El escándalo que le ha provocado una intensa crisis al presidente Alberto Fernández y al gobernante Frente de Todos tuvo 3 etapas que instalaron 3 conceptos diferentes en la opinión pública:
CRISIS EN OLIVOS
A Alberto Fernández ni un embarazo salvaría del naufragio
El presidente Alberto Fernández subestimó el impacto de su propia violación del aislamiento social, denuncia que permitió argumentar la bronca de muchos.
- Las chicas del Presidente, que provocó, por ejemplo, al enojo público de la actriz Florencia Peña;
- La violación de la cuarentena -la ola anterior se reconvirtió luego de que los diputados nacionales opositores Waldo Wolff y Fernando Iglesias fueran enfrentados por diputadas nacionales casi todas pero no todas oficialistas-, y se dijo que lo importante no era el motivo del ingreso a la Residencia Presidencial de Olivos sino que habían ocurrido violaciones a la cuarentena; y
- Las fiestas de Fabiola Yañez, pareja actual de Alberto Fernández, el Presidente de la Nación.
Las filtraciones y la impunidad
Al Presidente le preocupa cómo ocurrió la filtración de la noticia, no le prestó tanta atención a que efectivamente hayan sucedido los eventos.
Obviamente se atribuye a la difusión un interés conspirativo.
El vocero -ya no principal aunque conserva alguna 'quintita'- Horacio Verbitsky, insistió en este enfoque en su editorial de su web El Cohete a la Luna, luego de un análisis que concluyó en que la Ola N°3 fue consecuencia del analista Gonzalo Vergareche, de la empresa Telecom Cablevisión -por lo tanto puede culpar, aunque es un exceso, a Grupo Clarín, la 'bestia negra' del oficialismo-; y de la periodista Guadalupe Vázquez, de LN+ y Radio Rivadavia, ex amigovia de Juan Pablo Biondi, el vocero presidencial, y posible ajusticiable pero:
Tal como sucede habitualmente, Verbitsky desinforma ya que su teoría, de que la Ola N°3 fue consecuencia de una trama en la que participan multimedios que se llevan mal con el Gobierno, no consigue explicar por qué motivo, por ejemplo, el multimedios Crónica, del llamado Grupo Olmos; y el canal de cable C5N, de Fabián de Sousa, realizaron difusiones intensas de las 'fotos de Olivos'.
Peor aún: él mismo nunca le prestó la atención que merecía el grave incidente implícito en el enojo de una conductora televisiva que por entonces ocupaba la pantalla que gerencia el ex jefe y luego indemnizador de Verbitsky, Víctor Santa María.
En aquel momento se habló de despecho de la conductora hoy en A24, pero se frenaron las especulaciones que exhibían, por lo menos, un Presidente 'en otro canal', al menos 'whatssapeando' durante las madrugadas, más allá de si fue cierto o no el resto de la especulación sobre sucesos previos.
Entonces, hora de ir a la Ola N°1 antes de la Ola N°3.
El cabaret
Las supuestas aventuras bacanales del presidente Alberto Fernández fueron tema de sus detractores desde el 2do. semestre de 2020, cuando declinaba la ola de popularidad presidencial, ya eliminadas las conferencias de prensa tripartitas con Horacio Rodríguez Larreta y Axel Kicillof.
Un obstáculo para prevenir lo que vendría fue que el oficialismo creyó que mientras el apodo 'Pitoduro' quedara en el universo marginal de Santiago Cúneo y su Canal 22 Web, podía controlarse. No sólo eso. Aparentemente podía insistirse o ampliarse.
Sin embargo, ya que lo que le preocupa al Gobierno es la difusión y no el hecho en sí mismo, 'se les escapó la tortuga' justo antes del inicio de la ola informativa, cuando ocurrió la crisis e internación del cantante 'Chano' Charpentier -otro error de análisis gubernamental porque se discutió el uso de las pistolas de electroshock Taser y no la necesidad de corregir la Ley de Salud Mental y lograr una legislación específica para el tratamiento de adicciones-, cuando Cúneo realizó una recopilación llamada #OlivosCabaret, que volvió sobre algo de alcohol y de chicas.
Para entonces ya se sabía:
- No todos los ingresos a la Quinta de Olivos quedan registrados. Es decir que el escándalo ocurre sobre lo registrado, no sobre lo no registrado.
- El presidente Fernández aparentemente tendría salidas no oficiales de Olivos.
- El presidente Fernández de noche buscaría quitarse el estrés acumulado durante la jornada y no es un deportista que consigue esos logros a fuerza de entrenamiento personal.
Al oficialismo no les resultó importante nada de esto y sólo se estremeció cuando apareció el 1er. listado. En la reacción gubernamental, la cuestión era si resultaba una venganza o no de Agustín Rossi, flamante abandonado a su suerte en la Provincia de Santa Fe, ya sin el Ministerio de Defensa.
Esto surgía de que el registro de visitas depende de la Casa Militar. También se involucró en la especulación a un empresario de equipamiento para la seguridad y la defensa, en teoría enfrentado con otro vendedor de cámaras de seguridad que aparecía en una fotografía en Olivos.
El presidente Fernández volvió a subestimar todo el suceso y creyó que todo quedaba resuelto afirmando que él no conocía al visitante que había llevado una amiga de su mujer y que hoy día es empleada de Julio Vitobello, secretario Legal y Técnico de la Presidencia. Construir su defensa culpando a otros, en especial mujeres, parece una constante en Fernández, tal como se vería más tarde.
Sorprende la improvisación pero explica la mecánica de las dilaciones que impidieron la vacunación intensiva en tiempo y forma para evitar la cantidad de fallecidos durante la pandemia.
Lo nuevo
Presidencia de la Nación intentó cerrar la Ola N°1 promoviendo la acusación de 'misoginia' y 'machismo' contra 2 diputados nacionales que decidieron utilizar adjetivos calificativos para darle ironía a sus declaraciones.
Esto provocó la Ola N°2 ya que en vez de cesar el debate, Presidencia lo derivó hacia la ética presidencial y la ruptura del aislamiento social preventivo obligatorio.
Aquí quedó nuevamente en evidencia la subestimación presidencial hacia un evento que no consideraba grave.
La decisión del Presidente no pudo evitar la continuidad del debate sino que solamente le provocó una nueva forma, mucho más intensa porque ya no había pruritos acerca de la mención de alguna actriz o personaje en particular porque toda la responsabilidad quedaba del lado del dueño de casa.
Ocurrieron algunos eventos intermedios muy alocados, inverosímiles, bizarros, en ese contexto, que coincidieron con el cierre de listas de precandidatos a los comicios 2021 y cambios en el gabinete nacional.
En medio de una crisis intensa, el Presidente intentó exhibir su poder porque
- Había rechazado las propuestas de Máximo Kirchner, el jefe de La Cámpora e hijo de Cristina Fernández de Kirchner;
- Había logrado mantener el control del estratégico Ministerio de Desarrollo Social;
- Había conseguido que la mujer de su amigo Enrique Albistur lidere la lista de precandidatos en el único territorio que importa, Provincia de Buenos Aires; y
- Había supuestos fundamentos para anhelar con una reelección 2023.
Entonces ocurrió la Ola N°3.
Desastre
Las imágenes de la Ola N°3 no fueron de modelos ni actrices conocidas ni de personajes sorprendentes pero tuvieron un impacto devastador porque confirmaron que Olivos incumplía las restricciones que exigía, y que había personas de carne y hueso que podían atestiguarlo.
Sin ánimo de subestimar la excelente tarea de los acusados por Verbitsky, Fernández nunca había cerrado la Ola N°1 ni la Ola N°2, él estaba muy expuesto y sólo esperaba la posibilidad de que una nueva noticia reemplazara a la que ya llevaba una quincena en los titulares pero que tampoco estaba generando. Otra idea precaria, en especial por el voluntarismo implícito.
No se contempló la realidad de un deterioro de la imagen del Gobierno y del Presidente. Todo lo contrario: entre la Ola N°1 y la Ola N°2 se intentó afirmar que había una mejora de 3 puntos porcentuales en la imagen de Fernández.
No parece tomarse conciencia, y es lo que indigna a muchos ciudadanos, de la crisis económica, del desempleo y en especial de la inflación, además de los muchos fallecidos. La foto fue un soporte o vehículo para concretar la idea de la bronca.
Otra vez a Olivos lo que realmente le molestó fue la difusión de las imágenes y los nombres. La trivial curiosidad presidencial le impidió trabajar en serio para reducir los daños.
Cuando las encuestas demostraron la gravedad de la crisis, el Presidente decidió aceptar, a regañadientes, que había una emergencia y pedir disculpas, pero sólo porque se lo reclamaban sus precandidatos a diputados y senadores nacionales, ya 'en llamas' culpa de su jefe.
Con las imágenes que dicen que hay circulando sólo cabe preguntarse por qué demoraron tanto en conocerse. Es obvio que difícilmente lo haría un/una acreditada en Sala de Prensa de Casa de Gobierno pero ese no es un argumento para una gestión que cualquier consultora de prensa juzgaría pésima, en especial para un Presidente que siempre se ha considerado un especialista en comunicación.
Precisamente por este motivo, él decidió que era hora de pedir disculpas y, consecuencia de que él 'se las sabe todas' elaboró su propio 'relato'. Fue peor porque no fue un descargo profundo, percibido como sincero, sino de ocasión e incluyó el endilgarle la responsabilidad a su pareja.
Pregunta inevitable: ¿Las violaciones a la ASPO de ella fueron más graves que las de él? Quienes tienen información de los sucesos en Olivos exhibieron tanta indignación como el colectivo feminista que no tiene tanta 'data'.
El exabrupto de Aníbal Fernández preguntando si él debía pegarle para convencerla que no hiciera el evento social completó el cuadro y logró, por fin, explicar el triunfo de María Eugenia Vidal en 2015 y el grave error cometido por Cristina Fernández de Kirchner cuando apeló a 'Bigote' a competir ya que Florencio Randazzo no aceptaba.
Más que conspiración habría que analizar el suicidio de los participantes en la tragicomedia.
Ahora, todo conduce a la experiencia de Daniel Scioli en estas situaciones, dicen algunos de los que llegaron con aportes a Olivos. El Manual indicaría que habría que 'embarazar', al menos por un tiempo, a Fabiola. Increíble que lo hayan sugerido. Los inventores de soluciones dicen que es lo único que podría 'enternecer' a la crédula Doña Rosa. Alguna vez el colectivo de igualdad de género debería ir al rescate de la pobre Doña Rosa. Un delirio que lo hayan estado discutiendo durante horas. Y que al cierre de esta edición lo hayan seguido argumentando ante un Presidente desolado.
En tanto, se intentan mantener las formas:














