La liquidación judicial de Alimentos Refrigerados SA (ARSA) desata una intensa disputa en el mercado lácteo argentino por las marcas icónicas Yogs, Shimy Sancorito, Sublime, Vida, Primeros Sabores y Lechelita (históricamente vinculadas a SanCor). Diferentes grupos empresarios compiten por las plantas y por el enorme valor comercial así como el reconocimiento de estas etiquetas.
Las principales propuestas y ofertas sobre la mesa
Entre los protagonistas de esta carrera se destaca Nueva Vicentin, que presentó una propuesta cercana a los US$2,5 millones, que posteriormente la elevó hasta US$ 10 millones, para quedarse con el paquete completo de activos. Dicha oferta incluye las plantas de Arenaza (Buenos Aires) y Monte Cristo (Córdoba), además de inmuebles y registros comerciales.
Cabe recordar que Vicentin fue la empresa que en 2016 adquirió el 90% de ARSA a SanCor por unos US$100 millones.
No obstante, el juez a cargo, Federico Güerri, no autorizó la adjudicación directa solicitada, lo cual no implica que la propuesta haya desaparecido ni que Nueva Vicentin haya quedado excluida ya que puede continuar participando, pero deberá hacerlo dentro del procedimiento que establezca la Justicia para la liquidación.
Por su parte, Elcor, la firma cordobesa propietaria de Tonadita, formalizó una oferta de aproximadamente US$1,45 millones. Su estrategia contempla US$1 millón por la planta de Arenaza y US$450.000 adicionales por las marcas que pertenecían a ARSA.
La empresa mantiene además una relación productiva con SanCor mediante un esquema de elaboración a fasón de manteca Tonadita en la planta de Devoto.
En paralelo, otras dos compañías de la industria láctea se sumaron formalmente al expediente judicial, aunque transitan por una fase distinta del proceso. Por un lado, García Hermanos Agroindustrial, reconocida dueña de la marca Tregar, solicitó el permiso pertinente para llevar a cabo una revisión exhaustiva de las instalaciones ubicadas en Arenaza, además de examinar el estado de los equipos antes de tomar una decisión definitiva sobre la presentación de una oferta.
La otra es Ernesto Rodríguez e Hijos, elaboradora de los tradicionales productos Vacalín, peticionó el acceso a los activos pertenecientes a ARSA con el propósito de evaluar la viabilidad de una posible compra.
El gran desafío normativo: El uso del nombre SanCor
Un aspecto clave que complejiza la operación es la situación legal de las marcas, ya que la transferencia original de ARSA no incluyó la propiedad del nombre SanCor, sino una licencia temporal para utilizarlo. Esto significa que quien resulte adjudicatario de los activos no podrá utilizar libremente el tradicional logo y denominación de la cooperativa.
Ante este escenario, una de las alternativas que analiza el mercado es que etiquetas como Yogs y Shimy regresen a las góndolas con una identidad renovada, utilizando sus propios nombres pero sin el sello SanCor.
El verdadero valor detrás de la infraestructura industrial
El atractivo principal de esta liquidación judicial excede ampliamente la maquinaria y las plantas de producción. El núcleo del negocio reside en recuperar etiquetas que llevan décadas instaladas en el consumo masivo —como Sublime, Vida, Primeros Sabores y Lechelita— y relanzarlas para reconquistar su espacio en las góndolas argentinas.
La incógnita actual es qué grupo empresario logrará quedarse con el paquete de activos y conseguirá transformar estas marcas históricas en un modelo de negocio exitoso.
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