Finalmente las autoridades monetarias del BCRA estarían contemplando acompañar al Crowling Peg, política de tipo de cambio mediante la cual se deprecia la moneda local con respecto a la extranjera de manera gradual, de un régimen de tasas de interés nominales más altas, con la intención de poder alcanzar tasas de interés reales, o sea, descontadas de la inflación, que se encuentren en terreno positivo. Al día de hoy, la tasa de interés nominal de la economía establecida por el BCRA se encuentra muy por debajo de la inflación, la cual ronda el 50% anual.
ECONOMÍA
BCRA: Aumentaría la tasa de interés para frenar la inflación
El BCRA acabaría por ceder a las presiones, y para satisfacer un eventual acuerdo, aumentaría la tasa de interés para contener la inflación
A raíz de las arduas negociaciones con el FMI que llevan a cabo las autoridades argentinas, en las últimas horas se ha conocido por parte de una figura importante que las autoridades monetarias del BCRA estarían en vías de llevar a cabo una política monetaria más dura, con el fin de poder controlar las presiones inflacionarias en la economía argentina que se vienen profundizando por las políticas monetarias de la entidad.
El instrumento mediante el cual la entidad monetaria busca llevar a cabo tal misión será la tasa de interés, apuntando a reducir de forma considerable la brecha entre la tasa de interés nominal y la tasa de interés real de la economía. Recordemos que la tasa de interés nominal en la actualidad, dispuesta por las autoridades monetarias del BCRA, es del 38% anual. Mientras que la tasa de interés real, esto sería, la tasa de interés nominal descontada de la inflación, está en territorio negativo y alcanza el 13%. Aunque, la tasa de interés negativa del 13% podría medirse contemplando los intereses compuestos, y con ello, no estaría tan lejos de ser nula.
La suba de la tasa de interés local, los efectos en la economía, y el fantasma de la FED.
Naturalmente, un aumento en la tasa de interés por parte de la autoridad monetaria tiende a encarecer el crédito a nivel local, con lo cual podría esperarse algún impacto en la actividad económica del país, cayendo el nivel de crecimiento de la economía y afectando también la recaudación, lo cual podría incrementar el déficit fiscal y el Tesoro podría nuevamente recurrir a la emisión monetaria, empeorando la inflación del país, o a la deuda, la cual se paga con impuestos futuros. Pero este no es el único riesgo que corre Argentina, sino que el momento en que esto se sucede no podría ser más delicado, ya que la FED, la reserva federal de los Estados Unidos, también se ve afectada por una crisis inflacionaria que se comprometió a solucionar. En la última reunión que se llevó a cabo en el mes de Noviembre, las autoridades de la FED comunicaron la aceleración del tapering, un cese de compra de activos por parte de la reserva federal, para más tardas hacia el mes de Marzo avanzar con una política más agresiva de tasa de interés para controlar la inflación en Estados Unidos, lo cual enfriaría la economía norteamericana como la mundial, pero con la particularidad de una suba de tasa de interés de un país como Estados Unidos es un imán de capitales mundiales, lo cual afectaría aún más la ya maltrecha economía argentina, pudiendo llegar a profundizar una crisis surgida de las políticas monetarias del BCRA.














