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EL “DÍA DESPUÉS”

Argentina pospandemia, según Cavallo: Emisión desestabilizante, default desordenado e hiper

Jue, 02/04/2020 - 5:26pm
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Por Urgente24

El exministro de Economía, Domingo Cavallo, analizó las medidas económicas que está tomando el Gobierno nacional para enfrentar los efectos de la pandemia y el aislamiento obligatorio en la actividad y las cuentas públicas. En ese marco, planteó un panorama muy negativo para la Argentina una vez que salga de la cuarentena. Entre otras consecuencias advirtió sobre un esfuerzo fiscal y emisión monetaria desestabilizantes; la posibilidad de un default desordenado; desempleo abierto del 25% de la población económicamente activa; desabastecimiento de los bienes de consumo y un posible final con hiperinflación.

Domingo Cavallo
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Domingo Cavallo no tiene buenas expectativas sobre el fin de la cuarentena en Argentina y las consecuencias económicas que traerá aparejado el aislamiento social obligatorio. Tampoco expresó confianza sobre las medidas que está adoptando el Gobierno nacional y hasta advierte que generarán mayores desequilibrios.

En su último artículo publicado en su portal cavallo.com, el economista opinó que “en el aspecto sanitario, es probable que Argentina pueda superar esta crisis con menos costo de vidas que otros países que se demoraron en adoptarlas medidas de aislamiento social que recomiendan los especialistas en salud”, pero advirtió: “Lamentablemente, viejas disputas en materia de ideología económica, totalmente saldadas en la mayoría de los países, están a la orden del día en el nuestro, y pueden constituirse en un obstáculo muy serio para avanzar hacia esas reformas”.

Entre los párrafos salientes de su análisis, Cavallo consideró que “el cierre obligatorio de muchos establecimientos y las restricciones a la salida de las personas de sus domicilios, provoca a la vez, fuertes disminuciones de la oferta de bienes y servicios y de los ingresos de las familias afectadas por la pérdida de sus empleos”.

Si bien aclara que esto ocurre en todos los países del mundo, destaca que “en aquellos que tienen sistemas ágiles de seguro de desempleo y poca economía informal, los pagos del seguro actúan inmediatamente como amortiguadores de la caída de ingresos familiares. Lamentablemente, en nuestro país no existe un buen sistema de seguro de desempleo y la economía informal representa el 40% de la población. Por consiguiente, no funciona este mecanismo amortiguador”.

También fue muy crítico de que el Banco Central emita pesos para apoyar financieramente a las empresas y familias, dada la desconfianza en nuestra moneda: “En los países con sistemas financieros de amplia cobertura y mercados de capitales unidos y eficientes, sólo se necesita que las autoridades monetarias y fiscales asignen recursos suficientes para inyectar liquidez y ayudar a mantenerla solvencia de prestatarios y prestamistas. Pero en Argentina, que no cuenta con crédito, ni interno ni externo, y donde el Banco Central emite una moneda incapaz de mantener su valor, esta posibilidad está severamente limitada”.

Sobre la demanda de bienes, comparó: “En los países con buenos sistemas de transporte y comunicaciones, el comercio on-line, con entrega a domicilio, funciona amplia y eficientemente. En esos países, se ha atemperado la caída de demanda de los bienes que pueden adquirirse poniendo una orden a través de la web para recibirlos en el domicilio del comprador. Lamentablemente, en Argentina estos sistemas están poco desarrollados y los que existen están paralizados por congestionamiento. No sólo están insuficientemente desarrollados, sino que, además, algunos sindicatos y organizaciones sociales, vienen demandando más restricciones en el futuro”.

Y sobre la demanda, explica: “la falta de una moneda que sirva como depósito de valor, dificulta la utilización de los ahorros para complementarlos ingresos familiares cuando éstos sufren caídas transitorias. La mayoría de las familias que pudieron ahorrar en el pasado, mantienen sus ahorros en dólares y, si los quieren convertir legalmente en pesos, deben venderlos en el mercado controlado o incurrir en fuertes costos de intermediación en el mercado de bonos, amén de que muchos no saben cómo acceder a ese mercado. Esto no ocurre en la mayoría de los países con buenos sistemas monetarios y cambiarios, porque tienen sus ahorros en la moneda local o acceden a mercados cambiarios libres”, analizó Cavallo.

Volviendo a la emisión monetaria, el exministro de Economía alertó: “El esfuerzo fiscal que el Gobierno va a tener que realizar y la emisión monetaria que el Banco Central tendrá que admitir para intentar atenuar los efectos recesivos y empobrecedores de las medidas de aislamiento social, son peligrosamente desestabilizantes”.

“Suponiendo que las restricciones al transporte y al funcionamiento de las empresas industriales y de la construcción, tiendan a normalizarse en el segundo semestre, el déficit fiscal, aún sin contar el pago de intereses, puede llegar a superar el 5% del PBI y la base monetaria difícilmente aumente menos del 100% durante el año 2020”, señaló sobre del déficit fiscal.

En cuanto a la renegociación de la deuda, también fue pesimista: “definitivamente, la deuda pública en dólares no podrá ser atendida, por lo que, o se logra reestructurarla de una forma que no requiera pago de capital ni de intereses en los próximos 2 a 4 años, o se caerá en un default desordenado”.

Y sobre la deuda en pesos, puntualizó: “en el mejor de los casos, sólo se logrará mantenerla en los niveles actuales como porcentaje del PBI, pero refinanciada a través de bonos ajustables por inflación. Por consiguiente, sólo la emisión monetaria quedará como mecanismo de financiamiento de los déficits fiscales de la Nación, de las provincias y de las situaciones de insolvencia del sector privado que activen mecanismos de garantías oficiales”.

En relación a la situación de las empresas privadas una vez que finalice la cuarentena, vaticinó: “aún en el caso de las que no hayan quebrado, quedarán fuertemente descapitalizadas por las pérdidas acumuladas, sin capital de trabajo y, por supuesto, con imposibilidad de autofinanciar inversiones”.

Cavallo también anticipa una fuerte caída del empleo: “El desempleo abierto más el que quede oculto tras la obligación de evitar despidos que se impondrá al sector privado que pueda soportarlo, probablemente supere el 25 % de la población económicamente activa”.

“Mientras todos estos desequilibrios se van acumulando, la inflación y el desabastecimiento de los bienes de consumo, agravarán la situación de los sectores más carenciados y, aún con todo el esfuerzo que el gobierno intentará hacer para paliar sus efectos, la insatisfacción social se manifestará de muchas maneras. Las oportunidades para los que quieren acceder al poder y empujar reformas sociales a través de la violencia se multiplicarán y, en ese contexto, recrudecerá la discusión política con anteojeras ideológicas de cuño setentista”, amplió.

“Si predominan las tendencias estatistas, intervencionistas y aislacionistas que aún con el tono moderado que caracteriza al discurso del presidente, asoman frecuentemente en el mensaje oficial y si en la búsqueda de chivos expiatorios los dirigentes políticos más influyentes elijen al empresariado, el final de esta crisis puede ser la hiperinflación, como predicen Diego Giacomini y Javier Milei”, advirtió.

La propuesta de Cavallo ante este panorama es: “para escapar de este dramático destino, el Presidente Alberto Fernández y su gobierno deben advertir que sólo con una reorganización económica de raíz Alberdiana podrá crear un clima de confianza que consiga que los cientos de millones de dólares que los argentinos mantienen en sus cajas de seguridad o en el exterior, vuelvan para financiar inversiones productivas”.

“Sólo entonces podrá lograrse un clima de estabilidad que posibilite el crecimiento sostenido”, sostuvo.