Tikhon Shevkunov, conocido como el confesor del presidente ruso, es un sacerdote que mantiene una relación pública con Putin desde finales de los años 90 y el Kremlin ha dicho que ambos hombres se conocen bien.
Si bien inteligencia militar ucraniana negó que Kiev estuviera detrás de tal complot y desestimó las acusaciones como "absurdas" y "mentiras" en diálogo con Reuters, el Kremlin se lo atribuyó inequívocamente .
"Está claro que el régimen de Kiev no se acobarda ante nada", declaró a los periodistas el portavoz Dmitry Peskov. "En este caso, nada es sagrado. Esto queda confirmado una vez más".
El poder de influencia de Shevkunov es tal que en Rusia mucho lo consideran como el "Rasputín" (confidente de la emperatriz Alejandra) de Putin o incluso un asesor clave.
Clérigos traidores detrás del complot
El FSB informó que a mitad de febrero detuvieron a dos clérigos del Monasterio Sretenski en Moscú, el ucraniano Denís Popóvich, que era ayudante del metropolitano, y el ruso Nikita Ivankovich, acusados de planear un atentado bomba en el mismo monasterio.
Según él el FSB, habían sido reclutado por la inteligencia militar ucraniana en el servicio de mensajería Telegram a mediados de 2024. En el arresto, confiscaron un artefacto explosivo improvisado y dos pasaportes ucranianos falsos.
Nikita Ivankovich, es un clérigo ruso de una iglesia de Moscú. El otro, Denis Popovich, un ucraniano nacido en la ciudad occidental de Chernivtsi, trabajaba como asistente de Shevkunov. Las autoridades publicaron videos en los que ambos hombres confesaban haber participado en el complot.
Popovich dijo que lo habían reclutado para vigilar los movimientos de Shevkunov y lo amenazaron con matar a sus familiares si no cumplía con su deber. Dijo que luego le encargaron encontrar un cómplice para "eliminar" a Shevkunov.
Dijo que el plan era colocar una bomba en un edificio residencial del Monasterio Sretensky del siglo XIV en Moscú, donde Shevkunov fue superior hasta 2018, según supo Reuters.
Ucrania y su célula clandestina
Ucrania ha asumido la responsabilidad de algunos asesinatos en Rusia desde el comienzo de la guerra. Tal como contó urgente24, Ucrania ha puesto en la mira a decenas de oficiales militares rusos y funcionarios instalados por Rusia a quienes Kiev ha acusado de cometer crímenes de guerra en el país. Sin embargo, se sabe poco sobre las células clandestinas de la resistencia ucraniana implicadas en asesinatos y ataques a la infraestructura militar en Rusia y en las zonas controladas por Rusia.
Los casos más notorios incluyen el asesinato en 2022 de Darya Dugina, la hija del ideólogo nacionalista ruso Alexander Dugin, en un ataque con coche bomba, el asesinato del bloguero pro guerra Vladlen Tatarsky en un atentado con bomba en un café en 2023, el tiroteo el año pasado de un comandante de submarino ruso acusado de crímenes de guerra por Kiev, el asesinato de Igor Kirillov, jefe de las Tropas de Protección Nuclear, Biológica y Química de Rusia, en diciembre y el de Armen Sarkisyan, el jefe de la federación de boxeo en Donetsk, ocupada por Rusia, y el fundador de un batallón “Arbat”, que lucha contra Ucrania en una explosión en un edificio del complejo residencial Alye Parusa.
La mayoría fueron reivindicados por el servicio de seguridad ucraniano SBU tras las líneas enemigas, destinada a sembrar pánico y miedo entre altos funcionarios del Kremlin y del ejército. Varios de los muertos figuraban en la célebre base de datos ucraniana Mirotvorets (a menudo denominada "lista de los enemigos de Ucrania").
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