancionó la Ley N°13.020 que reglamentó el trabajo de cosecha.
Todo esto provocó, o debería haberlo conseguido, un cambio en las estancias, en muchas de las cuales se mantenían prácticas semi-serviles y paternalistas heredadas de la época colonial.
Por lo tanto, es obvio que provocó también reacciones negativas en patrones y empresarios agropecuarios, que no comprendían por dónde iba la historia y la necesidad de construir un nuevo trabajador rural, para integrarlo a un esquema de movilidad social ascendente.
El sindicalismo
La legislación laboral que amparó a los trabajadores rurales favoreció el desarrollo del sindicalismo moderado que propiciaba la Confederación General del Trabajo.
Las nuevas leyes sobre asociaciones profesionales condujeron a la creación, en 1947, de una central nacional única de los trabajadores rurales, denominada Federación Argentina de Trabajadores Rurales y estibadores (FATRE), más tarde transformada en la actual Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE).
Quien fue el presidente del Registro Nacional de Trabajadores y Empleadores (RENATRE) y falleció por COVID-19, Ramón Ayala, destacó la creación del RENATRE en 2002, un subsistema de la Seguridad Social que tiene a la registración del trabajador rural como uno de sus principales objetivos, y que coordinan también UATRE y las entidades Sociedad Rural Argentina, CRA, Federación Agraria y Coninagro.
El RENATRE cuenta con el Sistema Integral por Desempleo que contempla una prestación económica, la cobertura médico-asistencial y el seguro de sepelio. A su vez, se les ofrece capacitaciones que promueven la reinserción laboral para todos los trabajadores rurales y el cobro de las asignaciones familiares.
Campo y argentinidad
'Milonga del peón de campo', por José Razzano y Héctor Roberto Chavero:
Yo nunca tuve tropilla
Siempre en montao en ajeno
Tuve un zaino que, de bueno
Ni pisaba la gramilla
Vivo una vida sencilla
Como es la del pobre pión
Madrugón tras madrugón
Con lluvia, escarcha o pampero
A veces, me duelen fiero
Los hígados y el riñón
Soy peón de La Estancia Vieja
Partido de Magdalena
Y aunque no valga la pena
Anoten, que no son quejas
Un portón lleno de rejas
Y allá, en el fondo, un chalé
Lo ocurrido un valet
Que anda siempre disfrazao
Más no se asuste, cuñao
Y por mí pregúntele
Ni se le ocurra decir
Que viene pa 'visitarme
Diga que viene a cobrarme
Y lo han de dejar pasar
Allá le van a indicar
Que siga los ucalitos
Al final, está un ranchito
Que han levantao estas manos
Esa es su casa, paisano
Ahí puede pegar el grito
Allá le voy a mostrar
Mi mancarrón, mis dos perros
Unas espuelas de fierro
Y un montón de cosas más
Si es entendido, ve
Un poncho de fina trama
Y el retrato de mi Mama
Que es ande rezo pensando
Mientras lo voy adornando
Con florcitas de retama
¿Qué puede ofertarle un pión
Que no sean sus pobrezas
A veces me entra tristeza
Y otras veces, rebelión
En más de alguna ocasión
Quisiera hacerme perdiz
Para ver de ser feliz
En algún pago lejano
Pero a la verdad, paisano
Me gusta el aire de aquí.












