A veinte días del doble terremoto en Venezuela, brigadistas locales e internacionales, junto con voluntarios, continúan llevando a cabo labores de remoción de escombros para hallar a las víctimas que han quedado atrapadas y para avanzar en el proceso de reconstrucción, en medio de un contexto en el que el balance oficial de muertos asciende a 4.490, los heridos se sitúan en 17.740 y se estiman que hay al menos 30.000 personas desaparecidas bajo pilas de concreto, según organizaciones independientes.
DOLOR EN EL PAÍS CARIBEÑO
Día después en Venezuela tras el doble terremoto: 4.490 muertos, 30 mil extraviados y fosas comunes
Tras más de dos semanas del doble terremoto en Venezuela, los muertos ascienden a 4.490, se reportan 16.740 heridos y se hablan de 30.000 extraviados. Muchos dudan del balance oficial, más aún cuando se abrió una fosa de emergencia en La Esperanza.
El balance oficial, además, contabilizó alrededor de 20.000 damnificados que están viviendo en 108 tiendas de campaña improvisadas, tras perderlo todo aquel 24 de junio, cuando el doblete sísmico de magnitudes 7,2 y 7,5 derrumbó miles de edificaciones, cambiando drásticamente la vida de millones de venezolanos, que ya enfrentaban el martirio de la hiperinflación y a un régimen ahora respaldado por Estados Unidos. Los dos lugares más afectados fueron La Guaira (zona cero del desastre, donde 29.610 de las 58.870 construcciones se vinieron abajo) y Caracas.
A una hora de esta zona más devastada, un par de retroexcavadoras lleva más de dos semanas abriendo fosas en una zona de tierra pelada ubicada en una ladera apartada del cementerio La Esperanza para dar sepultura a los miles de cuerpos hallados entre los escombros de las edificaciones colapsadas por los sismos. La mayoría de los cadáveres aún no tiene nombre porque no ha sido identificada, mientras que otros serán enterrados allí porque sus familias son tan pobres que no pudieron darles una sepultura digna.
“Sobre la tierra de cada zanja, unas piedras blancas, una cruz y un código marcan cada cuerpo. Pero es la muestra más clara de una catástrofe que ha desbordado a todos. Un cementerio de emergencia a gran escala que crece día a día mientras continúa la búsqueda bajo los escombros”, expuso el diario El País, que envió a uno de sus corresponsales a la zona de las fosas de emergencia abiertas al margen del cementerio La Esperanza.
“Esto no es un desorden”, aclaró al diario Elis Zabala, el funcionario municipal al frente de la operación para darle sepultura a los cuerpos. “No los tenemos como perros o como basura que se amontona. Cada uno de ellos tiene una sepultura digna”, sentenció.
Los cuerpos de estas fosas comunes en La Esperanza son los de los más pobres, según relataron vecinos de la zona, que también agregaron que podrían pertenecer a quienes tienen familiares fuera del país, como la gran mayoría de los ocho millones de venezolanos que integran la diáspora y que han tenido que huir para salvar sus vidas ante la persecución del chavismo, la inseguridad y la hiperinflación.
“Vistas desde el aire, las trincheras, una detrás de otra, impresionan. Pero en las primeras tumbas ya hay un pequeño arreglo floral de plástico y una placa numerada, con un código que remite a un expediente, un registro fotográfico y la documentación de cada inhumación. Algunas cruces tienen nombre; otras solo dicen ‘identificación especial’, recién pintado en madera blanca, a la espera de que alguna familia reclame ese cuerpo”, planteó El País en relación con las fosas de emergencia de La Esperanza.
En Caracas y La Guaira, de acuerdo a testimonios de venezolanos, varios estacionamientos se convirtieron en depósitos de cuerpos a cielo abierto donde las familias se congregaron durante la primera semana para identificar a sus muertos, pero ahora, tras dos semanas, se hace más difícil saber quiénes son debido a la hinchazón y al estado de descomposición. Luego, el hedor fue tan fuerte que los vecinos dijeron que era imposible respirar, lo que obligó a los municipios a trasladar los cadáveres al puerto, donde fueron dispuestos en hilera, a pleno sol.
En medio de este panorama, en el que la gestión de cadáveres ha sido un gran desafío para el Gobierno, la presidenta Delcy Rodríguez aseguró haber dado la orden de evitar entierros masivos en zanjas sin nombre: “Yo de entrada dije: nadie va a fosa común”, declaró el jueves pasado.
Más noticias en Urgente24:
Yanina Latorre por el piso: se confirmó lo peor sobre la amante de Diego Latorre
ARA San Juan: Conmoción en la Armada por la sentencia
Confirmaron dónde jugará Julián Álvarez tras el Mundial: "Está contento"
Arsenal acelera para llevarse a un titular de Boca: "15 millones"
El palito de Tamara Pettinato a Lionel Messi que le salió carísimo: "Amante del cerdo de..."












