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ROBERTO GARCÍA

FMI: "El acuerdo aunque sea parcial no garantiza un cambio"

Tras el acuerdo con los acreedores externos nada cambió. De la misma manera, el acuerdo con el FMI no dará solución a un país retrasado, sin un programa y sin confianza.

Tras las elecciones, el presidente Alberto Fernández anunció que vamos a arreglar con el Fondo Monetario Internacional (FMI), si es posible junto a la oposición. Poco antes, la propia Cristina Kirchner había dado el visto bueno al ministro de Economía, Martín Guzmán para permanecer en el gobierno, por lo menos hasta la finalización del trámite con el FMI.

Algunos los entendieron como una extraño "premio" a quien demoró la negociación con los acreedores privados y, luego, con el organismo internacional sin importarle los costos.

Quien así lo considera es el periodista Roberto García que, en diálogo con FMI Milenium, habló de los tiempos, y del camino (a la nada) al que conduciría un acuerdo con el organismo internacional.

La entrevista partió de los tiempos, sobre cómo compatibilizar los "tiempos políticos con los tiempos materiales, teniendo en cuenta que la Argentina tiene un gran vencimiento de compromisos internacionales en el mes de marzo".

Alberto pone en pausa al FMI
 Alberto Fernández anunció que vamos a arreglar con el FMI, si es posible junto a la oposición, pero la oposición no quiere pagar los platos rotos...

Alberto Fernández anunció que vamos a arreglar con el FMI, si es posible junto a la oposición, pero la oposición no quiere pagar los platos rotos...

En los primeros días de diciembre se presentará el proyecto de ley al Congreso, donde tendríamos el esquema de lo acordado con el Fondo o lo que se está acordando, que no es nada menos que un esquema de facilidades ampliadas del Fondo Monetario, las famosas Extended Fund Facility (EFF).

Solo 8 países tienen hoy ese tipo de programas para países de medianos y bajos ingresos con serios problemas no solo de balanza de pagos y fiscal, sino también con problemas estructurales Solo 8 países tienen hoy ese tipo de programas para países de medianos y bajos ingresos con serios problemas no solo de balanza de pagos y fiscal, sino también con problemas estructurales

Viene luego el recambio en el Congreso, las fiestas de fin de año, en las cuales muchos legisladores parten a sus provincias, las vacaciones de verano, enero y febrero y marzo es el límite.

En este contexto, aclaró Roberto García:

"Primero, van a tener que llamar a extraordinarias. Nadie se va a poder tomar vacaciones. Segundo, Alberto Fernández habló de un plan o de una especie de programa, son cuestiones bastantes distintas, yo no se si va a haber un programa porque Alberto Fernández ha dicho varias veces que él no cree en programas. Si quizás, una especie de adaptación a lo que ellos dicen que el FMI les demanda, aunque tampoco sabemos qué es lo que el Fondo les demanda. Lo que está claro es que hay voluntad por parte del Alberto Fernández de cerrar con el FMI, eso es lo que ha manifestado".

El dilema viene acá, según García que recién "ahora ven que la velocidad es un tema urgente, y que han estado perdido mucho tiempo. La Argentina estaría ahora en una situación más interesante si hubiera arreglado antes, igual que tardó muchísimo la negociación con los acreedores externos."

Y aquí los dardos, sin dudas, vuelven a Martín Guzmán, el ministro que es insólitamente "premiado" por haber retrasado los acuerdos...

El tema es que "después que la Argentina acordó con los acreedores externos, tras lo cual se armó una suerte de pompa importante, esto es, al día siguiente en la Argentina no pasó nada... Ese demorado arreglo que iba a consistir en un mayor crédito para el país, en una serie de condiciones mucho más cómodas, que iba a mejorar los activos, no mejoró nada, nada ocurrió, y en muchos casos el valor de los activos incluso se cayó muchísimo".

García afirma que ello lo menciona como "advertencia para cuando la Argentina tenga un arreglo con el FMI, porque muchos creen que después de eso se disparará para arriba el país, lo cual sería un sueño fantástico". El asunto, según continúa es que "hay algunos problemas que la Argentina tiene que no sé si se resuelven con el FMI porque el FMI va a pedir devaluación, cumplir determinadas metas... Entonces supongamos que hoy hablan de que el FMI quiere que el déficit sea cero el año que viene y el gobierno va a decir que no puede que lo va a alcanzar recién en dos años o tres y eso significa que no se va a preguntar no va a decir el modo en que se alcance eso. Por ejemplo, al FMI el tema impositivo, si la plata se la sacan a los pobres o los ricos, a los que producen o a los que no producen, le da lo mismo, lo que les importa es la plata. En consecuencia cuando te dicen que el FMI va a estar en contra de la aplicación de nuevos impuestos, no es cierto. Y así podemos volver al impuesto a la riqueza, porque el FMI no se va a oponer a eso, y a la Argentina con todo eso le fue muy mal este año, con una producción récord del campo, con la ayuda de la recuperación de la pandemia, con todo es le fue muy mal. Por eso la Argentina va a tener que ver cómo fabrica dólares y para eso el entendimiento con el FMI aunque sea parcial no garantiza un cambio, el cambio es si verdaderamente tenés una suerte de programa dispuesto a ser cumplido y en el cual los ciudadanos, la población y los mercados deciden tener confianza en que vaya a ser cumplido".

Se paga mucho por impuestos pero en 2020 existe el peligro de pagar aún más....
Al FMI no le importa de dónde ni a quién le sacan la plata, por lo que podemos volver a tener una nueva edición del impuesto a la riqueza...

Al FMI no le importa de dónde ni a quién le sacan la plata, por lo que podemos volver a tener una nueva edición del impuesto a la riqueza...

Ante este contexto, el rol de la oposición también merece un análisis, dado que fueron llamados a participar de lo que viene, una estrategia que como recordó el propio Roberto García ha utilizado ya el kirchnerismo.

"La oposición atraviesa una doble posición: por un lado, está molesta e incómoda con el gobierno. Sienten que les quieren trasladar un problema, quieren que sean parte de la decisión del gobierno y saben que si les sale mal la culpa es del Gobierno pero también de ellos. Hay un sector de la oposición que ni siquiera quiere pegarse una vuelta por el Congreso o la Casa Rosada, cree que es un problema del Gobierno, y por tanto que lo resuelva solo", afirma el periodista que conoce bien los rincones del Congreso.

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Pero también aclara que hay "otra parte de la oposición que siente que puede ser parte de cierta unidad, y no quieren aparecer como culpables de no colaborar con el gobierno, pero esa oposición tampoco tiene un programa, ni un plan", sentencia.

Y finalmente, el propio entrevistado cierra el diálogo abriendo una incógnita sobre "¿qué es lo que vende la Argentina, a quien contrató, qué estudios jurídicos, consultores, lobbistas y otros para convencer a Estados Unidos de que la Argentina es un país viable dentro de 5 o 10 años, esto es, para convencer a la administración de Biden y los propios funcionarios del FMI?"...

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