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DEFAULT 2001

Congreso cómplice de sumar deuda legítima + ilegítima

Los bancos estaban empapelados de deuda que Adolfo Rodríguez Saá anunció que no se pagaría hasta verificarla. Pero el Congreso aplaudió y todo fue al default.

El mayor default de la historia se consumó por un malentendido: el Congreso aplaudía de pie al presidente interino designado por la Asamblea Legislativa, Adolfo Rodríguez Saa, el 23 de diciembre de 2001 cuando ante ambas cámaras declaraba el cese de pagos de la deuda soberana, que involucraría a 102.000 millones de dólares en bonos, cuya legitimidad tendría que ser verificada. El Congreso de la Nación es cómplice de todo lo que sucedió. Para eso era el horrible acuerdo para dinamitar la Convertibilidad llamado 'pesificación asimétrica', el mayor robo a los ciudadanos de la historia reciente.

Horrible la liviandad conque se evalúan aquellos acontecimientos de 2001. Por ejemplo, en el programa de Maxi Montenegro, por A24, considerándoselo como un hecho económico-financiero puntual y no parte de un extraordinario proceso de transferencia de riqueza.

Apenas 48 horas antes del 23/12/2001, la que iba a ser inauguración del aeropuerto de la ciudad de Merlo, San Luis, terminó como asamblea ad hoc de 14 gobernadores peronistas y los jefes de bloques legislativos, convocada por el mandatario puntano Adolfo Rodríguez Saá. Iban a decidir cómo asumirían el poder que quedaba vacante con la intempestiva salida de Fernando de la Rúa.

El cónclave se celebró en el Club de Campo Chumamaya, y además de Rodríguez Saá contó con la presencia de José Manuel de la Sota (Córdoba), Carlos Reutemann (Santa Fe), Néstor Kirchner (Santa Cruz), Juan Carlos Romero (Salta), Carlos Manfredotti (Tierra del Fuego), Rubén Marín (La Pampa), y el senador Eduardo Menem en representación de Ángel Maza (La Rioja). (Edgar Mainhard, de Urgente24, estuvo aquel día en el Club de Campo Chumamaya, Merlo, y prepara su relato a publicar el día 19/12).

"Si quieren yo agarro", dijo el anfitrión, y al día siguiente estaba en Buenos Aires listo para asumir.

A las 9:20 del 23 de diciembre era elegido presidente interino por el Congreso, con 169 votos a favor y 138 en contra.

Dos horas y 22 minutos después prestaba juramento, con mandato hasta que se realizaran elecciones presidenciales adelantadas el domingo 3 de marzo de 2002.

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De un presidente interino a otro: Ramón Puerta le coloca la banda a Adolfo Rodríguez Saa: uno duró menos de 48 horas, el otro una semana, default de por medio. NA

De un presidente interino a otro: Ramón Puerta le coloca la banda a Adolfo Rodríguez Saa: uno duró menos de 48 horas, el otro una semana, default de por medio. NA

Un día antes de la Nochebuena pronunció un encendido discurso de tinte nacional y popular, en el cual además de una serie de medidas presupuestarias dijo que la deuda no sería pagada, aunque en la letra chica aclaraba que sería algo así como entrar en una cesación y levantarla luego.

Tardaron más de dos años los tenedores privados de esos títulos soberanos, emitidos casi en su totalidad bajo la justicia norteamericana, en aguardar alguna propuesta del gobierno que asumió en 2003, organizarse y acudir a los tribunales transcurrido más de un año y medio.

Hubo a partir de 2004 varias propuestas, quitas, canjes, leyes de blindaje, y aún hoy quedan en el juzgado de Loretta Preska, en Nueva York, demandas en curso.

Si alguien conoce la cara judicial de la deuda ese es el abogado argentino Pablo Giancaterino, contratado por el estudio Diaz Reus International Law Firm, quien fue el único letrado latinoamericano que estuvo en los estrados donde se dictaron las sentencias.

Uno de los pocos que, cuerpo a cuerpo, se ocuparon del que es, quizá, el mayor litigio internacional de la historia.

Al cumplirse 20 años de esa cesación de pagos, que en su proyecto original implicaba dejar caer los vencimientos, verificar la legitimidad de los bonos que se presentaran y recién después regularizar la cancelación de los cupones, Giancaterino emitió una comunicación que dice: “A 20 años del default más grande de la historia, los problemas que enfrentan las finanzas nacionales tienen más que ver con la letra que con el plan económico o las exigencias técnicas del FMI para arribar a un acuerdo”.

Prosigue: “El último ministro de Economía que probó con éxito un experimento jurídico en las finanzas nacionales fue Remes Lenicov en 2002. En adelante, todos los ministros de Economía nacionales demostraron ser pésimos abogados”.

Fundamenta: “Recientemente Domingo Cavallo volvió a denunciar el golpe de Estado que no le permitió concluir con éxito la fase 2 del canje de fines de 2001. En los hechos, pese a ser desaconsejado por los abogados de la República en el exterior, Remes tomó esos contratos y los pesíficó con éxito”. Afirma que “de ahí en adelante sólo sobresale la gestión política de Néstor Kirchner en la ejecución de una pésima idea que fue la letra del canje de 2005”. Giancaterino no pone en duda la decisión política, con viento de cola, de negociar una importante quita y su devolución con los cupones del crecimiento, sino la letra que ocasionó que Argentina perdiera absolutamente todos los juicios”.

Entrevistado por Urgente 24, el abogado pone de relieve que “ningún partido con aspiraciones a la Presidencia se anima a cuestionar la letra de las finanzas nacionales por miedo a perder votos en el discurso de la deuda”.

Prat Gay admitió que iban a perder todos los juicios y ni aún así modificó la postura.

El Pro cuestionó la letra con una exposición de cátedra en la bicameral de la mano de Santiago Bausili, señala, pero resalta que “al momento de la reestructuración de Guzmán se alinearon con el kirchnerismo votando favorablemente la misma letra que en 2005”.

Asegura que “ni Guzman estaba convencido de lo que hacía, quedando en evidencia desde el momento que pidió modificar sin éxito la Ley de Administración Financiera para concluir la negociación”.

https://twitter.com/U24noticias/status/1470802119125086221

Qué se festejó el 23 de diciembre

-¿Qué registra que sucedió ese día de diciembre de 2001, en que el Parlamento festejó alborozado la declaración del default de la deuda que hizo Adolfo Rodríguez Saa?

-No declaró el default, sino que propuso hacer una auditoría de la Secretaría de Finanzas. Ver qué estaba sucediendo con los contratos de la deuda o más bien con la negociación, cómo se hacía. No fue nada distinto lo que hizo Axel Kicillof, cuando decidió vincular a la Procuración para que los abogados dieran su informe en las negociaciones de deuda. O lo que hizo Macri en el debate de pagos soberanos, en que convocó al Procurador al Congreso, que no se presentaba, y lo tuvieron que ir a buscar. Lo que se quiso hacer era ir a fojas cero y empezar a revisar los papeles, a quién se le debe, cómo se llegó a esto, el equipo de negociación… Es decir, las negociaciones de la deuda.

-¿Son factibles los procesos de investigación en Argentina?

-Las de aquella época, inclusive la del 2005 también, todas estuvieron empapadas de denuncias con fundamento. Realmente no tenemos una justicia federal que pudiera investigar ese tipo de ilícitos porque no están configurados de una manera tan específica. Siempre terminan en una sentencia media política.

-¿Y entonces qué pretendía Rodríguez Saá?

-La intención fue muy buena, pero ese tipo de declaración involucraba en ese momento enormes tenencias de bonos de la deuda en cartera propia de bancos privados locales. Cavallo, después del megacanje, para lograr mucho apoyo en los sucesivos canjes, se encargó de empapelar a todos entre junio y diciembre de 2001. El canje de noviembre de 2001 fue el de préstamos garantizados. Para dar un ejemplo, el Francés tenía un volumen de bonos globales en cartera propia que cuando llegó la pesificación de los préstamos garantizados, en 2002, dijo que no lo haría, y sin embargo, los de las AFJP sí los pesificaron. Tomó posiciones distintas, con la cartera propia y con la defensa de los jubilados. Esto es muy polémico.

-¿Qué fue lo que festejó el Congreso entonces?

-Cuando Rodríguez Saá hizo el anuncio, el Congreso se levantó a aplaudirlo, y lo que siempre digo es cómo puede ser que teniendo todo el apoyo del Congreso haya durado tres días como Presidente. Cuando estaba en Chapadmalal en algún momento dijo que la presión de los bancos era insostenible y le apagaron la luz. En ese sentido, creo que estuvo malinterpretado, pero a la vista de que lo que la generó fue el aplauso del Congreso. Hubiera sido otro el resultado si no se hubieran levantado a celebrar como una medida antimercado y permanecían todos sentados, para que al otro día se empezara a debatir qué significaba ese anuncio. Y que en ese contexto algunos abogados del Estado lo explicaran, sobre la base de que la idea era reformular las finanzas públicas. Pero los bancos tenían los títulos…

-O sea, ¿el default no se declaró sino que se empujó?

-Le doy la razón a Cavallo, para mí la situación del 2001, vista como abogado, desde mi estudio, fue como un golpe de Estado. La fase dos del canje de Cavallo hubiera cambiado la historia. Cuando él lo dice no menciona algo que también es cierto: demoró en hacerlo porque prefirió hacer un canje ortodoxo en junio. Si lo hubiera hecho antes ese canje que decía que era maravilloso, desde marzo, cuando lo fueron a buscar con los superpoderes para asumir como superministro, hubiese tenido un enorme apoyo financiero y político y en junio quizá Argentina ni siquiera habría estado en default y la historia hubiera sido otra, ya con otros niveles de deuda.

Cuando él le echa la culpa al golpe de Estado trata de evitar el reconocimiento de la propia responsabilidad de haber demorado ese canje más de lo necesario y creo que lo hizo por ambiciones políticas. No era un ministro que cumplía una tarea técnica, sino que quería ser votado como político.

-¿Hasta el corralito podría haber evitado?

-No entiendo cómo un tipo con tanta experiencia, que supo dominar la inflación, y tuvo tanto conocimiento -porque en realidad Cavallo tuvo acceso a todas las áreas de la política, estuvo con Menem, Kirchner, con todos- cómo pudo pecar de ingenuidad. De descontar que iba a tener un apoyo, cuando el político argentino mayoritario tiende a que la cosa explote para después hacerse eco del rebote. Es decir, esa es la historia de la Argentina de los últimos años. Todos van a que explote todo y que lo haga el que sigue.

-Cómo especialista en la deuda y, como te definís, combatiente, ¿en qué etapa creés que se pudo haber evitado llegar adonde estamos ahora, o sea, después del canje del blindaje, del megacanje y de la declaración del default, que se consumó, no?

-Una vez que había salido bien el canje de 2005 (lo repite hasta el cansancio Lavagna) había que recomprar los cupones, o los recompraron. El porcentaje de juicios en un momento era chico. ¿Por qué no lo terminaron? Emitían un cheque y se terminaba. No hace falta irse al 2001. El 2005 igual, el 2010 igual: llamó la Corte de Nueva York, la Cámara de Apelaciones, cuando fueron Lorenzini y Boudou, y en vez de llevar una propuesta de pago, llevaron una desmejorada. Querían pagarles menos que los demás, es decir, siempre tratando de combatir cuando tenés todas las de perder. Por eso digo que los ministros de Economía han demostrado ser todos pésimos abogados.

-¿Es anormal que un economista sea un pésimo abogado?

-Alfonso Prat Gay dijo cuando fue al Congreso por el debate de la ley de pago de la deuda que sacó Mauricio Macri, que ya sabían con certeza desde el momento uno que se iban a perder los juicios. Lo estaba admitiendo el entonces presidente del Banco Central, nombrado Mejor Presidente del Banco Central del Mundo en Davos. ¿No hay responsabilidad en un funcionario público que sabe que va a perder montones de dinero con esto y sigue adelante con una postura, cuando solamente pagar con cheque, un cheque chico en aquel momento, algo más de 1500, 2.000 mil millones, servía para demostrar cumplimiento con la Justicia?

-¿O sea que los aplausos y el discurso político importan más que el interés genuino del país en el tema de la deuda?

-Ese discurso absurdo, populista… antes se justificaba en que había que buscar la deuda ilegítima, pero cuando ya no era más la ilegítima había que atacar al fondo legítimo, al que presta de verdad, no al buitre. Y ahora, directamente en el último canje, atacaron al tipo que confió en Argentina, compró los bonos, aceptó el canje y aceptó la quita. Es atacar a todo el que tenga un bono de la deuda. Atacar a las finanzas.

-Si la deuda es por el déficit, ¿importa tanto que se financie con créditos o con emisión?

-Para absorber emisión, el Banco Central se endeuda y paga intereses. Pero fijate, los defensores de la no deuda lo dicen a viva voz: Che, sigamos regalando plata. Escuchamos a políticos oficialistas que dicen que “no es lo mismo deberle a mi tía que deber en el exterior”. ¿Qué significa deberle a mi tía? Que el ahorrista que confía en el país es tu tía al que le vas a pagar si tenés ganas. Es decir, inconscientemente piensan eso, no piensan en un mercado de la deuda sólido, en fomentar el ahorro, no piensan en fomentar ninguna variable que sea de construcción de un sistema financiero sólido. Piensan en los valores de los bonos 20/30. Pero digo, no sé si el negocio es emitir deuda. No, el negocio es, que en medio del descontrol hay mucha más especulación que cuando las finanzas son ortodoxas, con normas ortodoxas, así son totalmente controlables. Lo que no es controlable es cuando emitís en default, cuando emitís un cupón del PBI y sabés cuándo va a crecer y cuándo no. No hay mejor forma de lavar dinero que un cupón del PBI que solamente se lo contás a tus amigos cuándo suben y cuándo bajan. Y los que conocen esto son pocos.

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